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domingo, 7 de abril de 2013

Si yo fuera capaz de comprender...

Si yo fuera capaz de comprender que mi pasado ya no existe, aunque yo le dé muchísima importancia a todas las cosas negativas que me han ocurrido.

Si yo fuera capaz de comprender que mis faltas a la caridad del pasado terminan por romper algo en mi que se sana con el perdón.

Si yo fuera capaz de comprender que conformar mis actos a la voluntad de Dios es atesorar tesoros en el cielo.

Si yo fuera capaz de comprender que la misericordia de Dios llega infinitamente más allá que mi mezquindad humana.

Si yo fuera capaz de comprender que el mayor acto de amor de Dios por mí es el de haberme creado libre, aun cuando eso me pudiera apartar de Él.

Si yo fuera capaz de comprender que Dios me ha creado libre para que pueda amar auténticamente, sin falsedad.

Si yo fuera capaz de comprender que no puedo entender la mente de Dios porque sólo soy una criatura. 

Si yo fuera capaz de comprender que amar es sanar heridas.

Si yo fuera capaz de comprender que cada día que veo amanecer es un puro regalo de Dios.

Si yo fuera capaz de comprender que para amar basta con tomar la decisión de hacerlo.

Si yo fuera capaz de comprender que nada me aprovechan los juicios que hago de los demás.

Si yo fuera capaz de comprender que Dios está dispuesto a perdonarme siempre que yo acepte su perdón, sin reproches.

Si yo fuera capaz de comprender que el silencio de Dios es un voto de confianza en mi.

Si yo fuera capaz de comprender que yo me destruyo más si no doy amor que si no recibo amor.

Si yo fuera capaz de comprender que Dios tiene un plan para mí aunque yo no lo vea o lo sienta.

Si yo fuera capaz de comprender que Jesús no es una idea, sino que es una persona viva y me escucha en el fondo de mi corazón.

Ay, si yo fuera capaz de comprender esto... entendería todo lo demás.

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sábado, 17 de diciembre de 2011

El retrato de nuestra alma

Hace pocos días estaba viendo la versión antigua de la película "El retrato de Dorian Grey". Muchos podréis pensar qué tiene esto que ver con nuestra fe o con la religión, pero el hecho es que a mí me llevó a una reflexión que me gustaría compartir con vosotros.

El personaje de la película vende su alma al diablo para conservarse físicamente tan joven y bello como aparece en un retrato que le había hecho un famoso pintor. En esa "venta" su alma queda traspasada al cuadro y es éste el que envejece.

Si embargo otro fenómeno curioso ocurre con el retrato y es que también muestra toda la degradación moral que Dorian va sufriendo al llevar una vida disoluta y corrupta.


Hasta tal punto el retrato se vuelve repugnante que el mismo Dorian se siente tentado de cambiar su vida para  ver si puede cambiar esa horrible pintura. Sin embargo debido a la naturaleza del pacto con el diablo eso ya no es posible.

Yo pensé, ¿y si cada uno de nosotros tuviésemos un cuadro de nuestra alma, donde se fuesen reflejando todos y cada uno de nuestros pecados?. ¿Qué supondría en nuestras vidas el ver como el pecado nos degrada y estropea ese alma pura y limpia que tenemos en el momento de nuestro bautizo, cuando ya hemos sido librados del pecado original?

Creo que a muchos de nosotros nos haría cambiar y querer ser mejores. Intentaríamos conservar nuestra alma tal como Dios nos la regaló, aunque sólo fuera por no ver nuestra propia fealdad, esa que sólo Él puede ver, la verdadera, la que los demás no ven.

 A diferencia del personaje de la película nosotros sí que tenemos un medio para librarnos de esa fealdad: el sacramento de la penitencia.

 Acerquémonos al confesionario, pidamos sinceramente perdón a Dios, cambiemos nuestras vidas, para que Él pueda siempre vernos limpios e intachables, a imagen y semejanza suya, tal como nos creó.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las flechas en la aljaba (VII): El perdón y la gratitud



Escribe las faltas que cometan contra tí en la arena.
Escribe los favores que te hagan en piedra.


Así las faltas serán borradas por el viento del perdón.
Y los bienes que hayas recibido los recordarás siempre.


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