La Fiesta de la Creación
En la liturgia de Pentecostés, a la narración de los Hechos de los Apóstoles sobre el nacimiento de la Iglesia (cf. Hch 2, 1‐11) corresponde el salmo 103 que hemos escuchado: una alabanza de toda la creación, que exalta al Espíritu Creador que lo hizo todo con sabiduría: «¡Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría! La tierra está llena de tus criaturas... ¡Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras!» (Sal 103, 24.31). Lo que quiere decirnos la Iglesia es esto: el Espíritu creador de todas las cosas y el Espíritu Santo que Cristo hizo descender desde el Padre sobre la comunidad de los discípulos son uno y el mismo: creación y redención se pertenecen mutuamente y constituyen, en el fondo, un único misterio de amor y de salvación. El Espíritu Santo es ante todo Espíritu Creador y por tanto Pentecostés es también fiesta de la creación.
Jesús es Señor
El Espíritu Santo es Aquel que nos hace reconocer en Cristo al Señor, y nos hace pronunciar la profesión de fe de la Iglesia: «Jesús es el Señor» (cf. 1 Co 12, 3b). Señor es el título atribuido a Dios en el Antiguo Testamento, título que en la lectura de la Biblia tomaba el lugar de su nombre impronunciable. El Credo de la Iglesia no es sino el desarrollo de lo que se dice con esta sencilla afirmación: «Jesús es Señor»...
El Espíritu Santo, vida de la Iglesia
...El Espíritu Santo es Creador, es al mismo tiempo Espíritu de Jesucristo, pero de modo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo y único Dios. Y a la luz de la primera lectura podemos añadir: el Espíritu Santo anima a la Iglesia. Esta no procede de la voluntad humana, de la reflexión, de la habilidad del hombre o de su capacidad organizativa, pues, si fuese así, ya se habría extinguido desde hace mucho tiempo, como sucede con todo lo humano. La Iglesia, en cambio, es el Cuerpo de Cristo, animado por el Espíritu Santo...
Para leer la homilía completa en castellano, seleccione este enlace.
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La inhabitación de las personas de la Trinidad
¿Cuál es la verdadera libertad?
Él no quita nada y lo da todo
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martes, 2 de agosto de 2011
sábado, 25 de junio de 2011
Recursos de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 - Madrid
Recursos de internet para la Jornada Mundial de la Juventud 2011 que se celebrará en Madrid:
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¿Cuál es la verdadera libertad?
El verdadero tesoro de la Iglesia
Nueva edición de la Biblia
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viernes, 9 de octubre de 2009
Un premio Nobel para un Papa
Todos los años recibimos noticias de premios que se otorgan a muchas personas e instituciones alrededor del mundo. Pero quizás los premios por excelencia, los que gozan de una popularidad especial son los premios Nobel.
No ha faltado la polémica en muchas concesiones de estos premios, en particular de los llamados premios Nobel de la Paz.
Este año ya hemos conocido que el premio ha ido destinado al presidente de los Estados Unidos. Quien ha alcanzado la presidencia de ese pais tiene a su cargo el mayor presupuesto militar del mundo, una industria de producción de armamento que es uno de los baluartes de su economía, compromisos con muchos paises e instituciones que no están basados en principios pacíficos, precisamente, etc.
Sin embargo, hay un Jefe de Estado de un pequeño territorio en el centro de Italia, que no dispone de ningún presupuesto de defensa ni invierte ningún caudal de dinero en promover ningún tipo de guerra u hostilidad en el mundo. Esta persona y la institución que encabeza, y a la que representa ante el resto de los hombres, han defendido la paz verdadera, la que no brota de una falsa justicia sino que se fundamenta en la verdadera. Y ha luchado por ella en numerosas ocasiones, con exposición de su propia vida.
Ese Jefe de Estado es el líder espiritual de 1.000 millones de católicos que siguen y aman a Cristo que es Príncipe de la Paz y que murió de la manera más pacífica y resignada que ha conocido la historia por amor a todos.
Sin embargo, ningún Papa ha recibido el premio Nobel de la Paz. ¿No ha habido Papas que han trabajado por la paz? Seguro que sí, pero probablemente no esté bien visto dar un premio de ese calado a la cabeza de la Iglesia Católica.
Benedicto XV sufrió los horrores de la I Guerra Mundial y trabajó arduamente por la paz.
Pío XII arriesgó su vida y la integridad del propio Estado Vaticano para defender a muchos perseguidos por el régimen nazi, aun cuando sabía que hubieran podido invadir el Palacio Apostólico con la máxima facilidad.
Juan XXIII hizo el mayor alegato en favor de la paz en el mundo en su encíclica Pacem in Terris, entre muchos hechos de su vida que hablan de su corazón pacífico.
Juan Pablo II trabajó arduamente para evitar los conflictos de la guerra del Golfo y la invasión de Irak.
Benedicto XVI no se cansa de hablar y predicar la paz allá donde va y se le escucha.
Pero ningún Papa ha recibido dicho premio. Ni siquiera la Iglesia Católica como institución.
Desde aquí brindo una pequeña idea para devolver el auténtico sentido a este premio: otorgar un último premio al valedor más importante de la paz de todos los tiempos: a Jesús de Nazaret.
A lo mejor tampoco esto está bien visto.
No ha faltado la polémica en muchas concesiones de estos premios, en particular de los llamados premios Nobel de la Paz.
Este año ya hemos conocido que el premio ha ido destinado al presidente de los Estados Unidos. Quien ha alcanzado la presidencia de ese pais tiene a su cargo el mayor presupuesto militar del mundo, una industria de producción de armamento que es uno de los baluartes de su economía, compromisos con muchos paises e instituciones que no están basados en principios pacíficos, precisamente, etc.
Sin embargo, hay un Jefe de Estado de un pequeño territorio en el centro de Italia, que no dispone de ningún presupuesto de defensa ni invierte ningún caudal de dinero en promover ningún tipo de guerra u hostilidad en el mundo. Esta persona y la institución que encabeza, y a la que representa ante el resto de los hombres, han defendido la paz verdadera, la que no brota de una falsa justicia sino que se fundamenta en la verdadera. Y ha luchado por ella en numerosas ocasiones, con exposición de su propia vida.
Ese Jefe de Estado es el líder espiritual de 1.000 millones de católicos que siguen y aman a Cristo que es Príncipe de la Paz y que murió de la manera más pacífica y resignada que ha conocido la historia por amor a todos.
Sin embargo, ningún Papa ha recibido el premio Nobel de la Paz. ¿No ha habido Papas que han trabajado por la paz? Seguro que sí, pero probablemente no esté bien visto dar un premio de ese calado a la cabeza de la Iglesia Católica.
Benedicto XV sufrió los horrores de la I Guerra Mundial y trabajó arduamente por la paz.
Pío XII arriesgó su vida y la integridad del propio Estado Vaticano para defender a muchos perseguidos por el régimen nazi, aun cuando sabía que hubieran podido invadir el Palacio Apostólico con la máxima facilidad.
Juan XXIII hizo el mayor alegato en favor de la paz en el mundo en su encíclica Pacem in Terris, entre muchos hechos de su vida que hablan de su corazón pacífico.
Juan Pablo II trabajó arduamente para evitar los conflictos de la guerra del Golfo y la invasión de Irak.
Benedicto XVI no se cansa de hablar y predicar la paz allá donde va y se le escucha.
Pero ningún Papa ha recibido dicho premio. Ni siquiera la Iglesia Católica como institución.
Desde aquí brindo una pequeña idea para devolver el auténtico sentido a este premio: otorgar un último premio al valedor más importante de la paz de todos los tiempos: a Jesús de Nazaret.
A lo mejor tampoco esto está bien visto.
lunes, 2 de marzo de 2009
Madre María de la Purísima, nueva Venerable

El pasado 18 de enero, S.S. Benedicto XVI firmó el decreto de virtudes heroicas de Madre María de la Purísima de la Cruz, Madre General que fue de la Compañía de las Hermanas de la Cruz. La Iglesia universal y, especialmente, la iglesia de Sevilla y Madrid, entre otras, se alegran porque una hija suya puede ser llamada Venerable.
María Isabel Salvat Romero, ese era su nombre en el mundo, nació en Madrid, en el barrio de Salamanca, el 20 de febrero de 1926. Vino a nacer, como un presagio, en la casa donde murió un literato sevillano de primera fila, Gustavo Adolfo Bécquer.
Conoció a las Hermanas de la Cruz y se enamoró de su carisma, a pesar de que su padre no era muy proclive a los asuntos de la religión. La Compañía de las Hermanas de la Cruz, que así se llaman, es una fundación de Santa Ángela de la Cruz, mujer que todos los sevillanos llevamos en el corazón, pues dedicó su vida a la atención domiciliaria a los pobres y personas que lo necesitaban.
Su vida es sumamente austera, duermen en una tarima de madera, sin colchón, y cuando tienen que hacer vigilia en casa de un enfermo y pasar la noche junto a él, al volver al Convento, se incorporan a las labores sin dormir. Su espiritualidad es franciscana, pues su Santa fundadora quiso colocarse muy cerquita de la cruz del Señor, haciendo de su vida la mejor identificación con Cristo pobre y sufriente.
Volviendo a la Madre Purísima, ingresó en el noviciado, en Sevilla, en 1945. Tras varios destinos en pueblos de andalucía (Lopera, Estepa), fue nombrada maestra de novicias en la casa Madre de Sevilla. Después, en 1969, cuando la congregación se dividió en dos provincias ad experimentum, ella fue designada provincial del territorio 'arriba del Guadalquivir' lo que la llevó a frecuentes viajes y conocer todos los conventos que le habían sido asignados. El experimento duró poco tiempo, porque en 1970 se votó en capítulo general que la división provincial no era posible y ella quedó como hermana en la casa Madre.
En 1971 fue destinada a la casa de Villanueva del Río y Minas. Y estando en este convento, en 1977, de resultas de un capítulo para la elección de madre general, ella es elegida para el cargo, que ocuparía hasta su fallecimiento el 31 de octubre de 1998.
Su vida y su muerte fueron ejemplares, pues quiso vivir y morir unida a Cristo. Hoy la Iglesia se alegra con su ejemplo que para todos es paz y alegría en Él.
Quien retrató perfectamente su vida fue el padre José María Javierre, en su libro "Una chica del barrio de Salamanca" (Sígueme, 2006), cuya lectura recomiendo.
Enlaces relacionados:
Santa Ángela de la Cruz
Hermanas de la Cruz
martes, 24 de febrero de 2009
Canonizaciones con lazo de oro

Si todas las canonizaciones son un regalo del Santo Padre para la Iglesia por los modelos de virtudes que nos proponen, la del próximo 11 de octubre de 2009 es de las que creo que son muy especiales por la magnitud de los nuevos santos:
- Francisco Coll y Guitart, sacerdote dominico español, fundador de la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Familia de María.
- José Damián de Veuster, más conocido como el Padre Damián. Incansable defensor de la causa de los leprosos en la isla de Molokai en el archipiélago de Hawai. Ejemplo a seguir por todos los que andan desorientados en la Iglesia.
- Rafael Arnáiz Barón, cisterciense español. Llevó una vida espiritual ejemplar que hoy nos sigue iluminando, y afrontó la enfermedad que le hizo morir joven con una entereza ejemplar.
- María de la Cruz (Juana) Jugan, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres, modelo en la atención a los ancianos y necesitados allá donde están establecidas.
miércoles, 11 de febrero de 2009
80º Aniversario de los Pactos Lateranenses

Hoy día 11 de febrero de 2009, se conmemora el 80º aniversario de la constitución del Estado de la Ciudad del Vaticano mediante la firma de los llamados Pactos Lateranenses, que recibieron tal nombre por haberse sido firmados en el Palacio Lateranense.
Hasta 1870 el Papa ejerció su soberanía sobre los Estados Pontificios que cubrían buena parte de Italia, incluída Roma. En ese año, los Estados Pontificios fueron anexionados por el naciente movimiento italiano y nació lo que se dio en llamar la "cuestión romana", es decir, la reivindicación pacífica de la Iglesia para devolver la situación a su status anterior o, en su caso, dar una salida y una compensación a la pérdida sufrida.
Las negociaciones para dar una salida a la Cuestión Romana comenzaron en 1926, entre el gobierno de Italia y la Santa Sede. Dichas negociaciones concluyeron con los Pactos Lateranenses que fueron firmados por Benito Mussolini, en representación del Rey Victorio Emmanuel III y el Cardenal Pietro Gasparri, Secretario de Estado, en nombre de S.S. Pío XI.
La Via de la Conciliazione adquirió su nombre por iniciativa de Mussolini para recordar este acuerdo, como camino que unía a Roma con la Ciudad del Vaticano.
Los pactos lateranenses se desglosan en tres secciones:
- Pacto de Reconciliación: en el que se reconoce la soberanía de la Santa Sede, que da origen al Estado de la Ciudad del Vaticano. A mi juicio este es el más importante, pues le ha dado posición internacional a la Santa Sede como estado independiente. Esto ha permitido: mantener relaciones diplomáticas con estados de todo el mundo y, por tanto, establecer vínculos de unión y conocimiento mutuo con ellos; la condición de Jefe de Estado del Papa le permite dirigirse directamente a dignatarios de todo el mundo para hacer llegar sus peticiones y ruegos y para que su voz pueda ser oída en los foros internacionales.
- Concordato o pacto que regula las relaciones entre el estado italiano y la Santa Sede ya independiente.
- Acuerdos Financieros para proporcionar a la Santa Sede una compensación financiera por sus pérdidas de 1870.
En cuanto al territorio, el Estado de la Ciudad del Vaticano abarca las 44 hectáreas de terreno incluidas dentro de las Murallas Leoninas que circundan la Basílica de San Pedro, incluyendo la plaza del mismo nombre, no así la de San Pío X que queda fuera de dicho perímetro. Sus fronteras miden 3,2 km.
En los artículos 13-15 del pacto de independencia, se reconoce la plena propiedad por parte de la Santa Sede de las Basílicas de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo, así como sus edificios anexos. También se reconoce la propiedad del edificio de San Calixto, unido a Santa María in Trastevere. Del mismo modo, se reconoce la propiedad del Palacio Papal de Castelgandolfo así como la Villa Barberini.
Estos territorios junto a todos aquellos donde la Santa Sede establezca sus oficinas y departamentos, a pesar de que forman parte del Estado italiano, sin embargo gozan de inmunidad diplomática a favor de la Santa Sede.
S.S. Pío XI promulgó una Ley Fundamental en 1929 para regir en calidad de ley suprema toda la estructura del nuevo estado. El 22 de febrero 2001, S.S. Juan Pablo II promulgó una nueva que sustituyó completamente a la de 1929. En sus 20 artículos se regulan las funciones del Papa ("1. El Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, tiene la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial."), de la Secretaría de Estado como vehículo de comunicación con otros países, de la elaboración de las leyes, el ejercicio del poder judicial y otras controversias y los símbolos del Estado, como la bandera, el escudo y el sello.
Los pactos fueron revisados en 1984, para eliminar a la religión católica como oficial del estado italiano (art. 1 del Pacto de Reconciliación).
En 2008 S.S. Benedicto XVI ha anunciado que el Estado de la Ciudad del Vaticano no incoporará automáticamente la legislación italiana, debido a los posibles conflictos que podrían surgir con alguna legislación proabortista en vías de aprobación o discusión. Será por tanto de aplicación subsidiaria en cuanto no contradiga los principios de la Santa Sede.
El Estado de la Ciudad del Vaticano tiene reconocida una población de 824 personas.
Aunque la pérdida de los Estados Pontificios se vio en su día como una gran contrariedad por la propia Santa Sede, el Espíritu Santo ha sido sin duda el que nos ha guiado hasta la situación actual. Con esta nueva forma jurídica, la Iglesia ha podido afrontar el siglo XX sin la administración de unos territorios que le hubieran traido problemas añadidos, y con la independencia y la voz de un Jefe de Estado que al servicio de la causa de Cristo, puede oirse claramente en el mundo entero.
Adjunto un enlace a una página web donde pueden consultarse los Pactos Lateranenses en inglés.
sábado, 7 de febrero de 2009
Nota sobre la excomunión a los prelados de San Pío X
NOTA DE LA SECRETARÍA DE ESTADO
CIUDAD DEL VATICANO, 5 FEB 2009.
La Secretaría de Estado de la Santa Sede hizo pública ayer por la tarde la siguiente nota:
"A raíz de las reacciones suscitadas por el reciente Decreto de la Congregación para los Obispos, con el que se levanta la excomunión a los cuatro prelados de la Fraternidad San Pío X, y en relación con las declaraciones negacionistas o reduccionistas de la Shoah por parte del obispo Williamson, de dicha Fraternidad, se considera oportuno aclarar algunos aspectos de la cuestión.
1. Remisión de la excomunión. Como ya se publicó anteriormente, el Decreto de la Congregación para los Obispos, fechado el 21 de enero de 2009, ha sido un acto con el que el Santo Padre respondía benignamente a las reiteradas peticiones por parte del Superior General de la Fraternidad San Pío X.
Su Santidad ha querido eliminar un impedimento a la apertura de una puerta al diálogo. Ahora espera que la misma disponibilidad sea expresada por los cuatro obispos en total adhesión a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia.
La gravísima pena de la excomunión latae sententiae, en la que dichos obispos habían incurrido el 30 de junio de 1988, declarada después formalmente el 1 de julio del mismo año, era una consecuencia de su ordenación ilegítima por parte de monseñor Marcel Lefebvre.
El levantamiento de la excomunión ha liberado a los cuatro obispos de una pena canónica gravísima, pero no ha cambiado la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X, que por el momento no goza de reconocimiento canónico en la Iglesia católica. Los cuatro obispos, a pesar de haber sido liberados de la excomunión, tampoco tienen una función canónica en la Iglesia y no ejercen lícitamente un ministerio en ella.
2. Tradición, doctrina y Concilio Vaticano II. Para un futuro reconocimiento de la Fraternidad San Pío X es condición indispensable el reconocimiento pleno del Concilio Vaticano II y del Magisterio de los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y del mismo Benedicto XVI.
Como ya se ha afirmado en el Decreto del 21 de enero de 2009, la Santa Sede no dejará, en los modos que juzgue oportunos, de profundizar con los interesados en las cuestiones aún abiertas, de modo que se pueda llegar a una plena y satisfactoria solución de los problemas que han dado origen a esta dolorosa fractura.
3. Declaraciones sobre la Shoah. La postura de monseñor Williamson sobre la Shoah son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre, como él mismo recordó el 28 de enero pasado, cuando refiriéndose a aquel execrable genocidio, reafirmó su plena e indiscutible solidaridad con nuestros hermanos destinatarios de la Primera Alianza, y afirmó que la memoria de aquel terrible genocidio debe inducir a "la humanidad a reflexionar sobre el poder imprevisible del mal cuando conquista el corazón del ser humano", añadiendo que la Shoah sigue siendo "para todos una advertencia contra el olvido, contra la negación o el reduccionismo, porque la violencia contra un solo ser humano es violencia contra todos".
El obispo Williamson, para ser admitido a las funciones episcopales en la Iglesia, tendrá que retractarse de manera absolutamente inequívoca y pública de su postura sobre la Shoah, desconocidas por el Santo Padre en el momento de la remisión de la excomunión.
El Santo Padre pide que todos los fieles recen para que el Señor ilumine el camino de la Iglesia. Que crezca el compromiso de los pastores y de todos los fieles en apoyo de la delicada y difícil misión del Sucesor del Apóstol Pedro como "guardián de la unidad" de la Iglesia".
CIUDAD DEL VATICANO, 5 FEB 2009.
La Secretaría de Estado de la Santa Sede hizo pública ayer por la tarde la siguiente nota:
"A raíz de las reacciones suscitadas por el reciente Decreto de la Congregación para los Obispos, con el que se levanta la excomunión a los cuatro prelados de la Fraternidad San Pío X, y en relación con las declaraciones negacionistas o reduccionistas de la Shoah por parte del obispo Williamson, de dicha Fraternidad, se considera oportuno aclarar algunos aspectos de la cuestión.
1. Remisión de la excomunión. Como ya se publicó anteriormente, el Decreto de la Congregación para los Obispos, fechado el 21 de enero de 2009, ha sido un acto con el que el Santo Padre respondía benignamente a las reiteradas peticiones por parte del Superior General de la Fraternidad San Pío X.
Su Santidad ha querido eliminar un impedimento a la apertura de una puerta al diálogo. Ahora espera que la misma disponibilidad sea expresada por los cuatro obispos en total adhesión a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia.
La gravísima pena de la excomunión latae sententiae, en la que dichos obispos habían incurrido el 30 de junio de 1988, declarada después formalmente el 1 de julio del mismo año, era una consecuencia de su ordenación ilegítima por parte de monseñor Marcel Lefebvre.
El levantamiento de la excomunión ha liberado a los cuatro obispos de una pena canónica gravísima, pero no ha cambiado la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X, que por el momento no goza de reconocimiento canónico en la Iglesia católica. Los cuatro obispos, a pesar de haber sido liberados de la excomunión, tampoco tienen una función canónica en la Iglesia y no ejercen lícitamente un ministerio en ella.
2. Tradición, doctrina y Concilio Vaticano II. Para un futuro reconocimiento de la Fraternidad San Pío X es condición indispensable el reconocimiento pleno del Concilio Vaticano II y del Magisterio de los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y del mismo Benedicto XVI.
Como ya se ha afirmado en el Decreto del 21 de enero de 2009, la Santa Sede no dejará, en los modos que juzgue oportunos, de profundizar con los interesados en las cuestiones aún abiertas, de modo que se pueda llegar a una plena y satisfactoria solución de los problemas que han dado origen a esta dolorosa fractura.
3. Declaraciones sobre la Shoah. La postura de monseñor Williamson sobre la Shoah son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre, como él mismo recordó el 28 de enero pasado, cuando refiriéndose a aquel execrable genocidio, reafirmó su plena e indiscutible solidaridad con nuestros hermanos destinatarios de la Primera Alianza, y afirmó que la memoria de aquel terrible genocidio debe inducir a "la humanidad a reflexionar sobre el poder imprevisible del mal cuando conquista el corazón del ser humano", añadiendo que la Shoah sigue siendo "para todos una advertencia contra el olvido, contra la negación o el reduccionismo, porque la violencia contra un solo ser humano es violencia contra todos".
El obispo Williamson, para ser admitido a las funciones episcopales en la Iglesia, tendrá que retractarse de manera absolutamente inequívoca y pública de su postura sobre la Shoah, desconocidas por el Santo Padre en el momento de la remisión de la excomunión.
El Santo Padre pide que todos los fieles recen para que el Señor ilumine el camino de la Iglesia. Que crezca el compromiso de los pastores y de todos los fieles en apoyo de la delicada y difícil misión del Sucesor del Apóstol Pedro como "guardián de la unidad" de la Iglesia".
domingo, 25 de enero de 2009
Revocación de la excomunión contra obispos ordenados por Lefebvre
CIUDAD DEL VATICANO, 24 ENE 2009.
La Congregación para los Obispos ha publicado un decreto, firmado por el cardenal prefecto Giovanni Batista Re el pasado 21 de enero, concerniente a la revocación de la excomunión por parte del Papa de los cuatro obispos consagrados en 1988 por el arzobispo Marcel Lefebvre.
Este es el texto completo del decreto:
"Con carta del 15 de diciembre de 2008, dirigida al cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", monseñor Bernard Fellay, también en nombre de los otros tres obispos consagrados el 30 de junio de 1988, solicitaba nuevamente la eliminación de la excomunión "latae sententiae" formalmente declarada con un decreto del prefecto de esta Congregación para los Obispos, fechada el 1 de julio de 1988. En la carta mencionada, monseñor Fellay afirma entre otras cosas: "Estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de seguir siendo católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por eso nos hace sufrir tanto la situación actual".
"Su Santidad Benedicto XVI -paternamente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión y confiando en el compromiso manifestado por ellos en la carta mencionada de no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en los coloquios necesarios con las autoridades de la Santa Sede las cuestiones todavía abiertas, de modo que se pueda llegar pronto a una completa y satisfactoria solución del problema planteado al principio- ha decidido volver a considerar la situación canónica de los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, originada tras su consagración episcopal".
"Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza e intensificar y dar estabilidad a las relaciones de la Fraternidad San Pío X con esta Sede Apostólica. Este don de paz, después de las celebraciones navideñas, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal y llegar a eliminar el escándalo de la división".
"Se espera que este paso sea seguido por la solícita realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible".
"Sobre la base de las facultades que me ha concedido expresamente el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente decreto perdono a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión "latae sententiae" declarada por esta congregación el 1 de julio de 1988, y declaro sin ningún efecto jurídico, a partir de la fecha de hoy -21 de enero-, el decreto emanado en aquel momento".
La Congregación para los Obispos ha publicado un decreto, firmado por el cardenal prefecto Giovanni Batista Re el pasado 21 de enero, concerniente a la revocación de la excomunión por parte del Papa de los cuatro obispos consagrados en 1988 por el arzobispo Marcel Lefebvre.
Este es el texto completo del decreto:
"Con carta del 15 de diciembre de 2008, dirigida al cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", monseñor Bernard Fellay, también en nombre de los otros tres obispos consagrados el 30 de junio de 1988, solicitaba nuevamente la eliminación de la excomunión "latae sententiae" formalmente declarada con un decreto del prefecto de esta Congregación para los Obispos, fechada el 1 de julio de 1988. En la carta mencionada, monseñor Fellay afirma entre otras cosas: "Estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de seguir siendo católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por eso nos hace sufrir tanto la situación actual".
"Su Santidad Benedicto XVI -paternamente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión y confiando en el compromiso manifestado por ellos en la carta mencionada de no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en los coloquios necesarios con las autoridades de la Santa Sede las cuestiones todavía abiertas, de modo que se pueda llegar pronto a una completa y satisfactoria solución del problema planteado al principio- ha decidido volver a considerar la situación canónica de los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, originada tras su consagración episcopal".
"Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza e intensificar y dar estabilidad a las relaciones de la Fraternidad San Pío X con esta Sede Apostólica. Este don de paz, después de las celebraciones navideñas, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal y llegar a eliminar el escándalo de la división".
"Se espera que este paso sea seguido por la solícita realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible".
"Sobre la base de las facultades que me ha concedido expresamente el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente decreto perdono a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión "latae sententiae" declarada por esta congregación el 1 de julio de 1988, y declaro sin ningún efecto jurídico, a partir de la fecha de hoy -21 de enero-, el decreto emanado en aquel momento".
viernes, 14 de noviembre de 2008
Don Juan José Asenjo, Arzobispo Coadjutor de Sevilla
La oficina de prensa de la Santa Sede ha dado a conocer el 13 de noviembre de 2008 el nombramiento por S.S. Benedicto XVI de Don Juan José Asenjo como Arzobispo coadjutor de Sevilla con la siguiente nota:
-Obispo Juan José Asenjo Pelegrina, hasta ahora de Córdoba (España), arzobispo coadjutor de Sevilla (superficie 14.042, población 1.835.077, católicos 1.825.505, sacerdotes 685, religiosos 2.928, diáconos permanentes 37) en España.
-Obispo Juan José Asenjo Pelegrina, hasta ahora de Córdoba (España), arzobispo coadjutor de Sevilla (superficie 14.042, población 1.835.077, católicos 1.825.505, sacerdotes 685, religiosos 2.928, diáconos permanentes 37) en España.
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