miércoles, 18 de marzo de 2009

¿Cómo entendí yo qué son las indulgencias?


Con este artículo, quiero comenzar la reflexión sobre un tema que hoy está casi olvidado en las predicaciones, en el crecimiento de la propia vida espiritual y del que casi no se habla: las indulgencias. Y para ello voy a comenzar por intentar explicar qué es la pena temporal y qué són las indulgencias.

Fue el magnífico periodista y católico consagrado Alejandro Bermúdez, director de la agencia de prensa Aciprensa quien explicó de manera sencilla y clarísima qué son las indulgencias, y de cuyas palabras tomo esta imagen.

Imaginemos que nuestra alma es una hermosísima figura de madera y que en ella la acción del pecado es como un clavo que penetra brutalmente y la desfigura. Por tal hecho, la imagen ha quedado dañada pues el clavo ha alterado su fisonomía, su utilidad y su belleza.

Para que podamos recuperar la talla en su estado original tendremos que llevar a cabo dos tareas distintas: extraer el clavo y reparar el daño sufrido, es decir, restañar el agujero que el clavo ha producido al romper la madera.

La extracción del clavo en nuestra alma la realizamos mediante el sacramento de la confesión. Por él, los pecados quedan perdonados y nos vemos libres de la culpa de los mismos; la figura, que es nuestra alma, queda libre de ese clavo incrustado y en perfecta disposición para recuperar su hermosura original. Pero aún queda una tarea pendiente: tapar el mordisco que el clavo ha dejado, por dos razones fundamentales: para consolidar la firmeza de la estructura (que ha podido quedar debilitada por muchos agujeros-pecados) y para recuperar la nobleza de esa madera valiosa y bella.

Con ambas finalidades tenemos que afrontar la segunda tarea, tapar los agujeros: esto lo conseguimos con la obtención de las indulgencias que vienen a remitir, a eliminar, la pena temporal (agujeritos de la madera) que el pecado ha dejado en nosotros y que tenemos que satisfacer en esta vida o en la futura, en el purgatorio, para que dichos 'agujeritos' queden resueltos antes de acceder a la gloria del Cielo.

Aún más, dado que nuestro propio pecado daña y afea a la Iglesia universal, tanto el perdón individual de nuestro pecado como la indulgencia que obtenemos con nuestros actos, contribuyen no sólo a nuestra santidad, sino a la de todo el Cuerpo de Cristo.

La indulgencia es, por tanto, la aplicación que hace la Iglesia del tesoro de gracias recibidas para que, una vez perdonado el pecado por la confesión y libres de la culpa del mismo, podamos restañar en nosotros los efectos nocivos de ese pecado, es decir, las heridas que éste ha dejado en nosotros, la pena temporal.

En próximos artículos hablaré de qué es necesario para ganar las indulgencias, cómo se obtienen, con qué condiciones, etc.

Otros enlaces:
Índice general sobre las indulgencias
La Virgen María, la nueva Eva (21-Febrero-2009)
Cuestiones preliminares sobre las indulgencias (30-Marzo-2009)
Generalidades sobre las indulgencias (I) (4-Abril-2009)
Generalidades sobre las indulgencias (II) (6-Abril-2009)
Normas de la indulgencia plenaria (13-Abril-2009)

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