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viernes, 29 de marzo de 2013

La Cruz, la puerta de la salvación


En el Éxodo leemos que era necesario el sacrificio de un cordero macho, de un año, sin defecto...

Y que su sangre sobre las jambas de las puertas libraría a sus moradores de la aniquilación del Paso del Señor...

Esa sería la señal: la casa que tuviera la sangre en sus puertas, no sería tocada.

Jesús ha derramado su sangre y ha marcado con ella la Cruz.

El árbol de la Cruz es ahora la puerta del nuevo Reino de Dios. Es la puerta de nuestra casa, la que nos da la verdadera libertad, la que nos libra del mal.

Esa casa es la Iglesia de Cristo, la Iglesia católica.

La Cruz es la puerta de acceso a ella. Por ella entramos y ella es nuestro símbolo.

De algún modo, cuando Cristo muere, nace la Iglesia de su sangre. Somos parte de Él, hemos sido comprados con ella, salimos de Él y a Él volveremos.

La Iglesia nacida en la Cruz es el Cuerpo de Cristo,... nace de su sangre.

Y por la Cruz pasaremos de esta casa a la casa definitiva.

Enlaces relacionados:
Una tabla de consuelo y salvación
¿Es así como yo quiero a Jesús?
La Virgen María y los árboles del Paraiso

sábado, 16 de marzo de 2013

La historia de un Ford-T y la Sábana Santa de Turín


No hace mucho tiempo, un coleccionista privado dio a conocer una noticia: era el orgulloso propietario de un Ford-T. Hasta aquí la noticia tampoco tenía mayor trascendencia, pues se conservan muchos ejemplares de aquel coche pionero. Pero la noticia traía alguna sorpresa: aquel Ford-T podía haber pertenecido al mismo Henry Ford.

Aquello ya era otra cosa. El Ford-T de Henry Ford no era un coche cualquiera, por lo que la expectación estaba asegurada.

Los medios de comunicación, siempre atentos a cualquier motivo de noticia, airearon la información, aunque también se encargaron de sembrar la duda de si verdaderamente aquél coche pudo haber pertenecido al fundador de la Ford Motor Company.

¿Por qué había permanecido oculto tanto tiempo? ¿No sería una falsificación (bien o malintencionada)? La duda sembrada, se divulga rápidamente y lo que era una noticia gozosa, se convierte en la persecución de la demostración de que aquel coche pudo haber pertenecido a Henry Ford.

El principal argumento esgrimido por el coleccionista privado (del que no conocemos su nombre) era una foto en la que se veía ese mismo coche junto a Henry Ford y una firma (autógrafa del protagonista) que afirmaba que aquel coche era suyo.

El argumento era sólido, pero había que demostrar que el coche de la fotografía era el mismo que aquel que tenían ante los ojos. Muchos detalles pequeños corroboraban ampliamente la identidad de la foto y la realidad, pero aquello no bastaba.

Para seguir el procedimiento correcto, lo primero era demostrar que el coche era un Ford-T original. Se compararon las piezas del coche, incluso las más recónditas y menos importantes, con los planos y despieces que se conservan de aquel modelo, así como con otros coche inequívocamente originales y todo concuerda. La tapicería se corresponde con el tipo usado a principios del siglo XX y todos los materiales se correspondían con la tecnología de aquella época.

Incluso, usaron tecnología recentísima por la que mediante un pequeño aparato portátil y mediante rayos-X es posible determinar la composición metálica de cualquier pieza, dándonos incluso las proporciones de su aleación. Hecha esta prueba a distintos equipamientos del coche, incluso la composición y la pureza de los materiales concuerda con lo utilizado en la tecnología de primeros de siglo XX.

El camino estaba allanado para el sentido común. Aquel coche era un Ford-T original y la fotografía demostraba que era muy posible que hubiera pertenecido a Henry Ford.

Pero a un erudito quisquilloso, se le ocurrió una nueva prueba: verificar la pintura del parachoques del coche para ver si era la misma composición de la usada en el modelo primitivo. El coleccionista, en un ánimo de transparencia y búsqueda de la verdad, no puso reparos a la prueba.

Se tomaron muestras se analizaron, y cuál no fue la sorpresa cuando se demostró que aquella pintura tenía que ser posterior a los años 90 del siglo XX. No correspondía al modelo original y, por tanto, la autenticidad del coche quedó completamente rebatida.

"Oiga, pero si hemos hecho muchísimas pruebas y todas han verificado la procedencia auténtica del coche, porque haya una prueba contradictoria ¿todas las demás quedan invalidadas?".

Los medios de comunicación divulgaron la noticia: "El Ford-T de Henry Ford es falso". Con el regusto propio del que sabe que ha pillado a un mentiroso, la noticia se divulgó por todos los medios de prensa con inusitada velocidad. La prensa había cumplido, una vez más, su labor de defensora de la verdad y la integridad.

La verdad real, no la publicada, era que este Ford-T había estado en contacto con otros coches de la colección privada de este magnate y había sido contaminado por la pintura de otros coches más modernos. La prueba de la pintura no había corroborado la autenticidad del coche, simplemente porque estaba viciada de origen, nada más.

Pero la autenticidad del coche ya había sido desacreditada, que era de lo que se trataba. 

Esparce agua por el suelo y ahora intenta recogerla toda, verás como no puedes.

(Hasta aquí es todo una mera historia de ficción, aunque la tecnología de rayos-X que analiza la composición de los materiales sí que existe y es real.).

La Sábana Santa de Turín ha sido analizada desde múltiples disciplinas por equipos de científicos agnósticos que no han podido hacer otra cosa que corroborar lo que la historia y la Iglesia conoce: que ese lienzo PUDO haber envuelto el cuerpo de Jesús, pues todas las pistas apuntan a la época, lugar, circunstancias y hechos imposibles de explicar por la ciencia que rodearon la vida, muerte y Resurrección de Jesús.

La Iglesia ni afirma ni niega la autenticidad de la Sábana Santa de Turín. Pero el sentido común nos dice que si el parachoques tiene una pintura que no le corresponde, será un problema del parachoques, no de la autenticidad del coche.

Mi fe no depende de si la Sábana Santa sea auténtica o no. Creo que hay muchísimas pruebas de su origen contemporáneo de Jesús y lo que vemos en ella con técnicas modernas nos habla de un hombre terriblemente lacerado cuya expresión no deja de ser cautivadora.

El rostro de la Santa Síndone, ¿es la faz de un hombre que experimenta la Resurrección? Mírala e intenta responder a esta pregunta.



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¿Qué representa una imagen para mí?


viernes, 10 de abril de 2009

Amor y verdad en Dios: homilía de S.S. Benedicto XVI en la misa crismal 2009


En la Misa crismal celebrada en la Basílica de San Pedro el pasado Jueves Santo 9 de abril, el Santo Padre nos ha dejado una lección del significado de la santificación y consagración del sacerdote como ministro que participa del sacerdocio de Cristo.

El Papa nos recuerda que en Dios amor y verdad son una misma cosa, y nos brinda su magisterio sobre la verdad en Él. También reflexiona sobre el carácter exigente de la verdad en la vida del consagrado. Cómo la oración es el camino de unión personal con Cristo.

Él cuenta una anécdota personal del día de su ordenación sacerdotal, en el que buscando un texto bíblico en el que reafirmar su sacerdocio, se encontró con el texto de Juan: "Santíficalos en la verdad; tu palabra es verdad", en cuya meditación encontró el sentido de la santificación y entrega del sacerdote, no sólo a través de los ritos (que son necesarios), sino a través de la inserción personal en Él.

Aunque el Papa no lo declara expresamente, pues se dirige a una asamblea fundamentalmente compuesta por sacerdotes en el día de la renovación de sus promesas, todo cristiano puede aprovechar estas reflexiones para ser aplicadas, mutatis mutandi, al sacerdocio común de todos los bautizados, en cuanto por él nos sentimos unidos de una manera especial a Cristo nuestro Señor, y participamos también de su sacerdocio mediante la entrega de nuestras vidas, aunque no en el modo ministerial.

Adjunto un enlace para descargar en formato pdf el texto íntegro de la homilía, tomado de la página web de Aciprensa, de la que recomiendo su lectura.
Para poder visualizarlo, es necesario tener instalado el Acrobat Reader.

Enlaces relacionados:
¿Cuál es el verdadero tesoro de la Iglesia? (15-Marzo-2009)
Carta del Papa Benedicto XVI a los obispos del mundo (12-Marzo-2009)
Reflexiones del Papa Benedicto XVI sobre la verdadera libertad (28-Febrero-2009).

miércoles, 8 de abril de 2009

Facua, defendiendo las tesis abortistas

La asociación de consumidores Facua ha emitido un comunicado en su página web en el que expone que "lamenta que las hermandades conviertan sus cofradías en manifestaciones políticas contra el aborto" en relación a las que han decidido mostrar su oposición a la ley del aborto que se nos pretende aprobar en España llevando unos lazos blancos en sus pasos.

Según esta organización de consumidores, el exhibir los lazos blancos supone la "conversión de un acto religioso en una manifestación política". Estamos deseando conocer la opinión de Facua sobre los del "No a la guerra" y emblemas similares.

No contentos con esta manifestación, esta organización defiende que de producirse la exhibición de los lazos blancos de protesta, las cofradías deberían ser disueltas por medios antidisturbios. (Este extremo acaba de ser rechazado por Facua España a primeras horas de la tarde de hoy, pero no del resto de afirmaciones).

En primer lugar no comprendemos cómo cumple Facua su fin de "defender los derechos de los consumidores" con este comunicado. Aunque comprendemos mejor esta noticia a la luz de su autodefinición de ser una organización "marcadamente progresista".

Facua no tiene reparos en saltarse su objetivo fundacional (la defensa de los derechos de los consumidores) para convertirse en un pseudo partido político y denunciar que las hermandades defiendan públicamente una opción moral en sus vidas. Es más, a nuestro entender Facua utilizar la excusa de la defensa de los derechos de los consumidores para justificar la auténtica esencia de su ideario de carácter de extrema izquierda. Al amparo de la ideología progresista que trufa la definición de todos sus principios, se entienden mucho mejor estas salidas de 'pata de banco'.

En línea con la línea oficial socialista, se pretende que la defensa de la vida en contra del aborto sea una opción de carácter político, por lo que su manifestación debe estar regulada por la ley. Habría que preguntar a estos señores si llevar un lazo blanco en la solapa vulnera también la legislación que regula el derecho de manifestación. O si llevar un crucificado sobre un paso de Semana Santa supone una opción de caracter político intolerable que deba ser restringida de alguna forma.

Para ellos está claro que la Semana Santa "es una manifestación religiosa y cultural", con la clara intención de que lo religioso en cuanto implique un orden moral que respetar, debe quedar reducido al ámbito privado. Así, mientras las hermandades y procesiones en general no den la lata, serán toleradas; en cuanto supongan una manifestación pública de criterios morales, serán combatidas ferozmente.

Si las hermandades terminan haciendo el juego a estas tesis oficialistas, como lo han hecho las hermandades de Sevilla, estarán alineándose con los argumentos de los que combaten el derecho de la Iglesia Católica de defender sus principios morales, que están en la base de nuestra sociedad europea. Este comunicado de Facua demuestra claramente de parte de quién se ponen los que defienden la prudencia sobre la defensa explícita y sin miedo del derecho a la vida.

Las Siete Palabras, en video

Videos con reflexiones sobre las Siete Palabras de Jesús en la Cruz.

Cada video tiene una duración de 10 minutos:

1ª y 2ª Palabras: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen / Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

3ª y 4ª Palabras: Mujer, he ahí a tu Hijo; hijo, he ahí a tu Madre / Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.

5ª, 6ª y 7ª Palabras: Tengo sed / Todo está cumplido / Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Videos relacionados:
Catequesis sobre la Semana Santa, por Frank Morera (Videos)
Catequesis sobre la Eucaristía, por Frank Morera (Videos)
'De corazón a corazón', por la hermana Gabriela del Amor (Videos)

jueves, 2 de abril de 2009

La última oración de Jesús, el salmo 22


Gracias al relato evangélico del calvario sabemos que una de las últimas palabras de Jesús fue: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 44; Mc 15, 34).

Sabiendo que Jesús era un judío que conocía sus tradiciones y que el salmo 22 comienza por las mismas palabras, es una hipótesis que no hay que rechazar que este salmo fuera la última oración con la que Jesús invocara al Padre durante su vida, dado que el pueblo judío ha orado siempre con los salmos.

Posiblemente Jesús, en esos momentos, no tuviera ya fuerzas para recitar verbalmente el salmo completo, pero la invocación del versículo inicial pudo venir a sus labios con la mente puesta en él.

Sigamos a Jesús en sus últimos momentos con este salmo y meditemos con Él.


SALMO 22


Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?

Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados.

Pero yo soy un gusano, no un hombre;
la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;
los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».

Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Me rodea una manada de novillos,
me acorralan toros de Basán;
abren sus fauces contra mí
como leones rapaces y rugientes.

Soy como agua que se derrama
y todos mis huesos están dislocados;
mi corazón se ha vuelto como cera
y se derrite en mi interior;
mi garganta está seca como una teja
y la lengua se me pega al paladar.

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies
y me hunden en el polvo de la muerte.

Yo puedo contar todos mis huesos;
ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Libra mi cuello de la espada
y mi vida de las garras del perro.

Sálvame de la boca del león,
salva a este pobre de los toros salvajes.
Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.

Porque él no ha mirado con desdén
ni ha despreciado la miseria del pobre:
no le ocultó su rostro
y lo escuchó cuando pidió auxilio»

Por eso te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;
todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.

Porque sólo el Señor es rey
y él gobierna a las naciones.

Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,
y los que no tienen vida
glorificarán su poder.

Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia a los que nacerán después,
porque ésta es la obra del Señor.


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El Salmo 23: El Señor es mi pastor
Los tres criterios de credibilidad de los evangelios
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