Esta es la segunda parte de los audios de la Teologia de la Perfeccion Cristiana del P. Royo Marín. La entrada correspondiente a los nº 1A - 4B se halla en este enlace.
Los audios pueden descargarse desde este otro enlace.
Recuerdo que estas charlas corresponden a una exposición que realiza el P. Antonio Royo Marín a las dominicas de Olmedo (Valladolid) en 1987 que versa sobre su libro, Teología de la Perfección Cristiana. Las consideraciones sobre la finalidad y el propósito de estas guías de audición pueden encontrarlas en la entrada correspondiente a los números iniciales.
AUDIO : TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5A
(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / a. Camino).
El amor de Dios se manifestó enviando a Cristo. Jn 14, 6.
Sin mí no podéis hacer nada.
Fr. Columba Marmión: Cristo es el único modelo de santidad.
La devoción e incorporación a Cristo es la piedra angular de la vida cristiana. No es algo accesorio.
b) Verdad.
Es la plena sabiduría de Dios que se nos ha comunicado para que nosotros lo conozcamos en la medida de nuestras posibilidades.
Prólogo de San Juan: Dios es impensable, Dios es invisible. Jn 1, 18
Pero a Dios sí lo podemos amar, aún por nosotros.
El Padre puede ser visto en Cristo, que nos ha hecho visible al invisible y pensable al impensable, y por eso es la Verdad. Al mismo tiempo también puede ser conocido por la obra de Cristo y su doctrina.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5B
(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / b. Verdad).
Prólogo de San Juan: todo fue hecho por El. Cristo es el ideal del cristiano, y para eso se abajó, para estar en nuestra piel.
Por su doctrina nos enseña el abismo de su sabiduría infinita. En Cristo hay 4 clases de ciencias:
- Divina (en cuanto Verbo).
- Visión beatífica (en cuanto bienaventurado).
- Infusa (la que tienen los ángeles, pero en grado sumo).
- Adquirida (la aprendida como hombre).
Col 2, 3
c) Vida.
Esto es lo más profundo y bello del Misterio de Cristo.
De 3 maneras es Cristo nuestra vida:
1) En cuanto que nos mereció la Gracia (causa meritoria).
Está ligado a su sacrificio redentor. Podría habernos dejado sin Rendención, o simplemente haber perdonado a Adán y Eva en el momento del pecado.
Pero la justicia de Dios quiso una retribución estricta. Y esa justicia tenía que satisfacerla ante Dios un representante del género humano y ese es el Verbo encarnado, que al mismo tiempo que hombre, es Dios.
Por la encarnación, no bajó e Verbo sino que la condición humana subió hasta Dios.
Ambas naturalezas se unieron en un personalidad divina, pero no se fusionaron.
Cristo forma parte del misterio trinitario por su condición de Verbo y por su naturaleza divina, pero no por su naturaleza humana que permanece separada.
Todas sus acciones tienen valor infinito y por tanto podría habernos redimido de cualquier forma, con cualquier gesto simple, pero lo hizo en la Cruz y no antes. Santo Tomás da hasta 5 razones de por qué hubo de ser así la redención. Citamos tres: para que se vea el horror del pecado, para que se vea el horror de infierno y para demostrar el inmenso amor que nos tiene.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6A
(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / c. Vida / Cristo causa meritoria).
Santo Tomás se plantea: ¿cómo es posible que el pecado más grande que se haya cometido sea el usado por Dios para redimirnos?. Su respuesta: la maldad humana al crucificar Cristo es enorme pero no infinita; pero el amor de Cristo en la cruz sí es infinito.
La satisfacción de sus méritos es infinita, y nos los ha dado a nosotros. Cristo intercede por nosotros.
Ante un alma que se acusaba ante la imagen de Cristo de ser pobre, Él mismo le responde: no te llames pobre teniéndome a mí.
(El P. Royo tiene la costumbre de recordar en la consagración las cuatro intenciones principales de la Misa: de impetración, de expiación, de adoración y de acción de gracias. Y añadir por todas las intenciones de Cristo).
2) En cuanto que de Él brota toda la Gracia (causa eficiente):
Recibimos toda la gracia de Dios cristificada, a través de Cristo.
La Santísima Virgen María intercede en todas las gracias que brotan de Cristo.
3) En cuanto que nos la comunica a nosotros (fuente de la Gracia).
Cristo es la fuente de la vida sobrenatural, dado que nos comunica su gracia.
Cristo es instrumento unido a Dios para la transmisión de la gracia. Los sacramentos son instrumentos separados de Dios para dicha transmisión. Explica la diferencia entre instrumento unido y separado.
Cristo es el origen de nuestra vida sobrenatural igual que nuestros padres lo son de la vida natural. ¿De qué manera ejerce Cristo en las personas que se hayan en gracia?:
- Por los Sacramentos: los Sacramentos son actuados por Cristo por encima de las flaquezas humanas. La medida de la gracia que recibamos depende de nuestras disposiciones. Ejemplo del vaso y la fuente.
La Eucaristía es el medio principal de Cristo Vida para nosotros. Para recibirla las principales disposiciones son: Humildad, Fe transida de adoración, Esperanza y Caridad ardiente.
No hay que olvidar que aunque no estemos en pecado mortal ahora mismo, somos expresidiarios de Satanás. Humildad no es lo mismo que abatimiento (que es una forma encubierta de orgullo).
En la Eucaristía no hay contacto con Cristo, solo con los accidentes del pan. Él está en mí, y yo en Él. Es un contacto inefable. Ef 3, 17: Cristo habita por la fe en nosotros.
- Por la gracia vivificada por la caridad.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6B
(Comienza en: II Cristo).
2) Cómo vivir el Misterio de Cristo.
Camino de perfección cristiana para llegar a la cumbre es vivir: “Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre omnipotente en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria”, es decir, la glorificación de la Santísima Trinidad por encima de todo.
a) Por Cristo: Cristo es el único camino que nos lleva al Padre.
b) Con Él: Todo lo hacemos con Él. Cristo, como hombre, difunde su gracia capital sobre nosotros.
(El P. Royo afirma que la Misa vale tanto como el cielo. Ni más ni menos)
Todos los actos humanos tienen valor si los unimos a Cristo.
c) En Él: Nos metemos en Cristo. Evitar deformaciones de interpretación.
El Cristo Total es Cristo + nosotros. Cristo no está completo sin nosotros. Christianus, alter Christus (Cristiano, otro Cristo). Nuestros sufrimientos completan la Pasión de Cristo. Estamos insertados en la Trinidad. Somos Cristo (San Pablo). Formamos un solo cuerpo con Cristo.
Revestirnos de Jesús (Rm 13, 14). Mi vida es Cristo (San Pablo). Esta es la cumbre de la cristificación.
d) A Ti Dios Padre omnipotente: Todo lo hace Cristo por el Padre y para el Padre. El cristiano debe parecerse a Cristo en esa aspiración al Padre.
e) En la unidad del Espíritu Santo: Esa gloria pertenece también al Espíritu Santo.
f) Todo honor y toda gloria: Cumbre de la santificación personal.
-- III LA VIRGEN MARÍA Y NUESTRA SANTIFICACIÓN --
Fundamento de la intervención de la Virgen María en nuestra santificación: Es el camino más corto y seguro para llegar a Cristo.
Varios conceptos teológicos que actúan como fundamentos de la Mariología:
1) Maternidad divina.
2) Maternidad espiritual nuestra.
3) Corredentora.
4) Mediadora universal de todas las gracias.
5) Misión cosantificadora junto con el Espíritu Santo como esposa suya.
1) Maternidad divina: Todos los títulos de la Virgen María arrancan de su maternidad divina. Por su maternidad divina la Santísima Virgen es elevada del orden de la gracia al orden hipostático.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7A
(Comienza en: III Virgen María / 1.Maternidad divina ).
Concilio de Efeso, define la maternidad divina de la BVM.
2) Maternidad espiritual nuestra. La Virgen María es madre nuestra porque nosotros somos de Cristo y somos Cristo (San Agustín). Y si es madre de Cristo, es madre nuestra. Ella es madre nuestra desde el primer momento en que fue madre de Cristo, pero no desde el Calvario (que es donde se manifiesta nuestra condición de hijos suyos en San Juan, pero no donde se constituye la maternidad espiritual).
3) Corredentora. Por el principio del consorcio, Cristo la asoció a su redención, sin dejar de ser Él el Redentor. Ella es corredentora por su sufrimiento en la Pasión.
4) Mediadora de todas las gracias. Por voluntad de Dios. Ella nos las obtiene, nos las merece y nos las distribuye. Se extiende a todos los hombres del mundo incluso a los no cristianos.
Es mediadora de todas las gracias, incluso de las sacramentales, en cuanto que nos prepara para que las recibamos con fruto.
La Santísima Virgen tiene la omnipotencia suplicante. Ella no es omnipotente pero administra la omnipotencia de Dios.
5) Misión cosantificadora junto al Espíritu Santo. El Espíritu Santo se vale de la Virgen María para santificarnos a nosotros.
Aplicaciones prácticas de todo esto:
Está recogido en el libro El Secreto de María, de San Luis María Grignon de Monfort.
Hilo lógico del razonamiento: es voluntad de Dios que nos santifiquemos. Para santificarnos hay que practicar las virtudes. Para practicar las virtudes es necesaria la gracia de Dios. Para conseguir la gracia de Dios hay que acudir y encontrar a María.
El santo da 11 razones para justificar esto:
1.- Porque sólo María ha hallado gracia ante Dios para sí y para nosotros.
2.- Porque María dio el ser y la vida al autor de la gracia. Madre de la Divina Gracia.
3.- Porque Dios Padre, dando a su divino Hijo, le dio todas las gracias a ella.
4.- Porque Dios la escogió como administradora y tesorera de todas las gracias.
5.- Porque como en el orden natural hay padre y madre, en el orden de la gracia ocurre igual.
6.- Porque así como María ha formado a Cristo, también forma a sus miembros que somos nosotros.
7.- Porque el Espíritu Santo que se desposó con ella no se ha divorciado nunca, continúa formando a los cristianos igual que hizo a Cristo.
8.- Porque como dice San Agustín, estamos vinculados a María de donde sacamos todas nuestras energías.
9.- El autor puede sacar una obra de arte mediante el cincel que puede romper la piedra o mediante un molde, siempre que el molde sea perfecto. María es el molde perfecto para modelarnos a nosotros.
10.- Porque María es el paraíso de Dios. Para los hombres viadores hizo el mundo, la creación; para los santos hizo el cielo. Y para Él hizo a María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad.
11.- Que nadie diga que María es impedimento para llegar a Cristo. No es María quien vive, sino Cristo en ella.
Motivos para tener devoción a María:
1.- Porque es el camino más fácil para llegar a Cristo.
2.- Y también el camino más corto.
3.- Y el camino más perfecto.
4.- Y el camino más seguro (Haced lo que Él os diga).
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7B
(Comienza en: III Virgen María ).
La verdadera devoción a la Virgen María: La devoción a la Virgen María es necesaria para la salvación y la santificación.
Caracteres de la falsa devoción a la Virgen María:
- Devotos críticos con las prácticas de devoción.
- Devotos escrupulosos que temen minusvalorar a Dios.
- Devotos exteriores que hacen muchas prácticas pero que no la imitan.
- Devotos presuntuosos.
- Devotos inconstantes.
- Devotos hipócritas.
- Devotos interesados.
De la verdadera devoción:
- Interior: salir del corazón.
- Tierna: esforzarnos en tener confianza en la Virgen María.
- Santa: evitar el pecado e imitar sus virtudes: Humildad. Fe. Oración continua (pedir que nos enseñe). Mortificación. Pureza. Caridad ardiente. Sabiduría.
- Desinteresada: porque ella merece ser servida y Dios también. Sin interés.
Principales devociones marianas (explicadas):
- El Santo Rosario.
- Cinco primeros sábados.
- Tres Avemarías.
- El Avemaría.
- El Angelus.
- Letanías lauretanas.
- Salve.
(El P. Royo hace comentarios sobre los hábitos de los religiosos, las vocaciones, los frailes, las monjas, la órdenes).
- Oración de San Bernardo.
- Magnificat.
- Oficio Parvo de la Santísima Virgen María.
- Escapulario del Carmen y Medalla de la Virgen Milagrosa.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8A
(Comienza en: III Virgen María ).
Métodos de vida mariana:
a) Santa esclavitud mariana (tal y como se detalla en El Secreto de María). Método de santificación propuesto por San Luis María Grignon de Monfort. Dos actos:
- Acto de entrega y consagración a María. Comienza un estado nuevo de vida.
- Esforzarse en vivir de acuerdo a esa consagración.
Por esta santa esclavitud se le deja a disposición de la Virgen todo el valor satisfactorio e impetratorio de nuestra vida. También nuestros méritos los ponemos en sus manos para que nos los guarde, pues son intransmisibles.
Y si queremos aplicar alguna gracia por alguien o algo en particular, tenemos que pedírselo a ella humildemente.
Iremos a Cristo acompañados de la Virgen María. Siempre para gloria última de Dios a través de ella.
(El P. Royo comenta que hoy no hay ya buenos directores espirituales. Explica el acto heroico de entrega a las almas del purgatorio).
b) Piedad filial mariana. Método expuesto por los padres marianistas del P. Chaminade, en su obra La Devoción de María.
No es sólo amar a María como hijo. La piedad filial mariana quiere ir más allá. Es amar a María con el corazón mismo de Jesús (que habita en nuestros corazones por la inhabitación y por la fe).
La piedad filial mariana tiende a identificarnos con Cristo y así amar a María. Completamos a Cristo del cual somos miembros.
Fundamentos dogmáticos:
- Maternidad espiritual de María.
- Misterio de nuestra incorporación a Cristo.
- Obligación de imitar a Cristo, también como hijo de María.
-- IV LA IGLESIA COMO MEDIO DE SANTIFICACIÓN --
Consideramos la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. Encíclica Mystici Corporis de Pío XII. El P. Royo se remite aquí a su libro sobre el que versan estas charlas en sus páginas 100 y siguientes, y a la propia Encíclica.
El esquema básico es:
1) Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo.
A) Cristo quiso constituir la Iglesia.
B) La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo.
B.1) La Iglesia es un cuerpo. Es uno, indiviso, visible, orgánico, jerárquico. Provisto de Sacramentos. Cuyos miembros no son sólo los jerarcas o carismáticos, sino todo los bautizados que profesan la verdadera fe y no han sido apartado.
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8B
(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).
Están trabados entre sí orgánica y jerárquicamente. Poseen especial dignidad en la sociedad cristiana los padres, los padrinos de bautismo y los seglares que prestan su colaboración a la jerarquía eclesiástica.
B.2) La Iglesia es el Cuerpo de Cristo.
B.2.a) Porque Cristo es su fundador (MC 11-14).
B.2.b) Porque Cristo es su cabeza (MC 15-22).
“Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante el que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, dirigidas a este objeto, y de la cooperación que pastores y fieles -singularmente los padres y madres de familia- han de ofrecer a nuestro Divino Salvador” (MC 19).
TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9A
(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).
(La fe más pura y más sencilla es la del carbonero, Jn 6).
B.2.c) Porque Cristo es su sustentador (MC 23-26).
B.2.d) Porque Cristo es su Salvador (MC 27-30).
B.3) La Iglesia es un Cuerpo místico. No físico ni puramente moral (como nuestras asociaciones civiles). Es un cuerpo moral vivificado por Cristo que es su sangre.
C) Semejanzas bíblicas.
La unión de Cristo y su Iglesia se expresa bíblicamente como un vínculo matrimonial, la unión de los sarmientos a la vid, el organismo de un cuerpo humano, la unión inefable del Padre y del Hijo (MC 31).
D) Vínculos de la unión.
Jurídicos y sociales (MC 31). Las virtudes teologales (MC 32-36).
Especial consideración con la Caridad. Cristo me amó y se entregó por mí (MC 34).
AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9B
(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).
E) La Iglesia plenitud de Cristo.
Cristo-cabeza más la Iglesia es el Cristo-total.
¿Hasta dónde se extiende la gracia capital de Cristo (es decir, como cabeza)?: se extiende hasta los ángeles, a los hombres excepto a los condenados, en diversos grados y formas:
- Iglesia triunfante: Cristo es cabeza de los ángeles, que también forman parte del Cuerpo Místico de Cristo. También es cabeza de los bienaventurados, que están confirmados en gracia.
- Iglesia purgante: Cristo es cabeza perfectísima de todas las almas del purgatorio.
- Iglesia peregrina en la tierra: Cristo es cabeza de todos los hombres que estén en gracia. De los cristianos en pecado mortal lo es en un modo menos perfecto, pues aunque han perdido la Caridad, les queda la Fe y la Esperanza. Los herejes, paganos y apóstatas no son miembros actuales de Cristo.
Los demonios y condenados no son miembros de Cristo.
Exhortación pastoral (Teología de la Perfección Cristiana, pp. 104ss, MC 37ss).
A) Errores sobre la doctrina del cuerpo místico de Cristo: unión como persona física; quienes no tienen en cuenta la libre actuación del hombre y todo lo encomiendan al Espíritu Santo; minusvalorar la confesión frecuente de los pecados veniales; minusvaloración de la oración privada de los fieles; es falso que haya que dirigir todas las oración al Padre por Cristo.
B) Exhortación a amar a la Iglesia: con amor sólido; viendo a Cristo en la Iglesia; imitando el amor de Cristo a la Iglesia; padeciendo con Cristo.
C) Invocación final a María, Madre de la Iglesia: consintió en nombre de todo el género humano la Encarnación del Verbo; dio a luz a Cristo, la cabeza de la Iglesia; presentó al recién nacido a los judíos como Profeta, Rey y Sacerdote; consiguió de Cristo el primer milagro en las Bodas de Caná; ofreció a Cristo en el calvario por los hombres; consiguió para la Iglesia dones prodigiosos del Espíritu Santo en Pentecostés; sufrió inmensos dolores como Reina de los mártires en la Pasión de Cristo
D) El cristiano como miembro del Cuerpo Místico de Cristo: Tres condiciones: estar bautizado, profesar íntegramente la fe católica y no estar separado de la Iglesia (MC 21; LG 14).
Todo de cuanto de bueno o malo haga el cristiano repercute en todo el Cuerpo de Cristo. Para bien o para mal.
Otros enlaces:
Todo sobre las indulgencias
La Virgen María y los árboles del Paraiso
La Gebirá Mesiánica, o la Madre del Rey
Audios del P. Royo: La Santidad Cristiana
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lunes, 1 de julio de 2019
viernes, 28 de septiembre de 2012
Flor y canto
Precioso video en exaltación de la Virgen de Guadalupe, con la canción "Flor y canto" de Filippa Giordano.
martes, 14 de agosto de 2012
La Virgen María y los árboles del Paraiso
Según el libro del Génesis, sabemos que en el Paraiso creado por Dios para el hombre, existían dos árboles: el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal (Gn 2, 9).
El primer mandato de Dios al hombre fue claro y tajante:
"Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día que comas de él, tendrás que morir".
El texto está claro: el hombre podía comer del árbol de la vida (veremos más adelante qué significa esto) pero no debía comer del árbol del conocimiento del bien y el mal.
En el capítulo 3 del Génesis se narra la caída del hombre y de la mujer y hacia el final de este capítulo, podemos leer:
"He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva para siempre"
Comer del árbol de la vida significa vivir eternamente. El ser humano en el Paraiso estaba llamado a la eternidad, pero tenía prohibido expresamente el discernir lo bueno de lo malo, pues eso es sólo atributo de Dios. Él es el que nos conoce a la perfección y sabe lo que es bueno y malo para nosotros, y si nosotros usurpamos ese papel divino, no somos merecedores del Paraiso prometido.
Este era el hombre perfecto, según lo ideado por Dios: con vida eterna y sometido a la voluntad de Dios.
Adán y Eva frustraron, por su voluntad, los planes de Dios, pero el mismo Dios para preservar a su Hijo de todo contacto con el mal, libró a su Madre, la Virgen María, de todo pecado, es decir, la hizo igual que la Eva del Génesis.
A diferencia de aquella Eva, la Virgen María sí perseveró hasta el final. Fue concebida sin pecado original y preservada de él por una gracia especial, pero si Jesús se sometió a la tentación, debemos pensar que ella también fue tentada a lo largo de su vida (como lo fueron Adán y Eva, y pecaron).
La Virgen María, perseverante hasta el final, cumplió el plan de Dios para con el ser humano, vida eterna y sometimiento a su voluntad:
- Vida eterna: es la fiesta que celebramos hoy, la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos. Así, por esta gracia, Dios cumplió su propia voluntad: que comiéramos del árbol de la vida, que era lo que Él quería para nosotros.
- Sometimiento a la voluntad de Dios: es decir, ¿quiso la Virgen María discernir el bien del mal, constituirse en dios para establecer lo que es bueno y lo malo?. Tenemos muy pocas palabras de la Virgen en el Evangelio, pero una de ellas nos habla con claridad:
"Haced lo que Él os diga"
No caben palabras más claras que nos hablan de cómo la Virgen nos enseña el camino para ser hombres y mujeres según el plan de Dios: es Él el que sabe lo que nos conviene, y nosotros no somos los que debemos determinar nuestra norma moral.
Así se cumple la voluntad de Dios para el hombre en el Paraiso: poder comer de cualquier árbol, menos el del conocimiento del bien y el mal.
Esta es la promesa de Jesús:
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día"
La vida eterna nos es prometida por Él, autor de la vida, siempre que comamos de su carne y bebamos de su sangre, y por lo tanto, cumplamos su voluntad de no querer ser como Dios, supremo y único autor de la norma moral.
Este es el gran pecado de nuestro tiempo, convertirnos en dioses, querer ser como dios, cambiar la norma moral a mi antojo, creer que lo que me conviene es lo que yo decida, en definitiva, olvidarme de Dios. Pecado tan antiguo y tan nuevo.
Enlaces relacionados:
Índice de artículos bíblicos
A la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción
La gebirá en el Antiguo Testamento
La Virgen María, la nueva Eva
El primer mandato de Dios al hombre fue claro y tajante:
"Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día que comas de él, tendrás que morir".
Gn 2, 16
El texto está claro: el hombre podía comer del árbol de la vida (veremos más adelante qué significa esto) pero no debía comer del árbol del conocimiento del bien y el mal.
En el capítulo 3 del Génesis se narra la caída del hombre y de la mujer y hacia el final de este capítulo, podemos leer:
"He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva para siempre"
Gn 3, 22
Comer del árbol de la vida significa vivir eternamente. El ser humano en el Paraiso estaba llamado a la eternidad, pero tenía prohibido expresamente el discernir lo bueno de lo malo, pues eso es sólo atributo de Dios. Él es el que nos conoce a la perfección y sabe lo que es bueno y malo para nosotros, y si nosotros usurpamos ese papel divino, no somos merecedores del Paraiso prometido.
Este era el hombre perfecto, según lo ideado por Dios: con vida eterna y sometido a la voluntad de Dios.
Adán y Eva frustraron, por su voluntad, los planes de Dios, pero el mismo Dios para preservar a su Hijo de todo contacto con el mal, libró a su Madre, la Virgen María, de todo pecado, es decir, la hizo igual que la Eva del Génesis.
A diferencia de aquella Eva, la Virgen María sí perseveró hasta el final. Fue concebida sin pecado original y preservada de él por una gracia especial, pero si Jesús se sometió a la tentación, debemos pensar que ella también fue tentada a lo largo de su vida (como lo fueron Adán y Eva, y pecaron).
La Virgen María, perseverante hasta el final, cumplió el plan de Dios para con el ser humano, vida eterna y sometimiento a su voluntad:
- Vida eterna: es la fiesta que celebramos hoy, la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos. Así, por esta gracia, Dios cumplió su propia voluntad: que comiéramos del árbol de la vida, que era lo que Él quería para nosotros.
- Sometimiento a la voluntad de Dios: es decir, ¿quiso la Virgen María discernir el bien del mal, constituirse en dios para establecer lo que es bueno y lo malo?. Tenemos muy pocas palabras de la Virgen en el Evangelio, pero una de ellas nos habla con claridad:
"Haced lo que Él os diga"
Jn 2, 5
No caben palabras más claras que nos hablan de cómo la Virgen nos enseña el camino para ser hombres y mujeres según el plan de Dios: es Él el que sabe lo que nos conviene, y nosotros no somos los que debemos determinar nuestra norma moral.
Así se cumple la voluntad de Dios para el hombre en el Paraiso: poder comer de cualquier árbol, menos el del conocimiento del bien y el mal.
Esta es la promesa de Jesús:
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día"
Jn 6, 54
La vida eterna nos es prometida por Él, autor de la vida, siempre que comamos de su carne y bebamos de su sangre, y por lo tanto, cumplamos su voluntad de no querer ser como Dios, supremo y único autor de la norma moral.
Este es el gran pecado de nuestro tiempo, convertirnos en dioses, querer ser como dios, cambiar la norma moral a mi antojo, creer que lo que me conviene es lo que yo decida, en definitiva, olvidarme de Dios. Pecado tan antiguo y tan nuevo.
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A la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción
La gebirá en el Antiguo Testamento
La Virgen María, la nueva Eva
martes, 1 de mayo de 2012
A la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción
He tomado el encabezamiento de esta entrada de uno de los poemas más emblemáticos que se han escrito sobre la Inmaculada Concepción.
Su autor es José María Gabriel y Galán, autor extremeño de fines del siglo XIX, y forma parte de su colección de poesías Religiosas.
Hace muchos años que tuve la oportunidad de conocer esta poesía y siempre ha permanecido en mi recuerdo como el más bello canto que un ser humano ha podido componer de la Santísima Virgen en el misterio de su Inmaculada Concepción.
Comienza así:
"Era venido el suspirado día
por el dedo divino señalado,
para que el Cielo oyera la armonía
del himno más sublime que ha cantado
el mundo, enamorado de María..."
Comienza así:
"Era venido el suspirado día
por el dedo divino señalado,
para que el Cielo oyera la armonía
del himno más sublime que ha cantado
el mundo, enamorado de María..."
Hoy quería compartir con vosotros el texto de estos versos. Debido a la longitud del poema, he preferido adjuntar un fichero en formato pdf que lo contiene.
Espero que al terminar su lectura, podamos clamar con el autor: "Inmaculada y Pura".
A la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción (pdf, 22 kb)
Enlaces relacionados:
La gebirá en el Antiguo Testamento
La Virgen María, la nueva Eva
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La gebirá en el Antiguo Testamento
La Virgen María, la nueva Eva
domingo, 24 de mayo de 2009
La gebirá en el Nuevo Testamento: La Virgen María
(Viene de este otro artículo)
Las características de la gebirá, la reina madre del Antiguo Testamento, las veremos reflejadas en la Virgen María tal y cómo el Nuevo Testamento nos la presenta:
- Lc 1, 27: Para establecer el rango que ha de tomar Jesús ante los hombres, el relato evangélico, al igual que en el Antiguo Testamento, se nombra a su padre, José, "de la línea de David", y a su madre por su nombre, María, al igual que hemos visto en los libros de los Reyes del AT. Jesús es, por tanto, Hijo de Dios por su naturaleza divina y descendiente de David según su naturaleza humana recibida de la Virgen María, como esposa de San José.
- Lc 1, 28: "Alégrate, llena de gracia". S.S. Juan Pablo en la Encíclica Redemptoris Mater n. 9 nos dice: "El saludo y el nombre 'llena de gracia' ... en el contexto del anuncio del ángel, se refieren ante todo a la elección de María como Madre del Hijo de Dios". Por tanto, la atribución a la Virgen María de su maternidad sobre el rey aparece desde las primeras palabras del ángel como elegida desde toda la eternidada por el Padre para esta misión.
- Lc 1, 32-33: El ángel dice a María: "Heredará el trono de David, su padre, que no tendrá fin". Por lo tanto, Jesús es Rey según la dinastía davídica (Mt 1, 1-17; Lc 3, 23-38), y además ejerce un reinado perpetuo; la Virgen María desempeñará el papel de Reina Madre en ese reinado eterno que, por tanto, trascenderá este mundo terrenal. Cristo es Rey en su vida mortal y en su regreso al Padre, al igual que lo será su madre.
- Hch 2, 29-31: Pedro, en su discurso, vincula a Jesús con la dinastía davídica.
- Mt 2, 11: Los magos, al entrar a la presencia de Jesús, ven "al niño con su madre, y echándose por tierra le rindieron homenaje".
Por todo ello, podemos ver los rasgos de la gebirá presentes en la Virgen María para describirnos cuál habrá de ser su papel en el Reino de Dios.
Desde el mismo anuncio del ángel, a ella se le comunica que será madre del sucesor de David, es decir, la madre del Rey. Por tanto, a ella le cabe la misión de interceder ante Él al modo de Betsabé: ocupando un alto rango, a la derecha del trono, para rogar por los favores de sus hijos, pero sin interferir en la autoridad real.
En este papel la vemos perfectamente en las bodas de Caná, en la que al saber la necesidad de los novios, toma la iniciativa para interceder por ellos ante Jesús. Ella acude a Él porque sabe que su hijo puede resolver el problema de aquella celebración, porque tiene autoridad sobre las cosas para que todo le obedezca. Con esa confianza, se dirige a los sirvientes: "Haced lo que Él os diga", declinando su papel de intercesora en quien verdaderamente reside el actor de la gracia, en Jesús, el Hijo de Dios.
La Iglesia, desde los primeros tiempos, lo ha interpretado así, colocándole en sus sienes la corona de Reina de toda la Creación, tal y como la veneramos en el Santo Rosario. Y también la veneramos como intercesora y colaboradora de la dispensación de las gracias cuyo único autor y Mediador ante el Padre es Cristo (Catecismo, n. 970).
En la Virgen María se lleva a plenitud el papel de aquella reina madre del AT, de aquella gebirá, en la que se cumple ser la madre del Rey, el Mesías, y su fiel sierva: la gebirá mesiánica.
(Dedicado a la memoria del inolvidable P. Antonio García del Moral, O.P., que me introdujo en el conocimiento de la Virgen María como gebirá).
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La gebirá en el Antiguo Testamento (22-mayo-2009)
viernes, 22 de mayo de 2009
La gebirá en el Antiguo Testamento
La gebirá es un título o nombre usado en el Antiguo Testamento al que vamos a acercarnos para descubrir el papel de la Virgen María en la Historia de la Salvación que nos ha traído Cristo. Reflexionaremos sobre ella desde este aspecto mariológico.
La palabra hebrea gebir en el Antiguo Testamento significa 'Señor' o 'Maestro'. Es usada en Gn 27, 29.37 en el relato de la bendición de Isaac a su hijo Jacob. En dicho relato se usa la palabra gebir por dos veces para nombrarlo Señor y dueño de la bendición, en lugar de su hermano Esaú.
La palabra gebirá se utiliza para designar a la 'mujer que gobierna', siendo traducido en muchas Biblias como la reina madre, dado que se utiliza para designar a la que era la madre del rey y no a la esposa del rey.
Así en múltiples relatos se usa en este sentido:
- 1 Re 15, 13: "Incluso a su abuela materna Maacá le quitó el título de reina madre (gebirá)".
- 2 Re 10, 13: "Somos parientes de Ocozías y vamos a saludar a los hijos del rey y a los de la reina madre (gebirá)".
- 2 Cro 15, 16: "El rey Asá le quitó el título de reina madre (gebirá) a su madre, Maacá...".
- Jer 13, 18: "Dí al rey y a la reina madre (gebirá): sentaos en el suelo, porque se os ha caído de la cabeza la corona real".
- Jer 29, 2: "Fue después de marcharse el rey Jeconías con la reina madre (gebirá) y los eunucos y dignatarios de Judá y Jerusalén...".
Sólo en un caso es usaba la palabra gebirá para designar a la esposa del rey, y es en el caso de la esposa del Faraón: "Hadad se ganó completamente el favor del faraón que lo casó con su cuñada, la hermana de la reina (gebirá) Tafnes" (1 Re 11, 19), para indicarnos esta particularidad frente a la de otras naciones.
La gebirá desempeñaba un papel importante en la monarquía davídica según nos lo narra el relato de 1 Re 2, 13ss. En este fragmento se nos cuenta cómo Adonías, hermano de Salomón, pide la intercesión de Betsabé (su madre) ante el rey para que se le concediera el permiso para casarse con Abisag, la sunamita. La madre del rey aparece aquí con las siguientes características:
- es requerida por el hermano del rey para que interceda por él (v. 16).
- el rey le reconoce un rango muy especial mediante tres gestos: se inclina ante ella, la sienta a su derecha y ella es la que comienza a hablar en el siguiente diálogo, es decir, toma la iniciativa (lo normal es que lo hiciera el rey) (v. 19).
- todos estos rasgos podrían pensar en que ella comparte el trono con su hijo, pero su intervención revela que no es así: pide un favor a su hijo intercediendo por Adonías. No da instrucciones ni ejerce un poder efectivo, sino que pide una gracia a pesar de su rango (v. 20).
- la actitud del rey es de completa escucha a la petición de su madre: "Madre, pide, no te lo negaré" (v. 20). Aunque más adelante, el rey no cumple con la petición sino que manda matar a Adonías (v. 25).
La gebirá, la reina madre, se configura con arreglo a estas características como la que tiene el poder que lo ejerce para interceder sin interferir con el mando de su hijo, el rey. Otros relatos nos confirman estas conclusiones:
- 1 Re 15, 13: El rey Asá destituye a la reina Maacá pues ella había excedido sus poderes.
- 2 Re 11, 1: A la muerte de su hijo Ocozías, Atalía mandó matar a sus nietos para no perder el poder.
- Junto al nombre de muchos reyes de la dinastía davídica siempre aparece el nombre de su padre, del que recibe el rango real, junto al de su madre: 1 Re 14, 21; 15, 2; 22, 42; 2 Re 8, 26; 12, 2; 14, 2; 15, 2.33; 18, 2; 21, 1.19; 22, 1; 23, 31.36; 24, 8.18. En 1 Re 15, 9 no se nombra a la madre del rey Asá, pero se nombra a su abuela que es la que desempeña el papel de reina madre.
- Jer 13, 18: Ambos, el rey la reina madre (gebirá), tienen corona real.
- Heb 1, 8-9 citando a Sal 45, 9: La reina se sienta a la derecha del rey.
Enlaces relacionados:
La gebirá en el Nuevo Testamento (La Virgen María) (24-mayo-2009)
sábado, 25 de abril de 2009
'Descubriendo a Santa María de Guadalupe', por el Padre Eduardo Chávez (actualizado)
Videos de la serie Descubriendo a Santa María de Guadalupe, presentado por el P. Eduardo Chávez, postulador de la causa de canonización de San Juan Diego y canónigo honorario de la Basílica de Santa María de Guadalupe, en México.
En esta serie, el P. Eduardo Chávez profundiza en el contexto histórico en el que se producen las apariciones de la Virgen de Guadalupe, todos los temas relativos a la imagen en sí y a su devoción, así como detalles de la documentación histórica que nos ha traído la noticia de todo el fenómeno guadalupano. Muy recomendable.
La serie está compuesta de 13 capítulos, cada uno de ellos con una duración de 30 minutos, que se desglosan en 3 videos de 10 minutos cada uno.
Dado que no he terminado de recopilar todos los capítulos de la serie, la numeración de los mismos es provisional, por lo que la misma está especificada con letras, en lugar de números.
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3) (nuevo)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3) (nuevo)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3) (nuevo)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
También puede ver estos videos accediendo al canal de Principios Católicos en YouTube.
En esta serie, el P. Eduardo Chávez profundiza en el contexto histórico en el que se producen las apariciones de la Virgen de Guadalupe, todos los temas relativos a la imagen en sí y a su devoción, así como detalles de la documentación histórica que nos ha traído la noticia de todo el fenómeno guadalupano. Muy recomendable.
La serie está compuesta de 13 capítulos, cada uno de ellos con una duración de 30 minutos, que se desglosan en 3 videos de 10 minutos cada uno.
Dado que no he terminado de recopilar todos los capítulos de la serie, la numeración de los mismos es provisional, por lo que la misma está especificada con letras, en lugar de números.
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
B - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
C - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
D - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
E - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
F - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
I - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
J - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3) (nuevo)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3) (nuevo)
K - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3) (nuevo)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
L - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (1/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (2/3)
M - Descubriendo a Santa María de Guadalupe (3/3)
También puede ver estos videos accediendo al canal de Principios Católicos en YouTube.
lunes, 23 de febrero de 2009
La Virgen María, la nueva Eva (y II)
(Viene de la parte I)
La concepción de María inaugura, por tanto, una nueva era en la humanidad, la era de la liberación del pecado original; de esa liberación todos participamos como hijos de Dios (que nos libera en Cristo) e hijos de la Virgen María (nuestra madre).
Y todo esto por disposición gratuita y generosa del mismo Dios creador que también libremente nos creó en el origen.
Pero no todo el camino estaba recorrido. Era necesario que ella y Él superaran la prueba del pecado. Si sabemos que Cristo (el santo por excelencia) y Eva fueron tentados (Mt 4, 1-11 y Gn 3, 1ss), la Virgen hubo de serlo también. Pero ella surgió victoriosa de esa tentación preservándose libre del pecado hasta su tránsito. Si Dios la había preservado del pecado original por pura gracia divina, fue ella la que, por su virtud y con la ayuda de la misma gracia, perseveró hasta el final a diferencia de Eva.
Eva fue pura y pecó; la Virgen fue pura y perseveró. Eva nos trajo el pecado y la Virgen nos trajo al Salvador y nos mostró el camino de la santidad: perseverar hasta el final.
La consecuencia de su Inmaculada Concepción y de su vida de virtud, sin tacha de pecado ni el venial, tenía que ser forzosamente su elevación al Cielo en cuerpo y alma. La muerte en el sepulcro no era el fin del ser humano previsto por Dios en el origen, sino que fue la consecuencia que nos trajo el pecado original. Por tanto, la Virgen María, libre de ese pecado propagado por el ser humano, tuvo que ser elevada al Cielo al final de su vida.
La Iglesia, movida por el Espíritu Santo, nos lo ha enseñado así y así lo hemos visto en la Historia. Muchos siglos pasaron hasta la definición dogmática de la Inmaculada Concepción en 1854 por S.S. Pío IX, pero ni un solo siglo hasta la de la Asunción de la Virgen a los Cielos en 1950 por S.S. Pío XII. Así lo vio lúcidamente éste Papa al definir este dogma:
"4. Este privilegio resplandeció con nuevo fulgor desde que nuestro predecesor Pío IX, de inmortal memoria, definió solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción de la augusta Madre de Dios. Estos dos privilegios están, en efecto, estrechamente unidos entre sí. Cristo, con su muerte, venció la muerte y el pecado; y sobre el uno y sobre la otra reporta también la victoria en virtud de Cristo todo aquel que ha sido regenerado sobrenaturalmente por el bautismo.
Pero por ley general, Dios no quiere conceder a los justos el pleno efecto de esta victoria sobre la muerte, sino cuando haya llegado el fin de los tiempos. Por eso también los cuerpos de los justos se disuelven después de la muerte, y sólo en el último día volverá a unirse cada uno con su propia alma gloriosa.
5. Pero de esta ley general quiso Dios que fuera exenta la bienaventurada Virgen Maria. Ella, por privilegio del todo singular, venció al pecado con su concepción inmaculada; por eso no estuvo sujeta a la ley de permanecer en la corrupción del sepulcro ni tuvo que esperar la redención de su cuerpo hasta el fin del mundo.
6. Por eso, cuando fue solemnemente definido que la Virgen Madre de Dios, María, estaba inmune de la mancha hereditaria de su concepción, los fieles se llenaron de una más viva esperanza de que cuanto antes fuera definido por el supremo magisterio de la Iglesia el dogma de la Asunción corporal al cielo de María Virgen." (Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, S.S. Pío XII, 1-Noviembre-1950)
La Virgen María es la Nueva EVA porque ella es también la primera mujer pero de la nueva humanidad que brota de Cristo, por la que somos hijos de Dios, por el bautismo. Ella fue preservada del pecado original no por virtud propia, sino en atención a los méritos de Cristo, nuestro Redentor. Por esto, ella ocupa el primer lugar en el tiempo de esta nueva humanidad, pero teniendo en cuenta que Cristo es el verdadero autor de nuestra liberación.
La Virgen María es la NUEVA Eva porque ella, a diferencia de la primera Eva, persevera hasta el final y se convierte para nosotros en la primera criatura que ha cumplido en su totalidad el plan primigenio de Dios para el hombre. De esa manera, la Virgen ha vencido a satanás, no en el sentido liberador en que lo hace Jesucristo que nos trae a todos una vida nueva, sino en el sentido de que ella ha conformado su vida completamente a los deseos de Dios, sin tacha, y nos muestra el camino de la vida santa.
Es por ello que ocupa un lugar de privilegio entre todas las criaturas. Porque gracias a ella y a su vida hemos comprendido que si queremos aspirar al Cielo, a la salvación eterna, sólo será posible si lo hacemos como ella, perseverando hasta el final.
Ella, la primera mujer nueva nos enseña el camino del seguimiento de Cristo a todos nosotros. Ella lo cumplió en perfección pues fue preservada del pecado original y además perseveró en la virtud hasta el final. Nuestra misión será la de perseverar, la de cumplir la vida de virtud deseada por Cristo, ya que hemos nacido con el pecado de los primeros padres.
Este pecado es heredado y nos ha sido perdonado por el Bautismo; nuestras obras son nuestras y nos acompañarán ante Dios: "Luego escuché una voz que me ordenaba desde el cielo: 'Escribe: ¡Felices los que mueren en el Señor! Sí –dice el Espíritu– de ahora en adelante, ellos pueden descansar de sus fatigas, porque sus obras los acompañan'". (Ap 14, 13)
Enlaces relacionados:
La Virgen María, la nueva Eva (I)
Novedades sobre la Virgen de Guadalupe
sábado, 21 de febrero de 2009
La Virgen María, la nueva Eva (I)
Ya los primeros Padres de la Iglesia atribuyeron a la Virgen María el título de Nueva Eva, lo que nos lleva a pensar que ya ellos vieron en ella las características propias de la que ha colaborado en la Historia de la Salvación de un modo absolutamente extraordinario.
Comencemos por el principio. El plan de Dios para el hombre era perfecto. Hombre y mujer, Adán y Eva, creados en armonía y colocados en el lugar ideal que todos soñamos para existir.
Y fueron creados puros, sin mancha, sin haber conocido el pecado; es decir, sin el que después conoceríamos como pecado original. Fueron dotados de libertad, pues el que ama no puede restringir la libertad de la persona amada, y el amor del Dios Perfecto tiene que ser necesariamente también perfecto. Por lo tanto, perfecta fue la libertad dada al hombre.
Seres humanos puros, libres para obedecer y amar, inocentes fueron (fuimos) creados. Sólo el pecado dio al traste con este plan. El mal uso de la libertad, la desobediencia, sembró la semilla del mal en el jardín del Edén. Y esa semilla terminó por contaminar todo el jardín, es decir, ese pecado original terminó por propagarse a toda la especie humana.
Todo ser humano quedó herido en su naturaleza e inclinadas sus pasiones al mal a causa de ese pecado. "... Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente... el pecado original es llamado 'pecado' de manera análoga: es un pecado 'contraído', 'no cometido', un estado y no un acto." (Catecismo, n. 404)
Dios, en su infinita sabiduría, dispuso que para enmendar el error humano, para traernos la salvación, fuera un hombre como nosotros el que nos lo revelara. Pero como el ser humano no es capaz de salvarse a sí mismo, igual que el náufrago necesita del auxilio del que lo rescata, es Dios el que tiene que participar activamente en esa salvación, no como mero espectador.
Ese Hombre Salvador, por tanto, fue un ser humano; pero no cualquier ser humano, sino un Hombre-Dios, compartiendo dos naturalezas en su mismo ser, siendo completo hombre y completo Dios.
Como hombre que era, debía de nacer de una mujer. Y Dios dispuso, preservar a esa mujer del pecado heredado de los padres, del pecado original, para que el mismo Cristo no estuviera en contacto con el pecado y para que no hubiera el menor asomo de duda de que el pecado no pudo haberse propagado a Él.
Entonces, Dios puso una 'barrera de contención'. La Virgen María, la que habría de ser su madre, fue concebida ella misma sin pecado original. Sólo Eva había compartido como mujer ese privilegio con ella.
La Virgen María fue, por tanto, como Eva, una mujer perfecta, una mujer hecha según los planes de Dios que nos cuenta el Génesis. Mentalmente podríamos haber cogido a la Virgen Santísima y haberla trasladado al jardín del Edén que ella lo hubiera ocupado por derecho propio.
Con Adán y Eva, fuimos expulsados por Dios del paraíso, pero con la concepción purísima de la Virgen esa prohibición se levantó para ella. La Virgen ya pertenece a aquella condición humana creada para vivir en el paraíso con su pureza original. Por tanto, quien hubiera de nacer de ella tendría que ser igualmente puro, ya no habría más propagación del pecado original en su línea descendente.
Desde la concepción purísima de la Virgen, el mundo ya no es igual para todos nosotros, de alguna manera. Sigue habiendo muerte, odios, guerras, injusticias, debido a la concupiscencia del pecado original, a la inclinación al mal que nos ha dejado, pero éste ya no reina en el mundo.
Quienes naciéramos de Cristo por el Bautismo, quienes perteneciéramos a la familia de Dios, quienes fuéramos hijos suyos, descendientes de esa misma línea no por la sangre sino por el espíritu, estaríamos igualmente libres del pecado original, se nos perdonaría ese pecado al adquirir la condición de hijos de Dios, es decir, por el Bautismo.
Por esto, el Bautismo nos hace hijos de Dios y libres del pecado original al mismo tiempo.
(Continuará ... La Virgen María la Nueva Eva II)
Enlaces relacionados:
Sobre la Virgen de Guadalupe
La gebirá mesiánica en el Antiguo Testamento
La gebirá mesiánica en el Nuevo Testamento. La Virgen María
lunes, 16 de febrero de 2009
Novedades sobre el caso de la Virgen de Guadalupe
El pasado Jueves 12 de febrero, en el último episodio de la serie "Descubriendo a Santa María de Guadalupe" emitido por la cadena católica EWTN, su presentador, el Rvdo. P. D. Eduardo Chávez, postulador de la causa de canonización de San Juan Diego y canónigo honorario de la Basílica de Santa María de Guadalupe, hizo declaraciones muy reveladoras sobre afirmaciones que se han realizado sobre presuntos prodigios de la tilma bendita de la Virgen de Guadalupe.
Con muchísimo respeto, y guiado por el amor a la verdad que ha presidido toda la serie, efectuó las siguientes aclaraciones:
- es falsa la historia que circula que dice que la imagen de la Virgen de Guadalupe es un montaje de tres imágenes realizado por una persona.
- es falso que la imagen de la Virgen de Guadalupe mantenga, de manera inexplicable, una temperatura constante de 37ºC como se ha afirmado.
- es falso que los colores de la imagen de la Virgen de Guadalupe floten sobre el tejido. Lo portentoso es que en una tilma sin ninguna preparación técnica, los colores hayan permanecido fijos desde 1531.
- es falso que se escuchen latidos del corazón de un bebé en el vientre de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
- es falso que existan investigaciones de la NASA o la IBM sobre la tilma. Han sido investigadores que trabajaban en alguno de estos organismos los que han realizado dichas investigaciones. El prestigio de las mismas reside precisamente en la cualificación acreditada de los investigadores que trabajan para dichas instituciones, no en las instituciones en sí.
- es cierto que en los ojos de la Virgen médicos oftalmólogos han encontrado figuras humanas, supuestamente procedentes de la escena que rodeaba a Juan Diego en el momento en que despliega su tilma ante el Obispo Juan de Zumárraga. Es decir, es como si un ojo vivo, con su capacidad reflectante natural, hubiera impreso esa imagen en la tilma guadalupana.
Fue el doctor peruano José Aste Tönsmann el que confirmó con su instrumental observaciones que ya se habían realizado previamente por otros investigadores. Este científico traspuso las imágenes observadas en uno de los ojos, con el consiguiente cambio debido a la esfericidad de los ojos y a la distinta colocación en la cara de ambos ojos, y observó que coincidía perfectamente con las imágenes presentes en el otro ojo. Es decir, es como si los dos ojos hubieran estado contemplando la misma escena.
El jefe directo de este investigador, escéptico en cuanto a sus afirmaciones, se sintió retado a confirmar las afirmaciones de sus subordinado. No pudo menos que corroborar lo afirmado por José Aste: "ahí hay seres humanos". Al cabo de unos años, volvió a tomar contacto con los expertos del Instituto Guadalupano, para hacer unas afirmaciones impactantes: "Yo soy ateo, y quiero seguir siendo ateo; pero no puedo. Porque ahí en esos ojos hay seres humanos reflejados que nadie en este mundo pudo hacer.". A continuación pidió el bautismo y la recepción de los sacramentos de la iniciación del cristiano.
Todas estas afirmaciones en modo alguno restan la más mínima porción a la condición sobrenatural y extraordinaria del fenómeno y el mensaje Guadalupano. Al contrario, purificar la Virgen de Guadalupe de afirmaciones supuestamente bienintencionadas contribuye a hacer que resplandezca la fuerza y verdad de su mensaje. La imagen de la Virgen sobre la tilma de Juan Diego sigue sin responder a ningún procedimiento conocido de impresión o pintura.
En otras ocasiones volveré sobre el fenómeno guadalupano para profundizar en sus misterios y en lo más importante, su mensaje.
Enlaces relacionados:
Basílica de la Virgen de Guadalupe
EWTN (en español)
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