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lunes, 1 de julio de 2019

Audios del P. Royo Marín. Teología de la Perfección Cristiana. Nº 5A - 9B

Esta es la segunda parte de los audios de la Teologia de la Perfeccion Cristiana del P. Royo Marín. La entrada correspondiente a los nº 1A - 4B se halla en este enlace.

Los audios pueden descargarse desde este otro enlace.

Recuerdo que estas charlas corresponden a una exposición que realiza el P. Antonio Royo Marín a las dominicas de Olmedo (Valladolid) en 1987 que versa sobre su libro, Teología de la Perfección Cristiana. Las consideraciones sobre la finalidad y el propósito de estas guías de audición pueden encontrarlas en la entrada correspondiente a los números iniciales.


AUDIO : TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5A

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / a. Camino).

El amor de Dios se manifestó enviando a Cristo. Jn 14, 6.

Sin mí no podéis hacer nada.

Fr. Columba Marmión: Cristo es el único modelo de santidad.

La devoción e incorporación a Cristo es la piedra angular de la vida cristiana. No es algo accesorio.

b) Verdad.

Es la plena sabiduría de Dios que se nos ha comunicado para que nosotros lo conozcamos en la medida de nuestras posibilidades.

Prólogo de San Juan: Dios es impensable, Dios es invisible. Jn 1, 18

Pero a Dios sí lo podemos amar, aún por nosotros.

El Padre puede ser visto en Cristo, que nos ha hecho visible al invisible y pensable al impensable, y por eso es la Verdad. Al mismo tiempo también puede ser conocido por la obra de Cristo y su doctrina.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5B

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / b. Verdad).

Prólogo de San Juan: todo fue hecho por El. Cristo es el ideal del cristiano, y para eso se abajó, para estar en nuestra piel.

Por su doctrina nos enseña el abismo de su sabiduría infinita. En Cristo hay 4 clases de ciencias:
- Divina (en cuanto Verbo).
- Visión beatífica (en cuanto bienaventurado).
- Infusa (la que tienen los ángeles, pero en grado sumo).
- Adquirida (la aprendida como hombre).

Col 2, 3

c) Vida.

Esto es lo más profundo y bello del Misterio de Cristo.

De 3 maneras es Cristo nuestra vida:

1) En cuanto que nos mereció la Gracia (causa meritoria).
Está ligado a su sacrificio redentor. Podría habernos dejado sin Rendención, o simplemente haber perdonado a Adán y Eva en el momento del pecado.
Pero la justicia de Dios quiso una retribución estricta. Y esa justicia tenía que satisfacerla ante Dios un representante del género humano y ese es el Verbo encarnado, que al mismo tiempo que hombre, es Dios.
Por la encarnación, no bajó e Verbo sino que la condición humana subió hasta Dios.
Ambas naturalezas se unieron en un personalidad divina, pero no se fusionaron.
Cristo forma parte del misterio trinitario por su condición de Verbo y por su naturaleza divina, pero no por su naturaleza humana que permanece separada.
Todas sus acciones tienen valor infinito y por tanto podría habernos redimido de cualquier forma, con cualquier gesto simple, pero lo hizo en la Cruz y no antes. Santo Tomás da hasta 5 razones de por qué hubo de ser así la redención. Citamos tres: para que se vea el horror del pecado, para que se vea el horror de infierno y para demostrar el inmenso amor que nos tiene.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6A

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / c. Vida / Cristo causa meritoria).

Santo Tomás se plantea: ¿cómo es posible que el pecado más grande que se haya cometido sea el usado por Dios para redimirnos?. Su respuesta: la maldad humana al crucificar Cristo es enorme pero no infinita; pero el amor de Cristo en la cruz sí es infinito.
La satisfacción de sus méritos es infinita, y nos los ha dado a nosotros. Cristo intercede por nosotros.
Ante un alma que se acusaba ante la imagen de Cristo de ser pobre, Él mismo le responde: no te llames pobre teniéndome a mí.
(El P. Royo tiene la costumbre de recordar en la consagración las cuatro intenciones principales de la Misa: de impetración, de expiación, de adoración y de acción de gracias. Y añadir por todas las intenciones de Cristo).

2) En cuanto que de Él brota toda la Gracia (causa eficiente):
Recibimos toda la gracia de Dios cristificada, a través de Cristo.
La Santísima Virgen María intercede en todas las gracias que brotan de Cristo.

3) En cuanto que nos la comunica a nosotros (fuente de la Gracia).
Cristo es la fuente de la vida sobrenatural, dado que nos comunica su gracia.
Cristo es instrumento unido a Dios para la transmisión de la gracia. Los sacramentos son instrumentos separados de Dios para dicha transmisión. Explica la diferencia entre instrumento unido y separado.
Cristo es el origen de nuestra vida sobrenatural igual que nuestros padres lo son de la vida natural. ¿De qué manera ejerce Cristo en las personas que se hayan en gracia?:

- Por los Sacramentos: los Sacramentos son actuados por Cristo por encima de las flaquezas humanas. La medida de la gracia que recibamos depende de nuestras disposiciones. Ejemplo del vaso y la fuente.
La Eucaristía es el medio principal de Cristo Vida para nosotros. Para recibirla las principales disposiciones son: Humildad, Fe transida de adoración, Esperanza y Caridad ardiente.
No hay que olvidar que aunque no estemos en pecado mortal ahora mismo, somos expresidiarios de Satanás. Humildad no es lo mismo que abatimiento (que es una forma encubierta de orgullo).
En la Eucaristía no hay contacto con Cristo, solo con los accidentes del pan. Él está en mí, y yo en Él. Es un contacto inefable. Ef 3, 17: Cristo habita por la fe en nosotros.

- Por la gracia vivificada por la caridad. 




AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6B

(Comienza en: II Cristo).

2) Cómo vivir el Misterio de Cristo.

Camino de perfección cristiana para llegar a la cumbre es vivir: “Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre omnipotente en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria”, es decir, la glorificación de la Santísima Trinidad por encima de todo.

a) Por Cristo: Cristo es el único camino que nos lleva al Padre.

b) Con Él: Todo lo hacemos con Él. Cristo, como hombre, difunde su gracia capital sobre nosotros.
(El P. Royo afirma que la Misa vale tanto como el cielo. Ni más ni menos)
Todos los actos humanos tienen valor si los unimos a Cristo.

c) En Él: Nos metemos en Cristo. Evitar deformaciones de interpretación.
El Cristo Total es Cristo + nosotros. Cristo no está completo sin nosotros. Christianus, alter Christus (Cristiano, otro Cristo). Nuestros sufrimientos completan la Pasión de Cristo. Estamos insertados en la Trinidad. Somos Cristo (San Pablo). Formamos un solo cuerpo con Cristo.
Revestirnos de Jesús (Rm 13, 14). Mi vida es Cristo (San Pablo). Esta es la cumbre de la cristificación.

d) A Ti Dios Padre omnipotente: Todo lo hace Cristo por el Padre y para el Padre. El cristiano debe parecerse a Cristo en esa aspiración al Padre.

e) En la unidad del Espíritu Santo: Esa gloria pertenece también al Espíritu Santo.

f) Todo honor y toda gloria: Cumbre de la santificación personal.



-- III  LA VIRGEN MARÍA Y NUESTRA SANTIFICACIÓN --


Fundamento de la intervención de la Virgen María en nuestra santificación: Es el camino más corto y seguro para llegar a Cristo.

Varios conceptos teológicos que actúan como fundamentos de la Mariología:
1) Maternidad divina.
2) Maternidad espiritual nuestra.
3) Corredentora.
4) Mediadora universal de todas las gracias.
5) Misión cosantificadora junto con el Espíritu Santo como esposa suya.

1) Maternidad divina: Todos los títulos de la Virgen María arrancan de su maternidad divina. Por su maternidad divina la Santísima Virgen es elevada del orden de la gracia al orden hipostático.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7A

(Comienza en: III Virgen María / 1.Maternidad divina ).

Concilio de Efeso, define la maternidad divina de la BVM.

2) Maternidad espiritual nuestra. La Virgen María es madre nuestra porque nosotros somos de Cristo y somos Cristo (San Agustín). Y si es madre de Cristo, es madre nuestra. Ella es madre nuestra desde el primer momento en que fue madre de Cristo, pero no desde el Calvario (que es donde se manifiesta nuestra condición de hijos suyos en San Juan, pero no donde se constituye la maternidad espiritual).

3) Corredentora. Por el principio del consorcio, Cristo la asoció a su redención, sin dejar de ser Él el Redentor. Ella es corredentora por su sufrimiento en la Pasión.

4) Mediadora de todas las gracias. Por voluntad de Dios. Ella nos las obtiene, nos las merece y nos las distribuye. Se extiende a todos los hombres del mundo incluso a los no cristianos.
Es mediadora de todas las gracias, incluso de las sacramentales, en cuanto que nos prepara para que las recibamos con fruto.
La Santísima Virgen tiene la omnipotencia suplicante. Ella no es omnipotente pero administra la omnipotencia de Dios.

5) Misión cosantificadora junto al Espíritu Santo. El Espíritu Santo se vale de la Virgen María para santificarnos a nosotros.

Aplicaciones prácticas de todo esto:

Está recogido en el libro El Secreto de María, de San Luis María Grignon de Monfort.

Hilo lógico del razonamiento: es voluntad de Dios que nos santifiquemos. Para santificarnos hay que practicar las virtudes. Para practicar las virtudes es necesaria la gracia de Dios. Para conseguir la gracia de Dios hay que acudir y encontrar  a María.
El santo da 11 razones para justificar esto:
1.- Porque sólo María ha hallado gracia ante Dios para sí y para nosotros.
2.- Porque María dio el ser y la vida al autor de la gracia. Madre de la Divina Gracia.
3.- Porque Dios Padre, dando a su divino Hijo, le dio todas las gracias a ella.
4.- Porque Dios la escogió como administradora y tesorera de todas las gracias.
5.- Porque como en el orden natural hay padre y madre, en el orden de la gracia ocurre igual.
6.- Porque así como María ha formado a Cristo, también forma a sus miembros que somos nosotros.
7.- Porque el Espíritu Santo que se desposó con ella no se ha divorciado nunca, continúa formando a los cristianos igual que hizo a Cristo.
8.- Porque como dice San Agustín, estamos vinculados a María de donde sacamos todas nuestras energías.
9.- El autor puede sacar una obra de arte mediante el cincel que puede romper la piedra o mediante un molde, siempre que el molde sea perfecto. María es el molde perfecto para modelarnos a nosotros.
10.- Porque María es el paraíso de Dios. Para los hombres viadores hizo el mundo, la creación; para los santos hizo el cielo.  Y para Él hizo a María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad.
11.- Que nadie diga que María es impedimento para llegar a Cristo.  No es María quien vive, sino Cristo en ella.

Motivos para tener devoción a María:

1.- Porque es el camino más fácil para llegar a Cristo.
2.- Y también el camino más corto.
3.- Y el camino más perfecto.
4.- Y el camino más seguro (Haced lo que Él os diga).


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7B

(Comienza en: III Virgen María ).

La verdadera devoción a la Virgen María: La devoción a la Virgen María es necesaria para la salvación y la santificación.

Caracteres de la falsa devoción a la Virgen María:
- Devotos críticos con las prácticas de devoción.
- Devotos escrupulosos que temen minusvalorar a Dios.
- Devotos exteriores que hacen muchas prácticas pero que no la imitan.
- Devotos presuntuosos.
- Devotos inconstantes.
- Devotos hipócritas.
- Devotos interesados.

De la verdadera devoción:
- Interior: salir del corazón.
- Tierna: esforzarnos en tener confianza en la Virgen María.
- Santa: evitar el pecado e imitar sus virtudes: Humildad. Fe. Oración continua (pedir que nos enseñe). Mortificación. Pureza. Caridad ardiente. Sabiduría.
- Desinteresada: porque ella merece ser servida y Dios también. Sin interés.

Principales devociones marianas (explicadas):
- El Santo Rosario.
- Cinco primeros sábados.
- Tres Avemarías.
- El Avemaría.
- El Angelus.
- Letanías lauretanas.
- Salve.
(El P. Royo hace comentarios sobre los hábitos de los religiosos, las vocaciones, los frailes, las monjas, la órdenes).
- Oración de San Bernardo.
- Magnificat.
- Oficio Parvo de la Santísima Virgen María.
- Escapulario del Carmen y Medalla de la Virgen Milagrosa.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8A

(Comienza en: III Virgen María ).

Métodos de vida mariana:

a) Santa esclavitud mariana (tal y como se detalla en El Secreto de María). Método de santificación propuesto por San Luis María Grignon de Monfort. Dos actos:
- Acto de entrega y consagración a María. Comienza un estado nuevo de vida.
- Esforzarse en vivir de acuerdo a esa consagración.
Por esta santa esclavitud se le deja a disposición de la Virgen todo el valor satisfactorio e impetratorio de nuestra vida. También nuestros méritos los ponemos en sus manos para que nos los guarde, pues son intransmisibles.
Y si queremos aplicar alguna gracia por alguien o algo en particular, tenemos que pedírselo a ella humildemente.
Iremos a Cristo acompañados de la Virgen María. Siempre para gloria última de Dios a través de ella.
(El P. Royo comenta que hoy no hay ya buenos directores espirituales. Explica el acto heroico de entrega a las almas del purgatorio).

b) Piedad filial mariana. Método expuesto por los padres marianistas del P. Chaminade, en su obra La Devoción de María.
No es sólo amar a María como hijo. La piedad filial mariana quiere ir más allá. Es amar a María con el corazón mismo de Jesús (que habita en nuestros corazones por la inhabitación y por la fe).
La piedad filial mariana tiende a identificarnos con Cristo y así amar a María. Completamos a Cristo del cual somos miembros.
Fundamentos dogmáticos:
- Maternidad espiritual de María.
- Misterio de nuestra incorporación a Cristo.
- Obligación de imitar a Cristo, también como hijo de María.


-- IV LA IGLESIA COMO MEDIO DE SANTIFICACIÓN --


Consideramos la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. Encíclica Mystici Corporis de Pío XII. El P. Royo se remite aquí a su libro sobre el que versan estas charlas en sus páginas 100 y siguientes, y a la propia Encíclica.

El esquema básico es:

1) Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo.

A) Cristo quiso constituir la Iglesia.

B) La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo.
B.1) La Iglesia es un cuerpo. Es uno, indiviso, visible, orgánico, jerárquico. Provisto de Sacramentos. Cuyos miembros no son sólo los jerarcas o carismáticos, sino todo los bautizados que profesan la verdadera fe y no han sido apartado.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8B

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

Están trabados entre sí orgánica y jerárquicamente. Poseen especial dignidad en la sociedad cristiana los padres, los padrinos de bautismo y los seglares que prestan su colaboración a la jerarquía eclesiástica.
B.2) La Iglesia es el Cuerpo de Cristo.
B.2.a) Porque Cristo es su fundador (MC 11-14).
B.2.b) Porque Cristo es su cabeza (MC 15-22).
“Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante el que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, dirigidas a este objeto, y de la cooperación que pastores y fieles -singularmente los padres y madres de familia- han de ofrecer a nuestro Divino Salvador” (MC 19).


TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9A

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

(La fe más pura y más sencilla es la del carbonero, Jn 6).
B.2.c) Porque Cristo es su sustentador (MC 23-26).
B.2.d) Porque Cristo es su Salvador (MC 27-30).
B.3) La Iglesia es un Cuerpo místico. No físico ni puramente moral (como nuestras asociaciones civiles). Es un cuerpo moral vivificado por Cristo que es su sangre.

C) Semejanzas bíblicas.

La unión de Cristo y su Iglesia se expresa bíblicamente como un vínculo matrimonial, la unión de los sarmientos a la vid, el organismo de un cuerpo humano, la unión inefable del Padre y del Hijo (MC 31).

D) Vínculos de la unión.

Jurídicos y sociales (MC 31). Las virtudes teologales (MC 32-36).
Especial consideración con la Caridad. Cristo me amó y se entregó por mí (MC 34).


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9B

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

E) La Iglesia plenitud de Cristo. 

Cristo-cabeza más la Iglesia es el Cristo-total.

¿Hasta dónde se extiende la gracia capital de Cristo (es decir, como cabeza)?: se extiende hasta los ángeles, a los hombres excepto a los condenados, en diversos grados y formas:
- Iglesia triunfante: Cristo es cabeza de los ángeles, que también forman parte del Cuerpo Místico de Cristo. También es cabeza de los bienaventurados, que están confirmados en gracia.
- Iglesia purgante: Cristo es cabeza perfectísima de todas las almas del purgatorio.
- Iglesia peregrina en la tierra: Cristo es cabeza de todos los hombres que estén en gracia. De los cristianos en pecado mortal lo es en un modo menos perfecto, pues aunque han perdido la Caridad, les queda la Fe y la Esperanza. Los herejes, paganos y apóstatas no son miembros actuales de Cristo.
Los demonios y condenados no son miembros de Cristo.

Exhortación pastoral (Teología de la Perfección Cristiana, pp. 104ss, MC 37ss).

A) Errores sobre la doctrina del cuerpo místico de Cristo: unión como persona física; quienes no tienen en cuenta la libre actuación del hombre y todo lo encomiendan al Espíritu Santo; minusvalorar la confesión frecuente de los pecados veniales; minusvaloración de la oración privada de los fieles; es falso que haya que dirigir todas las oración al Padre por Cristo.

B) Exhortación a amar a la Iglesia: con amor sólido; viendo a Cristo en la Iglesia; imitando el amor de Cristo a la Iglesia; padeciendo con Cristo.

C) Invocación final a María, Madre de la Iglesia: consintió en nombre de todo el género humano la Encarnación del Verbo; dio a luz a Cristo, la cabeza de la Iglesia; presentó al recién nacido a los judíos como Profeta, Rey y Sacerdote; consiguió de Cristo el primer milagro en las Bodas de Caná; ofreció a Cristo en el calvario por los hombres; consiguió para la Iglesia dones prodigiosos del Espíritu Santo en Pentecostés; sufrió inmensos dolores como Reina de los mártires en la Pasión de Cristo

D) El cristiano como miembro del Cuerpo Místico de Cristo: Tres condiciones: estar bautizado, profesar íntegramente la fe católica y no estar separado de la Iglesia (MC 21; LG 14).

Todo de cuanto de bueno o malo haga el cristiano repercute en todo el Cuerpo de Cristo. Para bien o para mal.


Otros enlaces:

Todo sobre las indulgencias
La Virgen María y los árboles del Paraiso
La Gebirá Mesiánica, o la Madre del Rey

Audios del P. Royo: La Santidad Cristiana


domingo, 8 de julio de 2012

10 consejos para perder la fe

Estos consejos para perder la fe, están tomados del blog Ascending Mount Carmel del amigo 'The Idler' que generosamente nos ha permitido traducirlos y exponerlos aquí.

Hemos sabido de este elenco tan sumamente acertado a través de Religión en Libertad que publicó un resumen de este texto. Aquí ofrecemos una traducción completa y directa del original. Espero que nos sirva a todos como ejemplo de lo que no debemos hacer con nuestra fe.

"El proceso de conversión nos proporciona mucho tiempo, que necesitamos en el desierto espiritual para darnos cuenta de cómo son las cosas realmente. La siguiente lista pretende ilustrar lo que yo creo que son las formas más efectivas para que nuestra vida espiritual, como católicos que somos, quede completamente destruida o al menos bastante disminuida. Si quieren que su vida espiritual crezca, evite las siguientes situaciones:

1.- Asume que la Iglesia está perdida: escucha a los disidentes y a otros que atacan la fe sin asegurarte que tu propia fe es lo suficientemente sólida para soportarlo.
Escucha constantemente las diatribas de los predicadores fundamentalistas contra la Iglesia, a la que llaman "la prostituta de Babilonia". Presta oídos a las diversas invectivas lanzadas contra la Iglesia por el "Natural Catholic Reporter" (N.T.: algo así como lobos con piel de cordero).
Piensa que Hans Küng es el mejor teólogo que la Iglesia ha tenido. Toma en serio las objecciones a la fe que hacen desde algunas páginas web, como Carm.org (N.T.: lobos con piel de lobos).
Haciendo esto puedes empezar a sentirte aislado, enfadado por el desmembramiento que sufre nuestra fe, que una vez fue hermosa, y ocurre que la mayoría de los católicos hoy están completamente desnortados.
Cualquier religión te empieza a parecer atractiva una vez que has visto unos cuantos videos de marionetas litúrgicas; tu fe sufrirá golpes posiblemente fatales si atiendes a las razones contra el catolicismo de los fundamentalistas -aquellos que quieren desmantelar la Iglesia desde dentro- y de los anticatólicos.

2.- Sé escrupuloso en demasía: la escrupulosidad es un problema especial entre nosotros los católicos; es verdad, cuando nos vemos enfrentados a la maravillosa realidad de la presencia real de Cristo en la Eucaristía  y todo lo que conlleva la Sagrada Comunión, uno puede llegar a ser claramente consciente de su propia naturaleza pecadora. Un régimen saludable de examen de conciencia es bueno y recomendable; la confesión frecuente puede realmente ayudar a desarraigarnos del pecado y al menos conducirnos hacia el buen camino.
Pero si quieres llegar a un estado de locura como la de Nietzsche, examina cada pequeña acción con lupa. Considera cualquier pecado como si fuera mortal, vive con miedo. Te aseguro que tu fe se consumirá en esas llamas.

3.- Cambia en tu vida la misericordia por la justicia: siguiendo con lo anteriormente dicho, empieza a considerar que Dios es inmisericorde. Considéralo como un tirano que sólo se entusiasma con la idea de arrojarte al infierno. Esto no sólo matará tu fe y tu amor por Dios, sino que también te conducirá a lo contrario, al anticristianismo o algo peor.

4.- Céntrate en la vida espiritual de todos menos en la tuya: disecciona la vida espiritual de los demás pero no te fijes en la tuya. Rechaza esforzarte por tu propia salvación a causa del miedo.

5.- No mantengas una conversación inteligente sobre religión, sino discute: el debate y la discusión son fuentes de conocimiento, pero los argumentos no. Por lo tanto cada vez que tu fe sea puesta en entredicho, empieza a enfadarte y suelta tu lengua. Discute hasta que te desmayes, no escuches lo que la otra persona dice y frústrate tanto como sea posible.

6.- Haz lo mínimo que se te pida: conviértete en un católico perezoso. Empieza por ir a Misa sólo los domingos, después sáltatela de vez en cuando y finalmente sólo irás en Navidad y en Pascua de Resurrección.

7.- No conozcas tu fe: una buena forma de dejar morir tu fe es no conociéndola. Evita leer las Escrituras, ignora los Padres de la Iglesia, deja de lado esos libros de Teología (cosas viejas y polvorientas), rechaza estudiar la Historia. De esta forma cuando alguien inevitablemente cuestiona o ataca tu fe, tú te torcerás inmediatamente y considerarás otras opciones.

8.- Evita recibir frecuentemente la Sagrada Comunión: dado que recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos fortalece, podemos decir que comulgar con frecuencia sólo puede ayudarte en todos los aspectos de tu vida cristiana. Por lo tanto, si deseas debilitarte, evita recibir la comunión. Evita mejorar incluso cuando puedas, porque sólo te sentirás limpio y total y absolutamente rejuvenecido cada vez que recibes a Cristo.

9.- Encógete de miedo cuando tu fe se vea desafiada (miente, escóndete, huye):  esta es la clave, cada vez que alguien ataque u objete algo contra tu fe, vuélvete y huye. Mejor aún, conviértete en un cúmulo de disculpas titubeantes y avergüénzate. Esto te hará sentir que tu fe es débil, indigno de recibir la comunión, un cobarde, al final. Seguro, hay ocasiones y lugares para defender tu fe pero no siempre es conveniente discutir de religión en una comida con alguien que sólo está siendo maleducado. Pero si deseas realmente perjudicar tu vida espiritual, te recomiendo que seas realmente un cobarde.

10.- No reces: sobre todo, si deseas matar tu fe, no reces. El no rezar te aleja de toda conversación divina, con tu familia en el cielo, con Dios mismo. Si realmente quieres que tu fe muera, ésta es la forma de hacerlo. La oración es el agua que mantiene vivo el árbol de tu fe. Deja de regarlo y mira cómo se seca."

Amén.

(Traducción: Ana María Rodríguez)

Enlaces relacionados:

lunes, 27 de abril de 2009

¿Qué es la Catena Aurea?


La Catena Aurea (o cadena dorada) es un tipo de escrito, fundamentalmente de origen medieval, en el que el autor utilizaba glosas o explicaciones sobre los distintos textos de los Evangelios o de todo el Nuevo Testamento para ilustrar los pasajes evangélicos de manera que fuera más comprensible el mensaje que contienen.

La Catena Aurea más conocida es la que compuso Santo Tomás de Aquino. En ella, sobre la base de los textos de los Evangelios, compiló citas de los Padres de la Iglesia relativos a cada pasaje evangélico, de manera que consultando un determinado pasaje, por libro, capítulo y versículo, puede accederse a lo que diversos Padres de la Iglesia escribieron sobre él.

Esta obra fue muy apreciada en la antigüedad por el valor de la recopilación de citas que contenía.

Se encuentra publicada y en catálogo en inglés, aunque no he podido localizar una edición castellana vigente.

Sin embargo, disponemos de algunas webs que nos ofrecen el contenido completo de la Catena Aurea de Santo Tomás en castellano:

Catena Aurea de hjg.com.ar
Catena Aurea en Mercaba.org

Reflexiones sobre la Catena Aurea 'Los sarmientos de la vid'

Enlaces relacionados:
La verdadera libertad (28-febrero-2009)
¿Qué es el Testimonium Flavianum? (26-febrero-2009)

¿Qué es el Itinerarium Egeriae? (6-febrero-2009)

sábado, 28 de febrero de 2009

¿Cuál es la verdadera libertad?

El pasado lunes 23 de febrero, víspera de la fiesta de Nuestra Señora de la Confianza, S.S. Benedicto XVI visitó el Seminario Mayor de Roma para su tradicional toma de contacto con los seminaristas de su diócesis.

En su alocución en forma de "lectio divina" a los seminaristas, publicada por la agencia de noticias Zenit, el Santo Padre incidió sobre el verdadero sentido de la libertad, como camino de liberación que el ser humano ha emprendido en muchos momentos de la Historia, con desigual éxito. Las palabras de San Pablo a los Gálatas nos iluminan: "Habéis sido llamados a la libertad".

Los temas claves que el Santo Padre desarrolla en su intervención son las siguientes:

Libertad y caridad:

- San Pablo: "que esta libertad no se convierta en un pretexto para vivir según la carne, sino poneos al servicio unos de otros en la caridad".

- Puede parecer que ser libre es vivir en el yo absoluto, que no depende de nada ni de nadie. Sin embargo, este yo absoluto es el "vivir según la carne" del apóstol. La libertad así entendida es sólo libertinismo o fracaso de la libertad.

- La libertad se reliza paradójicamente en el servicio. Seremos libres cuando nos pongamos al servicio unos de los otros.

Libertad en Dios:

- El hombre no es un absoluto. Nuestra verdad es que somos criaturas y vivimos en relación con nuestro Creador. Somos seres relacionales.

- Esta dependencia se ha visto en la Historia como una esclavitud de la que era necesario liberarse. Por el contrario, al ser Dios un ser bueno, esta dependencia de Él supone estar en el espacio de su amor, es decir, la dependencia es libertad.

- Cuanto más nos insertamos en la voluntad de Dios, más entramos en el espacio de la verdad.

Libertad y familia humana:

- Estamos en relación con Dios, pero también como familia humana unos con otros.

- Ser libre implica estar en el espacio de Dios, pero también ser una sola cosa con el otro y para el otro. Mi libertad supone el respeto por la libertad del otro.

- Si yo me absolutizo, me convierto en enemigo del otro. No hay convivencia posible. Sólo una libertad compartida es una libertad humana.

Libertad como orden en Cristo:

- ¿Cuál es la medida de este compartir la libertad? Es necesario un orden establecido para poder ejercer la libertad. Ese orden es el del Creador, el orden de la verdad que da a cada uno su sitio. Este orden exige respetar la verdad, pues 'la libertad contra la verdad no es libertad'.

- "Hemos sido llamados a la libertad", sí, por el Evangelio. Como dice San Agustín: "Ama y haz lo que quieras". Amar, según San Agustín, implica estar en comunión con Cristo, estar identificados con su muerte y resurrección, participar en los sacramentos, escuchar su Palabra para insertarnos en su voluntad divina.

(Extraído de la intervención del Santo Padre)

Enlaces relacionados:
Intervención completa del Santo Padre ante el Seminario Mayor de Roma
Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2009

miércoles, 18 de febrero de 2009

La cláusula del Filioque


Los primeros desarrollos teológicos de la Iglesia datan ya del siglo II de nuestra era. Los primeros cristianos que reflexionaban sobre la fe en Cristo intentaban poner en orden todo lo que habían vivido y recibido de sus padres. Así una de las primeras elaboraciones de ellos se centraban en los textos rituales para la eucaristía y la oración en común. Es conocido que la Liturgia precede históricamente a la Teología.

Por ello uno de los primeros textos que se elaboró es el Símbolo de la Fe, el repertorio de las nociones de la fe cristiana que hoy conocemos como el Credo Apostólico o Credo breve. Coexistieron durante un tiempo formulaciones de fe muy esquemáticas (como la Carta de los Apóstoles, del siglo II, localizada en Asia Menor), con otras más elaboradas y estructuradas.

Al hablar de la cláusula del Filioque, nos estamos refiriendo, en concreto, a cómo la Iglesia ha formulado lo que se conoce como la "procesión del Espíritu Santo", es decir, cuál es la relación del Espíritu Santo con el Padre y con el Hijo. La conocemos así porque la cuestión debatida entre Occidente y Oriente fue la formulación "... que procede del Padre y del Hijo ...." (qui ex Patre Filioque procedit ..."); las razones teológicas y bíblicas las veremos un poco más abajo.

En 325 en el Concilio de Nicea no se hace alusión alguna a las relaciones trinitarias. Las primeras formulaciones que incluyen las relaciones trinitarias se remontan al 374, en el que Epifanio, Obispo de Salamina dice: "... Espíritu paráclito, increado, que procede del Padre y recibido por el Hijo y creído..."

En 381 en el Concilio de Constantinopla se continúa con la elaboración de ese elenco de cuestiones indiscutidas de la fe, dando así origen básicamente al Credo Niceno-constantinopolitano o Credo largo (el que se recita habitualmente en la misa hoy en día).

En nuestro Credo, al hablar del Espíritu Santo se dice: "... que procede del Padre y del Hijo..." (qui ex Patre Filioque procedit). Esa formulación, la de la clausula "Filioque" (y el Hijo) parece ser que no se incluyó en el texto procedente del Concilios de Constantinopla, sino que fue en un Concilio posterior, el Sínodo III de Toledo de 589 convocado por Recaredo, en el que se añade al texto Niceno-Constantinopolitano.

Esta inclusión se debe al desarrollo teológico de la doctrina trinitaria que pretendía ajustar un concepto tan complejo como éste tal y tan importante para nuestra fe, tal y como lo tratan los autores sagrados. Al mismo tiempo, se pretendía acentuar la vinculación entre el Hijo y el Padre con la nueva formulación de cara también al ataque contra el arrianismo que había sido la gran herejía de la primera iglesia (que negaba la divinidad de Jesús).

Esto originó graves controversias teológicas a partir del siglo VIII, cuando el uso de dicha adición ya estaba muy difundido. El Sínodo de Aquisgrán (809) pidió al Papa León III que dicha clausula fuera aceptada por toda la Iglesia mediante su inclusión en el Credo, lo cual fue rechazado por el Papa, más por el temor a la modificación de la formulación del símbolo de la fe que por estar en contra de dicha doctrina.

Los Concilios Ecuménicos de Lyon II (1274) y de Florencia (1439) reconocieron la validez universal de dicha fórmula. En el primero de ellos, el 18 de mayo de 1274 se formuló la Constitución acerca de la excelsa Trinidad y de la fe católica en los siguientes términos: "Confesamos con fiel y devota profesión que el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo, no como de dos principios, sino como de un solo principio; no por dos aspiraciones, sino por una única aspiración....".

En términos similares se expresa el Concilio de Florencia, a los que añade: "Definimos además que la adición de las palabras Filioque fue lícita y razonablemente puesta en el Símbolo, en gracia de declarar la verdad y por necesidad entonces urgente".

La fundamentación bíblica es extensa: el Hijo envía al Espíritu Santo (Lucas 24:49, Juan 15:26, 16:7, 20:22; Hechos 2:33; Tito 3:6), al igual que el Padre envía al Hijo (Romanos 3:3, etc), y como el Padre envía al Espíritu Santo (Juan 14:26).

También se reconoce al Espíritu Santo como el Espíritu del Hijo (Gálatas 4:6), el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9), el Espíritu de Jesucristo (Filipenses 1:19), al igual que que ellos llaman Él el Espíritu del Padre (Mateo 10:20) y el Espíritu de Dios (1 Corintios 2:11).

La fórmula del Filioque fue utilizada por la Iglesia de Oriente como justificante de las desviaciones de la Iglesia Latina pues la fe de Oriente admitía sólo la procesión del Padre ciñéndose a la formulación original de 325 y 381 y olvidando el contexto occidental en que se había ido formando con el paso de los siglos la inclusión del Filioque.

La importancia de esta formulación trinitaria reside, como decía la Declaración "Mysterium filii Dei" de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 21 de febrero de 1972, bajo el pontificado de S.S. Pablo VI, "... con esta revelación ha sido dado a los creyentes también un cierto conocimiento de la vida íntima de Dios, en la cual 'el Padre que engendra, el Hijo que nace y el Espíritu Santo que procede' son 'consustanciales, coiguales, coomnipotentes y coeternos'" (Concilio IV de Letrán, XII Ecuménico, 1215).

Por tanto la definición y delimitación de la procedencia del Espíritu Santo es tanto como hablar de su papel primordial dentro de las relaciones trinitarias. De ahí la importancia del debate que se suscitó en su momento con la cláusula del Filioque.

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