Mostrando entradas con la etiqueta Oraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oraciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de octubre de 2014

El fin de la oración

¿Cuál es el fin de la oración?

Pensamos que orar es dirigirnos a Dios, hablar con Él, pedirle por nuestras intenciones, ponerle al corriente de nuestras necesidades.

Solemos pensar que orar consiste en enlazar una retahila de palabras, y que como no somos capaces de hacer esto o nos aburre, no merece la pena orar.

Pensamos que orar es para las personas de fe elevada, para los monjes o religiosos, para las personas consagradas. Yo no necesito orar.

Sin embargo orar se parece más a escuchar, no con nuestros oídos sino con el espíritu, en nuestro interior.

Dios no necesita que le pidamos nada pues Él conoce nuestras necesidades, aun las que nosotros mismos desconocemos o no sabemos pedir.

Sin embargo, Él nos dice que tenemos que orar, porque por la oración nos ponemos en disposición de oir.

Jesús es el amigo del alma, aquel con el que no te cuesta trabajo abrir tu corazón porque te conoce perfectamente y tú lo conoces a él. Aquel del que sabes que no te va a malinterpretar, que no va a sacar dobleces ni malas intenciones de lo que le digas. Aquel que acogerá tus dolores con ternura y compasión, y no con indiferencia o lejanía.

Pero orar con Él no es una conferencia que le demos con nuestros pesares. Orar es hacer el silencio en nuestro corazón para escucharle, mediante la lectura de la Palabra de Dios, mediante las sugerencias íntimas que recibes en el fondo de tu alma, mediante la recta y sana interpretación de los signos que te rodean.

No ores hasta que Dios te escuche, 
ora hasta que lo escuches a Él

jueves, 2 de agosto de 2012

Oración de ofrenda de un cartujo


Te agradezco, Señor, la fe que me has dado; haz revivir la gracia que hay en mi por el bautismo, la confirmación y los otros sacramentos. Te ofrezco con toda firmeza, decisión y alegría del corazón, mi vida.

¡"Señor mío y Dios mío"! ¡Quiero corresponder a tu Amor inmenso y eterno; quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi espíritu, con todas mis fuerzas!

No quiero tener otra preocupación que la de corresponder al Amor que me tienes. No quiero saber nada más, ni pensar en nada más, ni trabajar, ni sufrir, ni vivir para nada mas que para tu Amor.

Quiero que toda mi ocupación, mi afán, todo mi vivir sea amarte; que nada me distraiga el pensamiento, ni me prive las acciones ni me perturbe los afectos.

Y, aunque me encuentre en tribulaciones, perseguido, humillado, en tentaciones y martirio, y hasta en la misma muerte, también te estimaré de corazón y te encontraré igualmente dulce y amable, providente y bondadoso.

Quiero recordar y meditar cada día tu Amor para poder corresponderte con todo mi saber, poder y querer.

Haz que te ame cada día más y aumente en tu amor hasta morir. Quiero tener mi voluntad totalmente unida a ti, Dios mío, tan perfectamente como sea posible y concédeme la gracia suprema de vivir y morir en unión de amor contigo, por la perseverancia de la gracia y por la práctica de la caridad abnegada al servicio de mis hermanos.

Tú me has amado eternamente y por salvarme, has venido al mundo, renunciando a todo y sufriéndolo todo con extrema humildad y dulce bondad. Te has hecho hombre, como cualquiera de nosotros, Sacramentado, hasta la consumación de los siglos.

Quiero corresponderte con la absoluta donación de mi mismo, total y perpetuamente, sin reserva alguna, y con todo el amor, gozo y dulzura de que es capaz mi corazón.

Confiando plenamente en Ti, mi Redentor, y con la vista baja por mi indignidad y miseria hasta que sienta confusión y vergüenza por mis pecados y por los del mundo, concédeme un sincero arrepentimiento de
corazón y lágrimas para purificarme.

Me dono y me consagro enteramente y por siempre a tu AMOR MISERICORDIOSO rogándote que esta mi voluntad y donación, domine mi espíritu en todos los momentos y circunstancias de la vida y a semblanza tuya, me haga siempre, con todo y con todos, imperturbablemente dócil y humilde de corazón.

Jesús, dulce y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. Corazón de Jesús, confío en Ti.

Virgen María, Madre de Dios y madre mía, Asunta al Cielo en cuerpo y alma, Reina y Señora de Cielos y Tierra, Madre de la Iglesia : me consagro enteramente a ti, en cuerpo y alma, con todas mis potencias y sentidos, con todo lo que tengo y soy, con todo lo que puedo y espero para que me dones a tu Hijo divino y redentor mío, Jesucristo, al que portaste con tanto amor y abnegación, con tanta pureza y humildad.

Este es mi deseo; confío en que presentado y ofrecido por mediación tuya, El me acepte y me tome como suyo eternamente. Haz que yo le corresponda con todo amor y le pueda decir y repetir en la Eucaristía y siempre con verdad y sinceridad:

Dios, mi único bien, Tu eres todo por mi; que yo sea todo por Ti. Poséeme con la fuerza potente de tu Amor exclusivo, absorbente, transformante.

Conviérteme, revísteme y transfórmame en Jesucristo. Haz que viva siempre en la plenitud de la intimidad de tu Amor.

Amén, Dios mío, ¡estoy a punto y preparado para lo que tu quieras de mi!

Un Cartujo (anónimo)

martes, 5 de junio de 2012

Oración para una visita a Jesús Sacramentado, por Juan Pablo II


Oración para una visita a Jesús Sacramentado, por Juan Pablo II
            Señor Jesús:
            Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.
            "Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).
            Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
            Aumenta nuestra FE.
            Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.
            Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.
            Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5).
            Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.
            Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.
            Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25).
            Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.
            Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.
            Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.
            Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.
            Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).
            Nuestra vida no tiene sentido sin ti.
            Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).
            Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.
            CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).
            Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.
            El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.
            En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.
            Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o "misterio".
            Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.
            Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.
            Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.
            Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.

sábado, 21 de enero de 2012

La costumbre de rezar el Padrenuestro

El Padrenuestro es la oración por excelencia, enseñada por el propio Jesús a la Iglesia (Mt 6, 9-13; Lc 11, 1-4), por lo que goza de un especial aprecio entre todos los fieles. 
Con las palabras del Padrenuestro, Jesús mismo nos enseña cómo hemos de dirigirnos al Padre Eterno.
Ya en los primeros tiempos de la vida de la Iglesia, en el texto de la Didajé (siglo I-II) ya se establece la costumbre del cristiano de dirigirse al Padre tres veces al día con la oración del Maestro. 
En el siglo IV se incorpora de manera regular a la celebración de la Eucaristía, y es San Gregorio Magno el que la coloca en el lugar en el que ha permanecido hasta nuestros días, justamente tras la Plegaria Eucarística, como preparación para la comunión.
La antigua costumbre de rezar tres veces al día el Padrenuestro se mantiene hoy en la celebración litúrgica de la Iglesia, pues se recita en la celebración de la Misa, y en las horas mayores del Oficio Divino, en Laudes y Vísperas.
Los fieles laicos, que no estamos obligados al rezo del Oficio Divino, haremos bien en incorporar esta inveterada costumbre a nuestra vida para santificar de manera especial las horas del día a Dios, nuestro Padre.


Enlaces relacionados:
El Padrenuestro en la Didajé
El Santo Rosario
Instrumento de la paz de Dios

viernes, 26 de agosto de 2011

Para orar (VII): orar es amar

Muchos cristianos en el fondo, no sabemos orar. 


Creemos que orar es repetir oraciones, pero es muy difícil escuchar a algún sacerdote que nos diga cómo hemos de orar. 
Porque orar no es una deuda que tengamos con Dios, sino un beneficio que Dios tiene con nosotros.


Cuando oramos hacemos presente a Dios en nuestras vidas de una manera especial, escondida, misteriosa, pero efectiva, muy efectiva. 


Quien no ora, no progresa espiritualmente. 


Si te va mal en la vida, abandona tu oración y te sentirás peor.
Orar no es vocalizar, repetir palabras; es ponernos en la presencia de Dios, invocarlo, alabarlo, adorarlo, darle gracias, vivir con Él, amarlo.


Si yo fuera a visitar a mi madre (o hablara con ella por teléfono) y me pusiera exclusivamente a leerle algún texto repetitivo, mi madre podría sentirse un poco ofuscada y trastornada. Mi madre quiere que le cuente mis cosas, que le hable al corazón, que me siente a su lado y no diga nada.


La oración vocal es muy necesaria para ponernos en la presencia de Dios. Ya lo dijo Jesús: "Cuando tengáis que orar, hacedlo así..." y nos dejó la oración del Padre Nuestro. La Iglesia nos ha recomendado desde hace varios siglos el rezo del Santo Rosario, que es muy beneficioso en gracias espirituales. 


Pero, ¿y si, además de rezar el Santo Rosario, nos ponemos en la presencia de Dios y nos dedicamos sólo a amarle, a estar con Él? 
Los seres humanos necesitamos sentir a Dios a nuestro lado, que Él camina junto a nosotros, que nos alienta y nos sostiene en nuestra vida. Y no vamos a descubrir esto si no es a través de la oración.


Estimados amigos: si Dios es amor, si nosotros hemos sido hechos para amar, si lo más grande que podemos dar y recibir de nuestros semejantes son muestras de amor, ¿no sería necesario que dedicáramos, de algún modo, algo de nuestro tiempo a gustar del amor de Dios, a expresarle el nuestro, a sentirlo junto a nosotros, a vivir con Él para poner nuestra cabeza en su regazo cuando estamos fatigados?


"Venid a mí, los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré".


Acudamos a Él en la oración. Si no dejamos hueco a Dios en nuestras vidas, ¿cómo podemos decir que lo tenemos presente?

Enlaces relacionados:
Dios me da lo que no le he pedido, ¿como es posible?
El Santo Rosario
¿Tiene sentido el sacrificio?

lunes, 8 de agosto de 2011

Para orar (VI): Instrumento de la paz de Dios

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.

Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto
ser consolado, cuanto consolar,

ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.


(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)


Enlaces relacionados:
Sumo, glorioso Dios...

Cántico de las criaturas
La Virgen María, una criatura como Eva



jueves, 21 de julio de 2011

Para orar (V): Cántico de las criaturas

Cántico de las criaturas

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.



(San Francisco, versión de Luis Felipe que se usa en la liturgia. De franciscanos.org)


Enlaces relacionados:
Jesús, ten compasión de mi
Milagros eucarísticos
Sumo, glorioso Dios...

domingo, 10 de julio de 2011

Para orar (IV): A la Virgen de Belén

Oración a Nuestra Señora de Belén

Señora de Belén,
Señora de la noche más buena y esperada,
Señora del silencio y de la luz,
Señora de la paz, la alegría y la esperanza,

Señora de la sencillez de los pastores
y de la claridad de los ángeles que cantan:
gloria a Dios en el cielo,
paz en la tierra a los hombres que Dios ama.

Señora de los pobres y de los niños,
Señora de los que no tienen nada,
de los que sufren soledad,
porque no encuentran comprensión en ningún alma.

Gracias por habernos dado al Señor que en esta noche,
por habernos entregado este Pan que nos faltaba.

Gracias por habernos hechos ricos
con tu pobreza y fidelidad de esclava.

Gracias por tu silencio que recibe y rumia
y engendra en nosotros la Palabra.

Nos sentimos felices esta noche
y con ganas de contagiar esta dicha a muchas almas,
de gritar a los hombres que se odian:
que Dios es Padre y los ama.

De gritarle a los que tienen miedo: no temáis.
Y a los que tienen el corazón cansado:
adelante, que Dios os acompaña.

Señora de Belén,
Señora de la noche y la mañana.
Señora de los campos que despiertan
porque Jesús ha nacido en la comarca.

Señora de los que peregrinan,
como tú, sin hallar tampoco una posada.
Enséñanos a ser pobres y pequeños.

A no tener ambición por nada.
A desprendernos y entregarnos.
A ser los mensajeros de la paz y la esperanza.

Que esta noche la luz que tú nos diste
sea el comienzo de una claridad que no se acaba.
Que el amor sustituya a la violencia,
Que haya justicia entre los hombres y los pueblos.
Que en la VERDAD, la JUSTICIA, y el AMOR,
se haga la verdadera paz cristiana.

Que esta noche Jesús nazca en nosotros
y que al volver después a nuestra casa
podamos decirles a los hombres,
que viven inseguros y sin esperanza:

no temáis, os traemos la BUENA NOTICIA
la gran alegría para todo el pueblo:
hoy en la ciudad de David, os ha nacido
EL SALVADOR, EL MESÍAS, EL SEÑOR.

Amén.

Enlaces relacionados:
Letanías de la humildad
Yo le pedí a Dios...

viernes, 8 de julio de 2011

El Santo Rosario

El Santo Rosario es una venerable oración de gran tradición en la Iglesia Católica por la que se consideran una serie de "misterios" o momentos de la vida del Señor o de la Virgen; la meditación de dichos misterios se acompaña del rezo de un padrenuestro, diez avemarías y un gloria por cada misterio.


Se compone de 4 partes: en cada una de ellas se contemplan 5 misterios de la siguiente manera:
- Cinco misterios gozosos.
- Cinco misterios luminosos.
- Cinco misterios dolorosos.
- Cinco misterios gloriosos.


Cuando nos referimos a 'rezar el Rosario' estamos haciendo alusión al hecho de rezar los 20 misterios del Santo Rosario (las cuatro partes completas del Rosario). Pero debido a la longitud de dicha oración, se da por entendido en el lenguaje ordinario que 'rezar el Rosario' es también rezar una sola de las cuatro partes del Santo Rosario.

El orden habitual para distribuir cada una de las partes del Rosario en la semana es el siguiente:

- Misterios gozosos: lunes y sábado.
- Misterios luminosos: jueves.
- Misterios dolorosos: martes y viernes.
- Misterios gloriosos: miércoles y domingo.

Existe una costumbre en los domingos de los tiempos fuertes (Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua) de sustituir el rezo de los misterios gloriosos por la correspondiente a dicho tiempo.

Así en los domingos de Adviento y Navidad se rezarían los misterios gozosos, y en los domingos de Cuaresma los dolorosos. En los domingos de Pascua se rezarán, de todos modos, los gloriosos.

Otra costumbre de estimable valor es el de rezar durante toda la octava de Navidad (25-dic a 1-ene) los misterios gozosos, y durante toda la octava de Pascua (Domingo de Resurrección a II Domingo de Pascua) los misterios gloriosos.

Todas estas indicaciones no quitan que quien desee rezar las cuatro partes en un día, recorra todos los misterios del Santo Rosario, aunque no correspondan al día en que se reza.

Para más información, consulte este enlace.


Oración para terminar cada misterio (En español)
Oh mi buen Jesús,
perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno.
Lleva a todas las almas al Cielo, especialmente,
a las más necesitadas de tu misericordia infinita.
Amen.

(En latín)
O mi Jesu,
dimitte nobis debita nostra,
libera nos ab igne inferni.
Conduc in caelum omnes animas, praesertim,
illas quae maxime indigent misericordia tua.
Amen.


Descarga de trípticos:

Pulsando sobre el enlace podrá descargarse los trípticos en formato PDF para ser impresos:

Trípticos con el El Santo Rosario Bíblico (215Kb, pdf)

Videos:
Rosario para niños adaptado, con reflexiones sencillas y certeras. Muy recomendable:

Rosario para niños. Misterios Gozosos (1/2)
Rosario para niños. Misterios Gozosos (2/2)

Rosario para niños. Misterios Luminosos (1/2)
Rosario para niños. Misterios Luminosos (2/2)

Rosario para niños. Misterios Dolorosos (1/2)
Rosario para niños. Misterios Dolorosos (2/2)

Rosario para niños. Misterios Gloriosos (1/2)
Rosario para niños. Misterios Gloriosos (2/2)





Audio:
Para rezar el rosario en internet con la posibilidad de descargar los archivos para el uso particular:
Radio Horizonte




Enlaces relacionados:
La costumbre  de rezar el Padrenuestro
Salmo 23: el Señor es mi pastor
Orar es amar

jueves, 18 de junio de 2009

Para orar: P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios

Señor, desde este punto todas mis cosas sean vuestras: yo os las doy y pongo en vuestras manos, haced de ellas y de mí todo lo que quisiereis como de vuestra hacienda propia.

Vuestra es mi alma, mi vida, mi salud, mi contento, mi quietud, mi honra, mi hacienda y todo lo que yo en esta vida puedo tener y desear, que no quiero nada sino solo a Vos.

Si me quisiereis dar algo de esto, lo tomaré como hacienda vuestra, y si lo quisiereis quitar, no me agraviaré ni me quejaré, pues ya os lo he dado y no es mío.

Y todas vuestras cosas son mías y las tomo por propias. Vuestra honra, vuestra ley, vuestra Iglesia, vuestra fe, vuestro Padre y Madre y vuestros santos, vuestra cruz, vuestras almas que hay en la tierra.

Y de aquí adelante no quiero otra cosa sino volver por vuestra honra, guardar vuestra ley, hacer fruto en vuestra Iglesia, reverenciar y servir a vuestra Madre y a vuestro Padre Eterno y a los santos del cielo, procurar la salud de vuestras almas, sufrir vuestra cruz y todo lo que yo supiere que os da gusto y contento hacerlo, aunque me cueste la vida.

P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios.

Para comunicar alguna gracia concedida: padregracian@gmail.com

viernes, 17 de abril de 2009

Devoción y rezo de la coronilla de la Divina Misericordia


La devoción a Jesús Misericordioso (también conocida como de la Divina Misericordia) surge de unas revelaciones privadas de Santa Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa polaca perteneciente a la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia. Ella es inspirada por Jesús para promover la devoción a la Divina Misericordia de su Corazón mediante la difusión de una imagen y el rezo de la coronilla de la Divina Misericordia.

Coronilla de la Divina Misericordia

Para rezar la coronilla puede proveerse de un rosario normal que le servirá de ayuda para la oración. Del mismo modo que el rosario, se repiten cinco decenas de invocaciones. En la cuenta correspondiente al Padrenuestro en el rosario, se rezará: "Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, el Alma, la Sangre y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero".

En cada cuenta correspondiente al Avemaría, se rezará: "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo enterno".

Para terminar se rezará tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo enterno".

Oración conclusiva: "Oh sangre y agua que brotaron del Corazón de Jesús como manantial de misericordia para nosotros. En Ti Confío".

Indulgencias

El prefecto de la Penitenciaría Apostólica, por decreto de 29 de junio de 2002, estableció que todo fiel cristiano debidamente dispuesto con las condiciones habituales puede ganar indulgencia plenaria siempre que el Domingo de la Divina Misericordia (II domingo de Pascua) participe en algún acto de piedad en honor de la Misericordia divina, o al menos rece un Padrenuestro y un Credo ante el Santísimo Sacramento, bien expuesto solemnemente o reservado en el sagrario, añadiendo una invocación piadosa a Jesús Misericordioso como "Jesús misericordioso, confío en Ti".

Se obtendrá indulgencia parcial a todo el que con corazón contrito eleve una invocación piadosa a Jesús misericordioso.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti").

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el prepósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.


Enlaces relacionados:
Índice general sobre las indulgencias
Para más información sobre la Divina Misericordia
Todo sobre las indulgencias (18-marzo-2009)

jueves, 2 de abril de 2009

La última oración de Jesús, el salmo 22


Gracias al relato evangélico del calvario sabemos que una de las últimas palabras de Jesús fue: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 44; Mc 15, 34).

Sabiendo que Jesús era un judío que conocía sus tradiciones y que el salmo 22 comienza por las mismas palabras, es una hipótesis que no hay que rechazar que este salmo fuera la última oración con la que Jesús invocara al Padre durante su vida, dado que el pueblo judío ha orado siempre con los salmos.

Posiblemente Jesús, en esos momentos, no tuviera ya fuerzas para recitar verbalmente el salmo completo, pero la invocación del versículo inicial pudo venir a sus labios con la mente puesta en él.

Sigamos a Jesús en sus últimos momentos con este salmo y meditemos con Él.


SALMO 22


Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?

Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados.

Pero yo soy un gusano, no un hombre;
la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;
los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».

Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Me rodea una manada de novillos,
me acorralan toros de Basán;
abren sus fauces contra mí
como leones rapaces y rugientes.

Soy como agua que se derrama
y todos mis huesos están dislocados;
mi corazón se ha vuelto como cera
y se derrite en mi interior;
mi garganta está seca como una teja
y la lengua se me pega al paladar.

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies
y me hunden en el polvo de la muerte.

Yo puedo contar todos mis huesos;
ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Libra mi cuello de la espada
y mi vida de las garras del perro.

Sálvame de la boca del león,
salva a este pobre de los toros salvajes.
Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.

Porque él no ha mirado con desdén
ni ha despreciado la miseria del pobre:
no le ocultó su rostro
y lo escuchó cuando pidió auxilio»

Por eso te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;
todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.

Porque sólo el Señor es rey
y él gobierna a las naciones.

Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,
y los que no tienen vida
glorificarán su poder.

Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia a los que nacerán después,
porque ésta es la obra del Señor.


Enlaces relacionados:
Índice de artículos Bíblicos
El Salmo 23: El Señor es mi pastor
Los tres criterios de credibilidad de los evangelios
Video sobre el salmo 24


miércoles, 25 de marzo de 2009

'De corazón a corazón', por la Hermana Gabriela del Amor

Ofrezco aquí los enlaces para los episodios de la serie de televisión "De corazón a corazón" presentado por la Hermana Gabriela del Amor e Iris. Se clasifican por temporadas, siendo cada capítulo de 30 minutos de duración, dividido en tres partes de 10 minutos cada una:

1ª temporada:
Sobre la vida de oración y de relación con Dios. Totalmente recomendable.

Cap. 1. El secreto de la felicidad (1/3)
Cap. 1. El secreto de la felicidad (2/3)
Cap. 1. El secreto de la felicidad (3/3)

Cap. 2. El anticipo del cielo (1/4)
Cap. 2. El anticipo del cielo (2/4)
Cap. 2. El anticipo del cielo (3/4)
Cap. 2. El anticipo del cielo (4/4)

Cap. 3. Martas y Marías (1/3)
Cap. 3. Martas y Marías (2/3)
Cap. 3. Martas y Marías (3/3)

Cap. 4. Para orar basta querer (1/3)
Cap. 4. Pâra orar basta querer (2/3)
Cap. 4. Para orar basta querer (3/3)

Cap. 5. La oración vocal (1/3)
Cap. 5. La oración vocal (2/3)
Cap. 5. La oración vocal (3/3)

Cap. 6. La oración meditativa (1/3)
Cap. 6. La oración meditativa (2/3)
Cap. 6. La oración meditativa (3/3)

Cap. 7. No todo lo que brilla es oro (1/3)
Cap. 7. No todo lo que brilla es oro (2/3)
Cap. 7. No todo lo que brilla es oro (3/3)

Cap. 8. La oración afectiva (1/3)
Cap. 8. La oración afectiva (2/3)
Cap. 8. La oración afectiva (3/3)

Cap. 9. La sequedad (1/3)
Cap. 9. La sequedad (2/3)
Cap. 9. La sequedad (3/3)

Cap. 10. La oración de simplicidad (1/3)
Cap. 10. La oración de simplicidad (2/3)
Cap. 10. La oración de simplicidad (3/3)

Cap. 11. La etapa mística (1/3)
Cap. 11. La etapa mística (2/3)
Cap. 11. La etapa mística (3/3)

Cap. 12. Los grados de la oración mística (1/3)
Cap. 12. Los grados de la oración mística (2/3)
Cap. 12. Los grados de la oración mística (3/3)

Cap. 13. Secretos para orar (1/3)
Cap. 13. Secretos para orar (2/3)
Cap. 13. Secretos para orar (3/3)

2ª temporada:
Sobre el sufrimiento cristiano y el avance en la vida cristiana. Totalmente recomendable.

Cap. 1. Aprender a sufrir (1/2)
Cap. 1. Aprender a sufrir (2/2)

Cap. 2. Una naturaleza triplemente herida 1ª parte (1/3)
Cap. 2. Una naturaleza triplemente herida 1ª parte (2/3)
Cap. 2. Una naturaleza triplemente herida 1ª parte (3/3)

Cap. 3. Una naturaleza triplemente herida 2ª parte (1/3)
Cap. 3. Una naturaleza triplemente herida 2ª parte (2/3)
Cap. 3. Una naturaleza triplemente herida 2ª parte (3/3)

Cap. 4. La Redención (1/3)
Cap. 4. La Redención (2/3)
Cap. 4. La Redención (3/3)

Cap. 5. Jesús repara sacramentalmente (1/3)
Cap. 5. Jesús repara sacramentalmente (2/3)
Cap. 5. Jesús repara sacramentalmente (3/3)

Cap. 6. Los tres enemigos del alma (1/3)
Cap. 6. Los tres enemigos del alma (2/3)
Cap. 6. Los tres enemigos del alma (3/3)

Cap. 7. La gimnasia de la voluntad (1/3)
Cap. 7. La gimnasia de la voluntad (2/3)
Cap. 7. La gimnasia de la voluntad (3/3)

Cap. 8. Completo en mi carne la Pasión de Cristo (1/3)
Cap. 8. Completo en mi carne la Pasión de Cristo (2/3)
Cap. 8. Completo en mi carne la Pasión de Cristo (3/3)

Cap. 9. Castigo o bendición (1/3)
Cap. 9. Castigo o bendición (2/3)
Cap. 9. Castigo o bendición (3/3)

Cap. 10. María, Madre y modelo (1/3)
Cap. 10. María, Madre y modelo (2/3)
Cap. 10. María, Madre y modelo (3/3)

Cap. 11. Un ángel camina delante de ti (1/3)
Cap. 11. Un ángel camina delante de ti (2/3)
Cap. 11. Un ángel camina delante de ti (3/3)

Cap. 12. Un santo triste es un triste santo (1/3)
Cap. 12. Un santo triste es un triste santo (2/3)
Cap. 12. Un santo triste es un triste santo (3/3)

3ª temporada
Sobre el amor y la vocación cristiana. Totalmente recomendable:

(De momento esta temporada no está completa porque no están disponibles todos los capítulos en Youtube. Coloco los que he encontrado tras una larga búsqueda).

Cap. 1. Dios es amor (1/3)
Cap. 1. Dios es amor (2/3)
Cap. 1. Dios es amor (3/3)


Cap. 2. El amor es agapé (1/3)
Cap. 2. El amor es agapé (2/3)
Cap. 2. El amor es agapé (3/3)

Cap. 8. El matrimonio 1ª parte (1/3)
Cap. 8. El matrimonio 1ª parte (2/3)
Cap. 8. El matrimonio 1ª parte (3/3)

Cap. 9. El matrimonio 2ª parte (1/3)
Cap. 9. El matrimonio 2ª parte (2/3)
Cap. 9. El matrimonio 2ª parte (3/3)


Cap. 10. Todo es gracia (1/3)
Cap. 10. Todo es gracia (2/3)
Cap. 10. Todo es gracia (3/3)


Cap. 11. La vida consagrada (1/3)
Cap. 11. La vida consagrada (2/3)
Cap. 11. La vida consagrada (3/3)


Cap. 12. Los votos evangélicos (1/3)
Cap. 12. Los votos evangélicos (2/3)
Cap. 12. Los votos evangélicos (3/3)

Cap. 13. La perseverancia (1/3)
Cap. 13. La perseverancia (2/3)
Cap. 13. La perseverancia (3/3)




Si observa algún problema a la hora de visualizar los videos de manera permanente, puede contactar conmigo para facilitárselos de manera desinteresada.

Enlaces relacionados:
Papa Dios TV
'Mendigo de amor', por la hermana Gabriela del Amor (Videos)
'El estrés y la vida cristiana', por Liliana Casuso (Videos)
Catequesis eucarísticas, por Frank Morera (Videos)
La veracidad de los 4 evangelios, por Frank Morera (Videos)
Catequesis sobre los Concilios Ecuménicos, por Frank Morera (Videos)
'Catecumenado', por Frank Morera (Videos)

viernes, 13 de febrero de 2009

Para orar (III)

Había pedido a Dios FUERZA para triunfar;
Él me ha dado FLAQUEZA para que aprenda a obedecer con humildad.

Había pedido SALUD para realizar grandes empresas;
me ha dado ENFERMEDAD para que haga cosas mejores.

Deseé la RIQUEZA para llegar a ser dichoso;
me ha dado POBREZA para que alcance la sabiduría.

Quise PODER para ser apreciado de los hombres;
me ha concedido DEBILIDAD a fin de que llegara a tener deseos de Él.

Pedí un COMPAÑERO para no vivir solo;
me dio un CORAZÓN para que pudiera amar a todos los hermanos.

Anhelaba COSAS que pudieran alegrar mi vida;
me dio la VIDA para que pudiera gozar de todas las cosas.

No tengo NADA de lo que he pedido;
pero he recibido TODO lo que había esperado.

Porque, sin darme cuenta, mis plegarias no formuladas han sido escuchadas.

Yo soy, de entre todos los hombres, el más rico.


(De la web Abandono)

Artículos relacionados:
Para orar (II)
Para orar (I)

domingo, 8 de febrero de 2009

Para orar (II)

LETANIAS DE LA HUMILDAD

¡Oh Jesús! Manso y Humilde de Corazón, escúchame:
del deseo de ser reconocido, líbrame Señor
del deseo de ser estimado, líbrame Señor
del deseo de ser amado, líbrame Señor
del deseo de ser ensalzado, ...
del deseo de ser alabado, ...
del deseo de ser aplaudido, ...
del deseo de ser preferido, ...
del deseo de ser consultado, ...
del deseo de ser aceptado, ...
del deseo de ser aprobado, ...
del deseo de quedar bien, ...
del deseo de recibir honores, ...

del temor de ser criticado, líbrame Señor
del temor de ser juzgado, líbrame Señor
del temor de ser atacado, líbrame Señor
del temor de ser humillado, ...
del temor de ser despreciado, ...
del temor de ser señalado, ...
del temor de perder la fama, ...
del temor de ser reprendido, ...
del temor de ser calumniado, ...
del temor de ser olvidado, ...
del temor de ser ridiculizado, ...
del temor de ser juzgado con malicia, ...
del temor de ser sospechado, ...

Jesús, concédeme la gracia de desear:
-que los demás sean más amados que yo,
-que los demás sean más estimados que yo,
-que en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
-que los demás sean preferidos y yo abandonado,
-que los demás sean alabados y yo menospreciado,
-que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
-que los demás sean más santos que yo, con tal que yo me santifique debidamente.

ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

(Su Eminencia, el Cardenal Merry del Val, acostumbraba rezar estas Letanías diariamente, después de celebrar la Santa Misa. Hoy está en proceso de beatificación).

Enlaces relacionados:

viernes, 6 de febrero de 2009

2009, año de oración por la vida


Lema: "Bendito sea el fruto de tu vientre".

A propuesta de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, y con el visto bueno del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se ha puesto en marcha un año de oración por la vida que, desde este mes de enero, pretende, según palabras de Juan Pablo II en la Evangelium Vitae que "en cada comunidad cristiana, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida".

Para ello, y con el objetivo de facilitar la oración personal y comunitaria, la citada Subcomisión ha preparado unos materiales (cartel, rosario, oraciones por la vida, preces para la adoración ante el Santísimo y para la celebración de la Eucaristía y la liturgia de las horas) que se han enviado a las delegaciones de pastoral familiar de todas las diócesis españolas.

Puede encontrar más información en la web de la Conferencia Episcopal.


jueves, 5 de febrero de 2009

Para orar (I)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón

y dame una fe recta, 
esperanza cierta 
y caridad perfecta, 
sentido y conocimiento, 
Señor, para que cumpla tu santo 

y verdadero mandamiento. Amén.

(Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián).

Desde que conozco esta oración me llama profundamente la atención el sentido espiritual de San Francisco al componerla. Habla de 'fe recta', 'esperanza cierta', 'caridad perfecta', las tres virtudes principales del cristiano en cuanto a que son otorgadas por Dios. Y continúa, de manera maravillosa, 'sentido y conocimiento'...


Cuánta razón tenía San Francisco de que debemos tener sentido de la fe y conocimiento de nuestro Dios. No se ama lo que no se conoce y con frecuencia perdemos el sentido de lo que hacemos como cristianos por entretenernos demasiado en cosas demasiado pequeñas y olvidarnos del precepto del amor.


San Francisco, intercede ante Dios para que nos conceda sentido y conocimiento del que es el sentido de nuestras vidas.


Enlaces relacionados:
Letanías de la humildad
Lo recibí todo
Orar con el P. Gracián de la Madre de Dios