El siguiente fragmento es una traducción nuestra extraida de su libro:
Cuando Cristo sufrió en Getsemaní, Él fue confortado por un ángel. Éste es un misterio profundo: Dios en su naturaleza humana quiso ser consolado y confortado por una criatura.
En esta enorme crisis espiritual de la que estamos siendo testigos dentro de la Iglesia, Cristo está siendo consolado y confortado por las almas que permanecen fieles a la pureza de la fe católica, por las almas que viven una casta vida cristiana, por las almas que están comprometidas con una vida de oración intensa, por las almas que no huyen del Cristo Sufriente, de la Madre iglesia que sufre.
El consuelo y la fuerza que Cristo recibe del ángel en Getsemaní ya contenía los actos de expiación y reparación de todas las almas fieles a través de la historia de la Iglesia. Son tantas las almas que están sufriendo en nuestros días, especialmente en los últimos 50 años, debido a la tremenda crisis de la Iglesia.
Los más preciosos son los sufrimientos ocultos de los pequeños, de las personas que han sido expulsadas a la periferia de la Iglesia por la clase dirigente eclesial liberal mundana e incrédula.
Estos sufrimientos son preciosos, ya que consuelan y confortan a Cristo que está sufriendo místicamente en nuestra crisis actual dentro de la Iglesia
También conocemos la famosa expresión de Blas Pascal en sus Pensamientos:
"Jesús estará en agonía incluso hasta el fin del mundo. No debemos dormir durante ese tiempo" (n. 533).
La actual crisis de la Iglesia, que es un sufrimiento místico de Cristo en y por su Iglesia, debería llamarnos a todos a evitar el sueño espiritual y estar vigilantes para que no seamos engañados por el espíritu del mundo que tanto ha penetrado en la Iglesia.
