miércoles, 14 de agosto de 2019

El Papa, primer obligado por la Tradición

En los tiempos de zozobra moral y doctrinal que vivimos actualmente en la Iglesia católica, ocurre raras veces que encontramos ideas claras sobre la recta fe católica en cristianos que se han caracterizado justamente por lo contrario, es decir, por su discrepancia y disonancia con la Iglesia tal y como la hemos conocido en 2000 años de historia.

En este caso, me estoy refiriendo a Henri DeLubac (1896-1991), teólogo jesuita francés que influyó notablemente en el Concilio Vaticano II, aunque me temo que en la dirección negativa, la más conciliadora con el mundo  moderno cuyas consecuencias en la Iglesia nos ha tocado vivir en nuestros tiempos.

En 1968 fue invitado a una charla en el centro cultural de San Luis de los Franceses, en Roma, para hablar sobre la recientemente publicada encíclica Humanae Vitae, de Pablo VI, sobre la regulación de la natalidad, que tan mal cayó en los sectores progresistas de aquel momento, que esperaban una encíclica permisiva y laxa. El ponente y el tema eran lo suficientemente polémicos como para que la sala se llenara de una audiencia que esperaba que DeLubac desmontara la ortodoxia del documento y lo combatiera.

Sin embargo, cuando DeLubac tomó la palabra, alzó la voz en su francés natal para decir: 
"El primero que tiene la obligación de ser obediente a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia es el Papa...."
continuando con expresiones que venían a renocer el hecho de que la Iglesia actual, la que está aún peregrina en este mundo, no puede cambiar alegremente la doctrina recibida y no puede jugar a coquetear alegremente con la banalidad de este mundo invocando un espíritu revolucionario o renovador que no casa con la perdurabilidad de la doctrina y la moral católicas.

Y no puede hacerlo simple y llanamente, porque la Iglesia tal y como la conocemos en este mundo, con su estructura jerárquica y con los sacramentos y la Sagrada Escritura que nos acompañan en esta iglesia militante, no es la Iglesia completa, el Cuerpo Místico de Cristo que junto con Él formamos el Cristo Total, puesto que la iglesia purgante y la iglesia triunfante también son Iglesia. Por ello, el magisterio de la Iglesia al que tenemos que ser fiel lo componen todas las enseñanzas que han emanado de los sucesivos Papas que han existido hasta nuestro tiempo y que, siendo fieles a la Fe y Tradición recibida, la concretaron o la enseñaron en el tiempo que Dios dió a cada uno para mayor gloria suya.

En los últimos tiempos no han faltado muchos artículos versados y completos para explicar cómo el magisterio de los Papas debe ser observado, pero al mismo tiempo para decir que no todo lo que un Papa piensa o escribe se convierte automáticamente en Palabra de Dios. Ni por la materia de lo que dice (el clima, la ciencia o la política) ni por la autoridad con la que se dice (ni el mismo Concilio Vaticano II goza de infalibilidad por haber sido declarado un Concilio pastoral, así que ni siquiera un documento del magisterio ordinario goza de la misma infalibilidad).

Pero la frase de DeLubac es la que más luz me ha arrojado sobre este tema: "El Papa es el primer obligado a obedecer el magisterio de la Iglesia". El Papa no goza de una exención del magisterio anterior, como si se situara por encima de él. El Papa no tiene autoridad para cambiar la doctrina recibida, ni para reinterpretarla o, en todo caso, solo para hacerlo en el mismo sentido en el que la Iglesia lo ha hecho con anterioridad. El cambio de doctrina o moral no es algo que pertenezca a la esencia de la Iglesia de Cristo.

El Papa tiene una obligación a la que debe ser fiel: confirmar en la fe a la Iglesia a la luz de la doctrina y moral católicas. Él está obligado a eso, y no forma parte de su munus petrino el situarse por encima de la Cabeza que es Cristo, sino solamente de hacer de su Vicario en la tierra.

Cuando el Papa se aparte de esa obligación, habrá incurrido en una responsabilidad; sí, aunque la legislación canónica lo declare irresponsable ante ningún otro ser humano, por eso mismo su responsabilidad será aún mayor. Irresponsable ante los hombres, responsable ante Dios.

sábado, 20 de julio de 2019

Audios del P. Royo Marín. La Santidad Cristiana. Nº 1A - 2B

Dentro de la ingente labor pedagógica que llevó en su vida el P. Antonio Royo Marín podemos disfrutar hoy en día de sus pujantes charlas gracias a la iniciativa de conventos de religiosas que tuvieron el cuidado de grabar en cinta de casette sus intervenciones para volverlas a escuchar con posterioridad. Gracias a interet podemos seguir hoy en día sus magníficas intervenciones escuchandolas de sus propios labios.

Mi intención con la elaboración de esta guía de audición es la de acercar a los interesados en seguir las charlas del P. Royo al contenido de cada audio en particular, de manera que pueden usarse para anticipar el contenido del audio seleccionado para ser oido, o para recordar en qué audio dijo el Padre tal o cual doctrina. No debe pensarse que esta guía es un sustituto de la audición de las charlas. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los audios tienen una duración de unos 45 minutos.

Los archivos correspondientes a las grabaciones pueden descargarse de varias fuentes de internet. Yo facilito ésta: https://formacioncatolicahoy.org/98-royo-marin.html

En esta guía en concreto recojo los audios comprendidos en la sección "La Santidad Cristiana". Concretamente aquéllos numerados como 1a hasta 2b.

Audio: LA SANTIDAD CRISTIANA. Nº 1a

Hablar de Santidad es lo mismo que hablar de Perfección Cristiana.

Título posible de esta charla: En qué consiste la Perfección Cristiana.

Primero nos fijamos en la palabra PERFECCIÓN: proviene del verbo latino perficere, que significa hacer hasta el fin, acabar una cosa, completarla.

El único ser perfecto es Dios, ni siquiera la Virgen ha alcanzado un grado máximo de perfección.

Perfectos totales no seremos nunca, ni en el cielo, puesto que somos criaturas y no podemos alcanzar el nivel de completitud de Dios.

Santo Tomás habla, sin embargo, de perfección diciendo que cada uno será perfecto en tanto alcanza su propio fin, es decir, el fin para que el fue creado por la voluntad antecedente de Dios.

Por tanto tenemos que averiguar cuál es el fin de la existencia humana, y vemos que hay dos fines, o dos maneras distintas de ver el mismo fin:

1) El fin último y absoluto del hombre es dar gloria a Dios.

La gloria se define como la clara notitia cum laude. Hay dos tipos de gloria:

1.a) La gloria intrínseca de Dios.

Es la gloria que brota de su intimidad trinitaria, la que se dan las divinas personas mutuamente. No puede aumentar ni disminuir por ningún acto de las criaturas, pues no necesita nada de ellas. Así toda la creación fuéramos santos o fuéramos demonios, la gloria intrínseca no cambia un solo ápice ni para aumentar ni para disminuir. Tenemos que alegrarnos de que Dios sea tan perfecto que no podamos añadirle nada con nuestros actos o con nuestro amor. Este gozo es el colmo de la Perfección Cristiana.

1.b) La gloria extrínseca de Dios. 

Es la que recibe de las criaturas. Por esta gloria que Dios quiere que le demos, somos nosotros los que nos enriquecemos, sin que Dios pierda nada por ello. Dios se encuentra feliz haciéndonos felices. Dios quiere que nos santifiquemos porque es nuestro bien, no el suyo. La gloria extrínseca brota del Amor de Dios y el amor tiende siempre a expansionarse y por ello Dios nos comunica su Amor para que nosotros se lo devolvamos con la gloria extrínseca que nos pide. Con esto Dios no demuestra egoísmo, sino supremo amor. Dios no obra por necesidad, sino por bondad.

En las Sagradas Escrituras encontramos diversos testimonios sobre la necesidad de glorificar a Dios: Is 48, 11; Ap 1, 8; 1 Co 10, 31; Ef 1, 4-5.

La misma Encarnación y Redención no tienen otro fin que la gloria de Dios. Así llegaremos hasta el cielo donde Dios será todo en todos (1 Co 15, 28) (Dios será lo más importante, y no tanto la familia u otros amores del mundo).

La propia salvación está condicionada a la glorificación de Dios. Nacimos para dar gloria a Dios y mediante eso, salvar nuestra alma. La propia salvación no es un fin último para el hombre.

Lo más importante es buscar de día y de noche la gloria de Dios en todo lo que hacemos (1 Co 10, 31). Tener una intención virtual diaria de hacerlo todo a gloria de Dios e irla actualizando y rectificando en cada momento del día en todo lo que hacemos.

En la mística, en la cumbre de la unión transformativa (en las 7ª moradas) el fiel ve que lo más importante es la gloria de Dios. No es necesario rezar (poner en palabras) todo esto, sino que brote de un corazón enamorado por Dios.

San Juan de la Cruz: escribe en lo alto del Monte que es la cumbre de la búsqueda de Dios: “Sólo mora en este monte la honra y gloria de Dios”.

2) El fin próximo y relativo de la vida cristiana es la propia santificación (Ef 1, 4-5)

La santificación comienza en germen en el bautismo. El llamamiento a la Perfección Cristiana es universal (todos están llamados a la santidad) aunque sea de un modo remoto, pues cada uno estará llamado a un grado de santidad distinto. Dado que como desconocemos cuál es el grado de santidad que Dios espera de nosotros, tenemos que continuar nuestros esfuerzos en la PC a lo largo de toda nuestra vida.

Varios modos similares de describir qué es la santidad:
- Vivir de una manera más plena la inhabitación trinitaria.
- Transformar nuestras vidas en orden a asemejarnos más a Cristo, nuestra cristificación.
- Trabajar por la perfección de la caridad.
- Aspirar a una perfecta conformidad de la voluntad humana con la divina. Amar el propio grado de predestinación a la santidad, sin desear un grado mayor, pues esa es la voluntad de Dios.

(El P. Royo habla de Santa Teresita, la muerte, sus propias tentaciones contra la fe, los distintos grados de predestinación; el demonio es muy teólogo y no hay que discutir con él; tener la obsesión de buscar la gloria de Dios).

Dado que como acabamos de ver, una manera de describir la santidad es la perfección de la caridad, en estas charlas en esta ocasión vamos a tratar de profundizar en este modo de alcanzar la santidad.

-- La santidad como perfección de la caridad --

Santo Tomás: caridad es amistad entre Dios y el hombre. Dios está en nosotros de dos formas: 1) como Padre por la gracia y 2) como Amigo por la caridad.

La caridad supone necesariamente la gracia. Donde no hay gracia (el alma en pecado mortal) no hay caridad. Y allá donde no hubiera caridad, no hay gracia. Sin embargo, con las otras virtudes teologales (fe y esperanza) no ocurre así. En el alma en pecado mortal continúa habiendo una fe (informe, no alimentada por la caridad) que nos mantiene en la creencia en Dios para poder volver a Él mediante el arrepentimiento. Y también se mantiene una esperanza (informe, no alimentada por la caridad) de poder alcanzar el gozo de Dios a través del arrepentimiento.

Aunque las tres virtudes (fe, esperanza y caridad) son teologales, vemos que no se comportan igual en el alma en pecado mortal. Y esto es así porque la fe y la esperanza son medios para alcanzar a Dios, mientras la caridad persigue la unión misma con Dios.

La criatura por la gracia y la caridad se convierte en hijo de Dios.

La caridad se infunde en el alma por el Bautismo o por la Penitencia.

Definición de caridad:
Es una virtud teologal (tiene como objeto a Dios) infundida por Él en la voluntad por la que amamos a Dios por sí mismo sobre todas las cosas, y a nosotros y al prójimo por Dios.

Objeto material de la caridad:
Primariamente es Dios, secundariamente nosotros y el prójimo. También indirectamente con el resto de las criaturas.

Objeto fundamental de la caridad:
Es la bondad de Dios en sí misma considerada, la esencia divina, los atributos divinos y las tres divinas personas. Amar a Dios por habernos creado no es propiamente caridad, por ejemplo, puesto que lo amamos porque hemos recibido algo.

La caridad como virtud:
Es una virtud sobrenatural que se infunde en el alma por el Bautismo, y que Dios infunde en la medida y grado que le place.

El grado de gloria que tendremos en el cielo es el mismo grado de gracia (de caridad) que tenemos en la tierra.

La caridad es virtud Única (no tres virtudes):
Las virtudes se especifican por el objeto sobre el que recaen. Si el objeto de la caridad es Dios mismo, nosotros o el prójimo, podríamos pensar que hubiera tres virtudes distintas.








Audio: LA SANTIDAD CRISTIANA. Nº 1b

Sin embargo, Santo Tomás aclara que la caridad es Una en especie átoma (sin división).

Y esto es así, porque la caridad tiene un único objeto (no tres): Dios en sí mismo es el único objeto de la caridad. A nosotros nos amamos por Dios y al prójimo lo amamos por Dios. Todo hay que referirlo a Dios, si no, no es caridad. El amor a los demás que no vaya referido a Dios, es un amor meramente natural que no es pecado, pero que no es caridad. Muchos amores humanos (no pecaminosos) son falsificados, interesados, que buscan la complacencia humana, que buscan una afabilidad del prójimo; nada de eso es caridad.

Por ello se dice que para ejercitar el amor al prójimo por caridad es preferible hacerlo con personas que nos sean antipáticas, puesto que no habrá ninguna simpatía humana que nos lleve a ese amor.

El premio esencial de la gloria que consigue la caridad es ORO.

Por ello es necesario rectificar constantemente la intención a lo largo de nuestra vida para amarnos a nosotros mismos y al prójimo siempre por Dios.

La caridad es una virtud estrictamente sobrenatural. O se ama por Dios, o no es caridad.

En el cielo Dios será todo en todos. La gran descripción de la caridad está en 1 Co 13.

Al amor natural podemos llamarlo filantropía, incluso egoísmo (te amo por lo que voy a recibir de ti) y es una moneda falsa en el cielo. El amor a la familia casi nunca es sobrenatural. Tal amor no es pecaminoso, pero no contribuye a la santificación.

La caridad perfecciona al resto de las virtudes que están muy por debajo de ella.

Cualquier virtud practicada = PLATA
La misma virtud guiada e infundida por la caridad = PLATA + ORO

La caridad es la virtud que más nos une con Dios. Si nos fijamos en la fe vemos que por la fe achicamos a Dios pues lo acercamos a nuestros pobres entendimientos. Por la caridad descansamos nuestra voluntad en Dios. Por otro lado, la esperanza nos promete lo que vamos a recibir en el cielo, mientras que la caridad nos permite gozar ya aquí en la tierra del amor de Dios.

1ª proposición: La Perfección Cristiana consiste en la perfección de la caridad. 

La Perfección Cristiana no consiste únicamente de la caridad (oro) sino que la plata de la práctica del resto de las virtudes también cuenta.

Mt 22, 36-40: El primer mandamiento es Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y al prójimo como a ti mismo.
1 Cor 13, 13: ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad, pero la más grande es la caridad.

La perfección de un ser consiste en cumplir su propio fin. La caridad es el último fin del hombre que nos une a Dios. La fe y la esperanza nos unen a Dios no como fin, sino como principio.

La caridad es inseparable de la gracia, pero la fe y la esperanza no. Muy importante: el soporte y el presupuesto esencial para ejercicio y la interiorización de la caridad es la oración y la humildad.

El grado de gracia que tenemos es el mismo que el grado de caridad que hayamos alcanzado.

La visión beatífica que tengamos en el cielo dependerá exclusivamente de la caridad.

El P. Royo recuerda aquí en este punto el símil que utiliza para explicar el premio que recibe una misma acción (barrer) según con la intención con la que se haga. Ya lo expuso en otras charlas, pero lo recogemos aquí también por su didáctica. El presupuesto de hecho para los 6 casos que se exponen es el mismo: la superiora da una orden a una monja para que barra el suelo. Se producen 6 casos distintos con sus consecuencias que paso a recoger:

1) La monja se haya en pecado mortal: obre como obre, no merece ningún premio pues el pecado mortal priva de la gracia, y por tanto de la caridad, y de la capacidad de merecer.

2) La monja barre pero refunfuñando y protestando para sus adentros: si diera algún motivo de escándalo a sus hermanas puede llegar a pecar. Si no, puede ser que no pecara, pero su acción no tendría ningún mérito.

3) La monja barre para caerle bien a la superiora, para que no hablen mal de ella, por motivos meramente humanos: si existiera algún premio sería solo de CALDERILLA. Un premio muy poco valioso y en la práctica, sin valor.

4) La monja barre por amor a la virtud de la obediencia y siendo consciente de que lo tiene que hacer como una obligación suya: Practica la virtud de la obediencia y por tanto recibe el premio de PLATA.

5) La monja barre por practicar la virtud de la obediencia y además por amor a Dios, practicando la caridad: el premio que recibe es PLATA por la obediencia y ORO por la caridad.

6) La monja barre por obediencia, por amor a Dios y por impulso de los dones del Espíritu Santo: PLATA por la obediencia, ORO por la caridad y DIAMANTE por los dones del Espíritu Santo.

La Perfección Cristiana se irá incrementando a medida que la caridad produzca más intensamente su propio acto y cuando la caridad impere a las otras virtudes de manera más intensa, más actual y más universal.

El P. Royo recuerda el ensayo de 5 minutos de santidad al día que recomienda a toda alma que aspire a la Perfección Cristiana.  Dedicar 5 minutos a ejercer el amor a Dios por medio de actos o expresiones por las que vayamos interiorizando nuestro amor radical por Él.

Las intenciones que ponemos en nuestros actos se dividen en tres tipos:

a) habitual: es la intención que ponemos al hacer algo y que se entiende implícita en nuestro hacer: si queremos colaborar con una obra asistencial, la intención que ponemos es la de ayudar al prójimo, pero con que la hagamos al principio de nuestra actividad es suficiente.

b) virtual: es la intención que ponemos cuando comenzamos una actividad y permanece mientras no demos muestra de haberla cambiado: si nos ponemos en marcha hacia Madrid, nuestra intención de llegar allí permanece vigente salvo que demos la vuelta y regresemos a nuestro origen. Es la intención que ponemos al comenzar la jornada de hacer todo por amor a Dios. Indudablemente tiene valor y no debe dejar de practicarse.

c) actual: es la intención que pongo en la actividad que estoy desarrollando en este momento y mientras la estoy actuando. Es la más perfecta de las tres.

La Perfección Cristiana se identifica en primer lugar con el amor a Dios dirigido directamente a Él; y en segundo lugar con el amor a uno mismo y al prójimo.


Audio: LA SANTIDAD CRISTIANA. Nº 2a

O amamos al prójimo por Dios o no es Caridad, o nos amamos a nosotros mismos por Dios o no es Caridad. El motivo es siempre la bondad infinita de Dios.

Podemos amar mucho por simpatías humanas pero no saldremos del 4º plano (el de seres con inteligencia, sin llegar al 6º plano que es el de ser hijos de Dios e íntimamente unidos a Él).

No se puede aumentar el amor a Dios si no se aumenta igual el amor al prójimo.

En el amor hay un orden. Primariamente amar a Dios y secundariamente a nosotros y al prójimo.

Muy importante para entender por qué el amor a uno mismo en cierta medida está por delante del amor al prójimo: El bien espiritual propio es superior al bien espiritual ajeno. Pero el bien espiritual ajeno es superior al bien material propio.

La Perfección Cristiana consiste en la perfección de la caridad efectiva (como Marta) y afectiva (como María). Primariamente la afectiva y secundariamente la efectiva.

Por el ejercicio del amor afectivo nos complacemos en Dios.

Porque una cosa cueste más no es más meritoria; lo será si se ha puesto más amor. Lo que santifica es el amor, no el sacrificio.

Padre Aníbal Reyes, fundador de los Esclavos de la Eucaristía y de la Virgen María: tanto más tendremos de santos cuanto más nos crucifiquemos con Cristo. Lo demás, son palabras.

María está por encima de Marta, pero si Marta pone más amor, estará ella por encima de María.

Lo que vale es el amor.

2ª proposición : La perfección del amor divino se manifiesta mejor en la práctica de las virtudes cristianas.

Primeramente de las tres teologales (fe, esperanza y caridad) y del resto de las virtudes, que Santo Tomás clasifica hasta en 54.

Cada una de esas virtudes es como una tecla de un piano. Tenemos hasta 54 teclas que podemos tocar siempre con la ayuda de una gracia ordinaria, que siempre tenemos a nuestra disposición. Pero somos muy malos pianistas (tocamos pero con muchas dificultades y con muchos intereses humanos).

Dios sabe esto y nos puso en el alma en el bautismo un arpa con 7 cuerdas, que son los dones del Espíritu Santo. Esa arpa no la tocamos nosotros, sino sólo el Espíritu Santo.

De esas virtudes practicadas al modo humano pero acompañadas con la armonía del arpa del Espíritu Santo salen los actos heroicos de los santos.

Pero los dones no actúan directamente, sino que su acción recae sobre las virtudes, sobre las 54 teclas del piano. De ese modo, los dones perfeccionan las virtudes. Las virtudes que más necesitan de los dones para su interpretación más sublime son las teologales.

La caridad es la virtud que es modulada por el don de sabiduría.

La actuación predominante de los dones del Espíritu Santo caracteriza el estado místico (5ª – 7ª moradas de Santa Teresa). Por tanto, en las 4 primeras moradas, las virtudes actuarán movidas por nosotros de una manera más imperfecta, al modo humano.

La caridad puede crecer indefinidamente en el hombre viador. No hay límite infranqueable.

El único tope posible es el de la propia predestinación.

Santo Tomás: tres causas que impiden el crecimiento de la caridad:
a) Por culpa del agente que la produce (dado que es Dios, no hay límite por esta parte).
b) Por culpa de la propia caridad (infinita también).
c) Por culpa del sujeto receptor que ya no resiste más (pero el alma cuanto más avanza en la caridad, más se ensancha, por lo que hay no hay límite práctico).

La Perfección Cristiana no puede encontrar un límite en esta vida, salvo la voluntad antecedente de Dios, es decir, nuestra predestinación. Su voluntad es superior a la propia gloria de Dios, puesto que la voluntad es algo intrínseco a Dios (Su voluntad es Él mismo) mientras que la gloria es algo extrínseco que le tributan las criaturas.

3ª proposición: La Perfección Cristiana consiste esencialmente en los preceptos y secundariamente en los consejos.

Cuando Jesús es preguntado por el mandamiento mayor, responde que lo es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas; y al prójimo como a nosotros mismos. Con esto Jesús nos manda la perfección de vida a través del primer mandamiento.

Los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) contribuyen al crecimiento y mayor comodidad en el ejercicio de la caridad. Son instrumentos de ella. Pero cuando los consejos llegan a formalizarse pública y establemente se convierten en preceptos.


Audio: LA SANTIDAD CRISTIANA. Nº 2b

4ª proposición: Todos los cristianos están obligados a aspirar a la Perfección Cristiana.

Esta afirmación se deduce del 1º Mandamiento: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.

San Pablo: Dios nos ha elegido en Cristo.
San Pedro: Sed santos porque Yo soy santo.
Apocalipsis: que nadie se considere tan perfecto que no pueda serlo más.

+ La práctica de lo más perfecto: no se debe ocurrir nunca a nadie hacer voto de ejecutar siempre lo más perfecto. Santa Teresa lo hizo y le pesó.
La vida cristiana debe ser tal que se tienda a lo más perfecto, dando lugar a no ahogarse.

+ Si se hace algo bueno, pero menos bueno que otra acción posible, cual es la consecuencia, ¿hay pecado o no? Si se presenta una cosa mejor, pero por pereza no se hace, se comete un pecado venial de caridad o de negligencia para consigo mismo por la falta de pereza.
Y dándose cuenta, porque si no hay advertencia, no puede haber pecado.

Otros dicen que hay imperfección, que consiste precisamente en hacer un acto bueno pero menos bueno o menos perfecto que otro que podría hacerse. Ambos actos, el ejecutado y el posible, están en la línea del bien, por lo que no habría pecado.

Imperfección no es un pecado venial, puesto que el pecado está en la línea del mal.

Estamos obligados a practicar lo más perfecto, y de ello, la imperfección puede llevar aparejada un pecado venial por las disposiciones particulares del sujeto.

No hay que confundir lo menos bueno en sí con lo que es malo en sí.

No debe entenderse que las imperfecciones están autorizadas. En la práctica es difícil saber dónde comienza el pecado venial y dónde termina la imperfección.

Hay obligación de evitar la imperfección precisamente por los pecados veniales que puede llevar aparejados.

Varias consideraciones sobre esto:
+ No hacer voto de lo más perfecto. Tender a lo más perfecto, pero sin voto.
+ Las imperfecciones pueden paralizar la vida espiritual por los pecados veniales que lleva aparejados. Imperfección puede ser lo contrario de un acto más intenso de caridad, y por tanto puede dificultar el aumento de la visión beatífica.

San Juan de la Cruz: da igual que un pajarillo esté atado por un hilillo o una gruesa maroma. No volará hasta que no la rompa.

5ª proposición: Grados de la Perfección Cristiana.

En el desarrollo de la caridad hay tres grados:

1) Incipiente, que se corresponde con la vía purgativa. Es una caridad comenzada.
    La primera intención en este grado es luchar contra el pecado mortal.

2) Proficiente, que se corresponde con la vía iluminativa. Es una caridad aumentada.
    Se trata de adelantar en el bien, procurando que la caridad aumente y se aferre en el alma. Se trabaja por la exclusión del pecado mortal y venial.

3) Perfecta, que se corresponde con la vía unitiva. Es una caridad perfecta.
    Unirse íntimamente a Dios y gozar con Él. El deseo de la muerte es propio de este estado.

Aquí se pretende luchar además contra las imperfecciones voluntarias.

Estos tres grados no son departamentos estancos. A veces un alma en el grado 1 recibe chispazos de visión del grado 3. Y a veces un alma en el grado 3 se queda muy seca como en el grado 1, por ejemplo.

6ª proposición: Si la Perfección Cristiana es posible en esta vida.

A simple vista, parece que no.

Por parte del que ama no es posible la máxima tensión del amor permanentemente en esta vida. El grado de Perfección Cristiana de cada alma depende exclusivamente de la voluntad de Dios según la predestinación de cada uno.

1 Cor 12

La diversa predestinación de todos los fieles es necesaria para mantener una armonía en el conjunto, aunque nosotros no lo veamos. Para que un piano suene melodioso es necesario que tenga muchas teclas que están ordenadas a la armonía total del instrumento.

Es como si Dios hubiera contemplado toda la Creación unida a Cristo formando el Cristo-Total y así hubiera atribuido diversos dones en orden o pensando en este cuerpo que es Cristo.


Otros enlaces:
Guía sobre la Teología de la Perfección Cristiana, 1A-4B
Guía sobre la Teología de la Perfección Cristiana, 5A-9B
Pensamientos cristianos: Las flechas en la aljaba

lunes, 1 de julio de 2019

Audios del P. Royo Marín. Teología de la Perfección Cristiana. Nº 5A - 9B

Esta es la segunda parte de los audios de la Teologia de la Perfeccion Cristiana del P. Royo Marín. La entrada correspondiente a los nº 1A - 4B se halla en este enlace.

Los audios pueden descargarse desde este otro enlace.

Recuerdo que estas charlas corresponden a una exposición que realiza el P. Antonio Royo Marín a las dominicas de Olmedo (Valladolid) en 1987 que versa sobre su libro, Teología de la Perfección Cristiana. Las consideraciones sobre la finalidad y el propósito de estas guías de audición pueden encontrarlas en la entrada correspondiente a los números iniciales.


AUDIO : TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5A

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / a. Camino).

El amor de Dios se manifestó enviando a Cristo. Jn 14, 6.

Sin mí no podéis hacer nada.

Fr. Columba Marmión: Cristo es el único modelo de santidad.

La devoción e incorporación a Cristo es la piedra angular de la vida cristiana. No es algo accesorio.

b) Verdad.

Es la plena sabiduría de Dios que se nos ha comunicado para que nosotros lo conozcamos en la medida de nuestras posibilidades.

Prólogo de San Juan: Dios es impensable, Dios es invisible. Jn 1, 18

Pero a Dios sí lo podemos amar, aún por nosotros.

El Padre puede ser visto en Cristo, que nos ha hecho visible al invisible y pensable al impensable, y por eso es la Verdad. Al mismo tiempo también puede ser conocido por la obra de Cristo y su doctrina.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 5B

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / b. Verdad).

Prólogo de San Juan: todo fue hecho por El. Cristo es el ideal del cristiano, y para eso se abajó, para estar en nuestra piel.

Por su doctrina nos enseña el abismo de su sabiduría infinita. En Cristo hay 4 clases de ciencias:
- Divina (en cuanto Verbo).
- Visión beatífica (en cuanto bienaventurado).
- Infusa (la que tienen los ángeles, pero en grado sumo).
- Adquirida (la aprendida como hombre).

Col 2, 3

c) Vida.

Esto es lo más profundo y bello del Misterio de Cristo.

De 3 maneras es Cristo nuestra vida:

1) En cuanto que nos mereció la Gracia (causa meritoria).
Está ligado a su sacrificio redentor. Podría habernos dejado sin Rendención, o simplemente haber perdonado a Adán y Eva en el momento del pecado.
Pero la justicia de Dios quiso una retribución estricta. Y esa justicia tenía que satisfacerla ante Dios un representante del género humano y ese es el Verbo encarnado, que al mismo tiempo que hombre, es Dios.
Por la encarnación, no bajó e Verbo sino que la condición humana subió hasta Dios.
Ambas naturalezas se unieron en un personalidad divina, pero no se fusionaron.
Cristo forma parte del misterio trinitario por su condición de Verbo y por su naturaleza divina, pero no por su naturaleza humana que permanece separada.
Todas sus acciones tienen valor infinito y por tanto podría habernos redimido de cualquier forma, con cualquier gesto simple, pero lo hizo en la Cruz y no antes. Santo Tomás da hasta 5 razones de por qué hubo de ser así la redención. Citamos tres: para que se vea el horror del pecado, para que se vea el horror de infierno y para demostrar el inmenso amor que nos tiene.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6A

(Comienza en: II Cristo / El Misterio de Cristo / c. Vida / Cristo causa meritoria).

Santo Tomás se plantea: ¿cómo es posible que el pecado más grande que se haya cometido sea el usado por Dios para redimirnos?. Su respuesta: la maldad humana al crucificar Cristo es enorme pero no infinita; pero el amor de Cristo en la cruz sí es infinito.
La satisfacción de sus méritos es infinita, y nos los ha dado a nosotros. Cristo intercede por nosotros.
Ante un alma que se acusaba ante la imagen de Cristo de ser pobre, Él mismo le responde: no te llames pobre teniéndome a mí.
(El P. Royo tiene la costumbre de recordar en la consagración las cuatro intenciones principales de la Misa: de impetración, de expiación, de adoración y de acción de gracias. Y añadir por todas las intenciones de Cristo).

2) En cuanto que de Él brota toda la Gracia (causa eficiente):
Recibimos toda la gracia de Dios cristificada, a través de Cristo.
La Santísima Virgen María intercede en todas las gracias que brotan de Cristo.

3) En cuanto que nos la comunica a nosotros (fuente de la Gracia).
Cristo es la fuente de la vida sobrenatural, dado que nos comunica su gracia.
Cristo es instrumento unido a Dios para la transmisión de la gracia. Los sacramentos son instrumentos separados de Dios para dicha transmisión. Explica la diferencia entre instrumento unido y separado.
Cristo es el origen de nuestra vida sobrenatural igual que nuestros padres lo son de la vida natural. ¿De qué manera ejerce Cristo en las personas que se hayan en gracia?:

- Por los Sacramentos: los Sacramentos son actuados por Cristo por encima de las flaquezas humanas. La medida de la gracia que recibamos depende de nuestras disposiciones. Ejemplo del vaso y la fuente.
La Eucaristía es el medio principal de Cristo Vida para nosotros. Para recibirla las principales disposiciones son: Humildad, Fe transida de adoración, Esperanza y Caridad ardiente.
No hay que olvidar que aunque no estemos en pecado mortal ahora mismo, somos expresidiarios de Satanás. Humildad no es lo mismo que abatimiento (que es una forma encubierta de orgullo).
En la Eucaristía no hay contacto con Cristo, solo con los accidentes del pan. Él está en mí, y yo en Él. Es un contacto inefable. Ef 3, 17: Cristo habita por la fe en nosotros.

- Por la gracia vivificada por la caridad. 




AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 6B

(Comienza en: II Cristo).

2) Cómo vivir el Misterio de Cristo.

Camino de perfección cristiana para llegar a la cumbre es vivir: “Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre omnipotente en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria”, es decir, la glorificación de la Santísima Trinidad por encima de todo.

a) Por Cristo: Cristo es el único camino que nos lleva al Padre.

b) Con Él: Todo lo hacemos con Él. Cristo, como hombre, difunde su gracia capital sobre nosotros.
(El P. Royo afirma que la Misa vale tanto como el cielo. Ni más ni menos)
Todos los actos humanos tienen valor si los unimos a Cristo.

c) En Él: Nos metemos en Cristo. Evitar deformaciones de interpretación.
El Cristo Total es Cristo + nosotros. Cristo no está completo sin nosotros. Christianus, alter Christus (Cristiano, otro Cristo). Nuestros sufrimientos completan la Pasión de Cristo. Estamos insertados en la Trinidad. Somos Cristo (San Pablo). Formamos un solo cuerpo con Cristo.
Revestirnos de Jesús (Rm 13, 14). Mi vida es Cristo (San Pablo). Esta es la cumbre de la cristificación.

d) A Ti Dios Padre omnipotente: Todo lo hace Cristo por el Padre y para el Padre. El cristiano debe parecerse a Cristo en esa aspiración al Padre.

e) En la unidad del Espíritu Santo: Esa gloria pertenece también al Espíritu Santo.

f) Todo honor y toda gloria: Cumbre de la santificación personal.



-- III  LA VIRGEN MARÍA Y NUESTRA SANTIFICACIÓN --


Fundamento de la intervención de la Virgen María en nuestra santificación: Es el camino más corto y seguro para llegar a Cristo.

Varios conceptos teológicos que actúan como fundamentos de la Mariología:
1) Maternidad divina.
2) Maternidad espiritual nuestra.
3) Corredentora.
4) Mediadora universal de todas las gracias.
5) Misión cosantificadora junto con el Espíritu Santo como esposa suya.

1) Maternidad divina: Todos los títulos de la Virgen María arrancan de su maternidad divina. Por su maternidad divina la Santísima Virgen es elevada del orden de la gracia al orden hipostático.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7A

(Comienza en: III Virgen María / 1.Maternidad divina ).

Concilio de Efeso, define la maternidad divina de la BVM.

2) Maternidad espiritual nuestra. La Virgen María es madre nuestra porque nosotros somos de Cristo y somos Cristo (San Agustín). Y si es madre de Cristo, es madre nuestra. Ella es madre nuestra desde el primer momento en que fue madre de Cristo, pero no desde el Calvario (que es donde se manifiesta nuestra condición de hijos suyos en San Juan, pero no donde se constituye la maternidad espiritual).

3) Corredentora. Por el principio del consorcio, Cristo la asoció a su redención, sin dejar de ser Él el Redentor. Ella es corredentora por su sufrimiento en la Pasión.

4) Mediadora de todas las gracias. Por voluntad de Dios. Ella nos las obtiene, nos las merece y nos las distribuye. Se extiende a todos los hombres del mundo incluso a los no cristianos.
Es mediadora de todas las gracias, incluso de las sacramentales, en cuanto que nos prepara para que las recibamos con fruto.
La Santísima Virgen tiene la omnipotencia suplicante. Ella no es omnipotente pero administra la omnipotencia de Dios.

5) Misión cosantificadora junto al Espíritu Santo. El Espíritu Santo se vale de la Virgen María para santificarnos a nosotros.

Aplicaciones prácticas de todo esto:

Está recogido en el libro El Secreto de María, de San Luis María Grignon de Monfort.

Hilo lógico del razonamiento: es voluntad de Dios que nos santifiquemos. Para santificarnos hay que practicar las virtudes. Para practicar las virtudes es necesaria la gracia de Dios. Para conseguir la gracia de Dios hay que acudir y encontrar  a María.
El santo da 11 razones para justificar esto:
1.- Porque sólo María ha hallado gracia ante Dios para sí y para nosotros.
2.- Porque María dio el ser y la vida al autor de la gracia. Madre de la Divina Gracia.
3.- Porque Dios Padre, dando a su divino Hijo, le dio todas las gracias a ella.
4.- Porque Dios la escogió como administradora y tesorera de todas las gracias.
5.- Porque como en el orden natural hay padre y madre, en el orden de la gracia ocurre igual.
6.- Porque así como María ha formado a Cristo, también forma a sus miembros que somos nosotros.
7.- Porque el Espíritu Santo que se desposó con ella no se ha divorciado nunca, continúa formando a los cristianos igual que hizo a Cristo.
8.- Porque como dice San Agustín, estamos vinculados a María de donde sacamos todas nuestras energías.
9.- El autor puede sacar una obra de arte mediante el cincel que puede romper la piedra o mediante un molde, siempre que el molde sea perfecto. María es el molde perfecto para modelarnos a nosotros.
10.- Porque María es el paraíso de Dios. Para los hombres viadores hizo el mundo, la creación; para los santos hizo el cielo.  Y para Él hizo a María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad.
11.- Que nadie diga que María es impedimento para llegar a Cristo.  No es María quien vive, sino Cristo en ella.

Motivos para tener devoción a María:

1.- Porque es el camino más fácil para llegar a Cristo.
2.- Y también el camino más corto.
3.- Y el camino más perfecto.
4.- Y el camino más seguro (Haced lo que Él os diga).


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 7B

(Comienza en: III Virgen María ).

La verdadera devoción a la Virgen María: La devoción a la Virgen María es necesaria para la salvación y la santificación.

Caracteres de la falsa devoción a la Virgen María:
- Devotos críticos con las prácticas de devoción.
- Devotos escrupulosos que temen minusvalorar a Dios.
- Devotos exteriores que hacen muchas prácticas pero que no la imitan.
- Devotos presuntuosos.
- Devotos inconstantes.
- Devotos hipócritas.
- Devotos interesados.

De la verdadera devoción:
- Interior: salir del corazón.
- Tierna: esforzarnos en tener confianza en la Virgen María.
- Santa: evitar el pecado e imitar sus virtudes: Humildad. Fe. Oración continua (pedir que nos enseñe). Mortificación. Pureza. Caridad ardiente. Sabiduría.
- Desinteresada: porque ella merece ser servida y Dios también. Sin interés.

Principales devociones marianas (explicadas):
- El Santo Rosario.
- Cinco primeros sábados.
- Tres Avemarías.
- El Avemaría.
- El Angelus.
- Letanías lauretanas.
- Salve.
(El P. Royo hace comentarios sobre los hábitos de los religiosos, las vocaciones, los frailes, las monjas, la órdenes).
- Oración de San Bernardo.
- Magnificat.
- Oficio Parvo de la Santísima Virgen María.
- Escapulario del Carmen y Medalla de la Virgen Milagrosa.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8A

(Comienza en: III Virgen María ).

Métodos de vida mariana:

a) Santa esclavitud mariana (tal y como se detalla en El Secreto de María). Método de santificación propuesto por San Luis María Grignon de Monfort. Dos actos:
- Acto de entrega y consagración a María. Comienza un estado nuevo de vida.
- Esforzarse en vivir de acuerdo a esa consagración.
Por esta santa esclavitud se le deja a disposición de la Virgen todo el valor satisfactorio e impetratorio de nuestra vida. También nuestros méritos los ponemos en sus manos para que nos los guarde, pues son intransmisibles.
Y si queremos aplicar alguna gracia por alguien o algo en particular, tenemos que pedírselo a ella humildemente.
Iremos a Cristo acompañados de la Virgen María. Siempre para gloria última de Dios a través de ella.
(El P. Royo comenta que hoy no hay ya buenos directores espirituales. Explica el acto heroico de entrega a las almas del purgatorio).

b) Piedad filial mariana. Método expuesto por los padres marianistas del P. Chaminade, en su obra La Devoción de María.
No es sólo amar a María como hijo. La piedad filial mariana quiere ir más allá. Es amar a María con el corazón mismo de Jesús (que habita en nuestros corazones por la inhabitación y por la fe).
La piedad filial mariana tiende a identificarnos con Cristo y así amar a María. Completamos a Cristo del cual somos miembros.
Fundamentos dogmáticos:
- Maternidad espiritual de María.
- Misterio de nuestra incorporación a Cristo.
- Obligación de imitar a Cristo, también como hijo de María.


-- IV LA IGLESIA COMO MEDIO DE SANTIFICACIÓN --


Consideramos la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. Encíclica Mystici Corporis de Pío XII. El P. Royo se remite aquí a su libro sobre el que versan estas charlas en sus páginas 100 y siguientes, y a la propia Encíclica.

El esquema básico es:

1) Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo.

A) Cristo quiso constituir la Iglesia.

B) La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo.
B.1) La Iglesia es un cuerpo. Es uno, indiviso, visible, orgánico, jerárquico. Provisto de Sacramentos. Cuyos miembros no son sólo los jerarcas o carismáticos, sino todo los bautizados que profesan la verdadera fe y no han sido apartado.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 8B

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

Están trabados entre sí orgánica y jerárquicamente. Poseen especial dignidad en la sociedad cristiana los padres, los padrinos de bautismo y los seglares que prestan su colaboración a la jerarquía eclesiástica.
B.2) La Iglesia es el Cuerpo de Cristo.
B.2.a) Porque Cristo es su fundador (MC 11-14).
B.2.b) Porque Cristo es su cabeza (MC 15-22).
“Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante el que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, dirigidas a este objeto, y de la cooperación que pastores y fieles -singularmente los padres y madres de familia- han de ofrecer a nuestro Divino Salvador” (MC 19).


TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9A

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

(La fe más pura y más sencilla es la del carbonero, Jn 6).
B.2.c) Porque Cristo es su sustentador (MC 23-26).
B.2.d) Porque Cristo es su Salvador (MC 27-30).
B.3) La Iglesia es un Cuerpo místico. No físico ni puramente moral (como nuestras asociaciones civiles). Es un cuerpo moral vivificado por Cristo que es su sangre.

C) Semejanzas bíblicas.

La unión de Cristo y su Iglesia se expresa bíblicamente como un vínculo matrimonial, la unión de los sarmientos a la vid, el organismo de un cuerpo humano, la unión inefable del Padre y del Hijo (MC 31).

D) Vínculos de la unión.

Jurídicos y sociales (MC 31). Las virtudes teologales (MC 32-36).
Especial consideración con la Caridad. Cristo me amó y se entregó por mí (MC 34).


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 9B

(Comienza en: IV La Iglesia / Idea general de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo).

E) La Iglesia plenitud de Cristo. 

Cristo-cabeza más la Iglesia es el Cristo-total.

¿Hasta dónde se extiende la gracia capital de Cristo (es decir, como cabeza)?: se extiende hasta los ángeles, a los hombres excepto a los condenados, en diversos grados y formas:
- Iglesia triunfante: Cristo es cabeza de los ángeles, que también forman parte del Cuerpo Místico de Cristo. También es cabeza de los bienaventurados, que están confirmados en gracia.
- Iglesia purgante: Cristo es cabeza perfectísima de todas las almas del purgatorio.
- Iglesia peregrina en la tierra: Cristo es cabeza de todos los hombres que estén en gracia. De los cristianos en pecado mortal lo es en un modo menos perfecto, pues aunque han perdido la Caridad, les queda la Fe y la Esperanza. Los herejes, paganos y apóstatas no son miembros actuales de Cristo.
Los demonios y condenados no son miembros de Cristo.

Exhortación pastoral (Teología de la Perfección Cristiana, pp. 104ss, MC 37ss).

A) Errores sobre la doctrina del cuerpo místico de Cristo: unión como persona física; quienes no tienen en cuenta la libre actuación del hombre y todo lo encomiendan al Espíritu Santo; minusvalorar la confesión frecuente de los pecados veniales; minusvaloración de la oración privada de los fieles; es falso que haya que dirigir todas las oración al Padre por Cristo.

B) Exhortación a amar a la Iglesia: con amor sólido; viendo a Cristo en la Iglesia; imitando el amor de Cristo a la Iglesia; padeciendo con Cristo.

C) Invocación final a María, Madre de la Iglesia: consintió en nombre de todo el género humano la Encarnación del Verbo; dio a luz a Cristo, la cabeza de la Iglesia; presentó al recién nacido a los judíos como Profeta, Rey y Sacerdote; consiguió de Cristo el primer milagro en las Bodas de Caná; ofreció a Cristo en el calvario por los hombres; consiguió para la Iglesia dones prodigiosos del Espíritu Santo en Pentecostés; sufrió inmensos dolores como Reina de los mártires en la Pasión de Cristo

D) El cristiano como miembro del Cuerpo Místico de Cristo: Tres condiciones: estar bautizado, profesar íntegramente la fe católica y no estar separado de la Iglesia (MC 21; LG 14).

Todo de cuanto de bueno o malo haga el cristiano repercute en todo el Cuerpo de Cristo. Para bien o para mal.


Otros enlaces:

Todo sobre las indulgencias
La Virgen María y los árboles del Paraiso
La Gebirá Mesiánica, o la Madre del Rey

Audios del P. Royo: La Santidad Cristiana


martes, 25 de junio de 2019

Audios del P. Royo Marín. Teologia de la Perfección Cristiana. Nº 1A - 4B

Con esta entrada pretendo iniciar una serie que trata de ser una guía de audición para el material grabado que disponemos del Padre Antonio Royo Marín.

En su incesante labor catequética y pastoral, el P. Royo frecuentó ciertos conventos de monjas, sobre todo, a los que dirigió diversas charlas sobre interesantísimos temas relativos a la fe católica: sobre la santificación personal, la mística, ejercicios espirituales, etc. con valiosísimas aplicaciones de índole práctico a la fe del día a día.

No pretendo elaborar una transcripción de dichos audios, ni un resumen de su contenido. Lo primero es imposible pues la fuerza que el P. Royo imprime a sus charlas y cómo desarrolla el contenido que trata, lo hace prácticamente imposible. Y lo segundo tampoco he creido oportuno hacerlo, pues no pretendo sustituir con estos escritos el valor que tiene escuchar la enseñanza que nos deja de sus propios labios.

En realidad quiero hacer una guía de audición con dos finalidades principales:

1) Para el caso de que no se hayan oido ya los audios, que sirvan de guía para saber de qué se trata en cada uno y poder elegir. llegado el caso, el audio más apropiado para lo que se desea oir.

2) Para el caso de que ya se hayan oido los audios, para que sirva de recordatorio y de referencia para poder volver sobre algún concepto o comentario hecho por el padre y que nuestra memoria no guardó en qué audio estaba.

Dichos archivos están disponibles en varias fuentes de internet, de las que ofrezco aquí un enlace de descarga:

https://formacioncatolicahoy.org/audios/98-royo-marin.html

Comienzo por las charlas que dirigió a las dominicas de Olmedo (Valladolid) en 1987 sobre su libro Teología de la Perfección Cristiana, en el que desgrana los principales puntos que en él se contienen.

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 1A.

Introducción al Tratado.
Fin último de la vida del cristiano: Gloria extrínseca e intrínseca de Dios.

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 1B.

Todos los cristianos están obligados a aspirar a la perfección cristiana. Amarás a Dios sobre todas las cosas.

Diferentes grados de gracia.

(Lo que haga perder la paz no viene de Dios. Ni el pecado debe robar la paz).

Cuatro partes fundamentales:
I) Santísima Trinidad.
II) Nuestro Señor Jesucristo.
III) Santísima Virgen María.
IV) La Iglesia

Comenzamos por la primera parte:

-- I) SANTÍSIMA TRINIDAD --
Cinco vías de Santo Tomás. Explicación sobre la Santísima Trinidad.


AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 2A.

(El contenido comienza en: I Santísima Trinidad).
 

(La Misa del Concilio está muy bien, pero el breviario se lo han cargado).
Símbolo Quicumque.

Inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma del justo:

a) Existencia.
(Donde está el Padre, o el Hijo o el Espíritu Santo, está la Trinidad entera; ad extra, la Trinidad actúa conjuntamente, no por separado).

b) Presencia. Distintos tipos de presencia de Dios en la Creación:
b.1: de inmensidad, en todas las cosas creadas, por esencia, presencia y potencia.
b.2: hipostática
b.3: eucarística

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 2B.

(El contenido comienza en: I Santísima Trinidad / Inhabitación / Presencia / Eucarística).

Inmutabilidad de Dios.
b.4: de visión: Lumen Gloriae.
b.5: de inhabitación.
Preferencia de Dios por los hombres y los ángeles.
El hombre recibe la gracia santificante que en cierto modo es la presencia de la naturaleza divina en nosotros que nos hace hijos de Dios.
Explicación de los seis niveles de la Creación.
Por la gracia santificante también se nos hace amigos de Dios.
(La existencia de seres inteligentes en la Creación).
Los deseos en este mundo: o padecer por Dios o morir.

c). Finalidad de la inhabitación: nos da la posesión real de Dios. La inhabitación equivale en el cristiano a la unión hipostática en Cristo. Dos finalidades:

c.1: Visión beatífica. La participación en la vida íntima de Dios. San Juan de la Cruz.

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 3A.

(El contenido comienza en: I Santísima Trinidad / Inhabitación / Finalidad / Visión beatífica).

c.2: La Santísima Trinidad inhabita en nuestras almas para darnos la plena posesión de Dios y el goce fruitivo de las divinas personas.
Por la sola presencia de inmensidad no poseemos a Dios. Por la inhabitación, sí.
Por la inhabitación gozamos de las divinas personas como criaturas pero al modo de Dios.
Solo gozamos de las cosas que poseemos para disfrutar de ellas.

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 3B.

(El contenido comienza en: I Santísima Trinidad / Inhabitación / Recomendaciones prácticas).

(Las 3 primeras moradas de Santa Teresa se corresponden a la vida ascética: oración vocal, mental y afectiva. En la cuarta morada empieza la vida mística. Dios toca el alma con movimientos que se van multiplicando. En la séptima se convertirán en una brasa continua).

Recomendaciones prácticas. Modos de vivir el misterio de la inhabitación, según Sor Isabel de la Trinidad:

1) Fe viva. El justo vive de la fe.
Recordar que somos templos de Dios, es lo más importante. No es preciso sentir a Dios. La fe es con frecuencia un cara a cara en las tinieblas. Prescindir de las propias sensibilidades y caminar hacia Dios.
Teología de la fe: es una virtud teologal (es decir, tiene por objeto directo a Dios) infundida por Dios en el entendimiento por la que aceptamos firmemente las verdades de la fe porque las ha revelado Dios.
Dios nos hace ver las cosas desde su punto de vista eterno.
La fe es menos importante que la Caridad, pero es el soporte de toda la vida espiritual siendo la raíz profunda (el cimiento) de ella la humildad.
Cómo crece la fe: La fe es sobrenatural. No se puede alcanzar por las propias fuerzas. Pedir al Señor en la oración que se conserve la fe: creo Señor, pero aumenta mi fe (muchas veces al día).
La fe más limpia es la del carbonero.
Ver a Dios a través de la fe, sin tener en cuenta nuestras circunstancias personales, si estamos cansados o si tenemos consuelos o arideces.
(Vale más un poco de bien sobrenatural que mucho bien natural. La vida larga no importa tanto como la vida santa.)
Gran importancia del ejercicio de la presencia de Dios. Considerar con la mayor frecuencia que Dios está presente en todo lugar y en el fondo de nuestra alma. Dos tipos de presencia de Dios:

a) Presencia externa. Dios nos está mirando desde fuera y no podemos escapar a su mirada. Nos ayuda a esto estar en la presencia de una imagen del crucificado vivo que nos mire. Presencia de Cristo en la Eucaristía. Pensar que estamos siempre en la presencia de la custodia.
(En la Eucaristía están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo pero no están inhabitando entre si).

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 4A.

(El contenido comienza en : I Santísima Trinidad / Inhabitación / Recomendaciones prácticas / Fe viva / Presencia externa).

(Los accidentes de la Eucaristía están en el aire, al haber desaparecido la sustancia de pan y haber sido sustituida por el Cuerpo de Cristo. Dios no está en la Eucaristía como Padre o Amigo. En nuestra alma, por la inhabitación, sí.
La presencia de Dios nos obliga a no pecar, hacer las cosas lo mejor posible, guardar la modestia en todas partes y aumentar nuestra fortaleza en el combate diario de la vida cristiana.
El modelo es Jesús: todo lo hizo bien.

b) Presencia interna. Dios está internamente en nosotros en cuanto Dios por la presencia de inmensidad; y en cuanto Trino por la inhabitación.
Resumen de todo lo visto hasta ahora.

2) Caridad ardiente.
Vale más que la fe (1 Cor 13) y durará para siempre.
La fe sin caridad está muerta. La caridad va unida a la gracia santificante y a la inhabitación trinitaria.
Nos une íntimamente a Dios más que cualquier otra virtud.
(La medida del amor es amar sin medida. San Bernardo). (La caridad es la vida del alma como el alma es la vida del cuerpo. Santo Tomás). (Al atardecer de la vida nos examinarán en el amor. San Juan de la Cruz).
Aprende a amar a Dios como Él quiere ser amado. Deja tu condición humana para vivir tu condición de hijo de Dios.
Hacer todas las cosas por amor a Dios aunque no tengan brillo humano.
(Los santos buscan a Dios en toda su vida, ya coman o ya beban. P. Philipon).

AUDIO: TEOLOGIA DE LA PERFECCION CRISTIANA. 4B.

(El contenido comienza en: I Santísima Trinidad / Inhabitación / Recomendaciones prácticas / Caridad ardiente).

(La verdadera mística es la del bautismo; alaba a la Trinidad mediante la Cruz de Cristo. P. Philipon).

3) Recogimiento profundo.
Es necesario recogerse al fondo del alma renunciando a la disipación exterior. Todos estamos llamados a este recogimiento.

4) Actos fervientes de adoración.
Realizar con frecuencia actos intensos de amor a Dios.
(Sugerencia: ensayo de cinco minutos al día de santidad. No hay que apretar los puños o los dientes. Humillarse y pedir esta gracia. Pedir a Dios en su Sagrado Corazón y por intercesión de la Santísima Virgen, de San José que imitemos el ejemplo de los santos, pero no por conseguir sus méritos, sino sólo por amarle a Él. Acostumbrarse a estos momentos cada vez más. Aspirar a amar a Dios como el hombre o la mujer que más ama a Dios en este preciso momento en el mundo).
Podemos hacer actos de adoración con la oración del Gloria Patri, el himno del Gloria de la Misa, el Santo, el Trisagio a la Santísima Trinidad, el Quicumque, etc.
(En la Trinidad todo es Uno, menos las personas que lo hacen Trino).
Otros medios de fomentar la adoración a la Trinidad:
- meditación afectiva intensísima.
- actos de adoración, petición, expiación y acción de gracias.
- acto de consagración al Espíritu Santo.
- oraciones a la Santísima Trinidad.
(Santa Teresita cuando fue maestra de novicias recibió a una novicia que le dijo que le costaba mucho subir hacia Dios. Su respuesta fue que para subir hacia Dios, es necesario bajar. Virtud de la humildad).

-- II CONFIGURACIÓN CON CRISTO --

Por Él podemos llegar a la Trinidad. Llegamos a Dios por Cristo, con Cristo y en Cristo. Cristo es la piedra angular de la santificación que es lo mismo que la Cristificación.

Dos partes:

1) El Misterio de Cristo.

El estudio del Misterio de Cristo se va a realiza mediante la afirmación de Nuestro Señor: o soy el Camino, la Verdad y la Vida. El Misterio de Cristo en San Pablo.

a) Camino. Jn 14, 6.
    Cristo es el camino para llegar al Padre. Act 4, 12
    (Estamos predestinado para ser inmaculados).
    Dios nos ama por Cristo y en Cristo. El Padre nos ama porque estamos unidos a Cristo, el Verbo de Dios encarnado.

----- Aquí termina esta entrada. Los audios correspondientes a los números 5A - 9B los publicaré en otra entrada aparte. Lo que aparece entre paréntesis suelen ser comentarios del P. Royo que hace para especificar algo o disgresiones que hace sobre la línea expositiva general. 

Otros enlaces:

Teología de la Perfección Cristiana, nº 5A-9B (segunda parte de esta entrada)

Instrumentos de las buenas obras o del arte espiritual, de San Benito
Carpe Diem
44 preguntas sobre la vida de Jesús
18 testimonios de que la Misa es sacrificio
Meditaciones: Las felchas en la aljaba