jueves, 5 de marzo de 2009

¿Hábito sí o hábito no?


Uno de los caballos de batalla de la progresía posconciliar ha sido la de la supresión del hábito para religiosos, religiosas y sacerdotes. ¿Piensan los religiosos que prescinden del hábito qué testimonio dan en el pueblo cristiano, es decir, si son más aceptados sin él que con él? ¿Han pensado por qué las congregaciones que siguen haciendo uso del hábito se convierten en ejemplares para el pueblo cristiano que ve, por ejemplo, bajo pesadas telas a las Hermanas de la Cruz en un día sofocante de calor en Sevilla?

En ningún documento se hace alusión a dicha supresión, pero muchos han aprovechado la confusión para colocarse por encima de la Iglesia y darnos lecciones a todos. El único texto conciliar que se refiere al uso del hábito lo encontramos en el Decreto Perfectae Caritatis sobre la adecuación de la vida religiosa:

"El hábito religioso, como signo que es de la consagración, sea sencillo y modesto, pobre a la par que decente, que se adapte también a las exigencias de la salud y a las circunstancias de tiempo y lugar y se acomode a las necesidades del ministerio. El hábito, tanto de hombres como de mujeres, que no se ajuste a estas normas, debe ser modificado." (PC, n. 17).

El fragmento conciliar, aplicando una lógica elemental, manda la adecuación a los tiempos de los hábitos que hayan quedado obsoletos en cuanto a su significado y formas, pero nunca manda la supresión. En él podemos encontrar las características que el Concilio reconoce en el hábito:

- signo de la consagración: la homogeneidad en el hábito es signo de hermandad y de compartir los mismos principios y carismas a los que el religioso se vincula.
- sencillo y modesto: la vestimenta del religioso no puede ser la del mundo.
- pobre: el religioso, a imitación de Cristo pobre, tiene que manifestar la pobreza en toda su vida, también en el vestir.
- decente: para enseñar el verdadero valor de la sexualidad y el cuerpo en las relaciones humanas.
- adaptado a: la salud, las circunstancias de tiempo y lugar y a las necesidades del ministerio, criterios todos de un elemental sentido común.

En el colmo del absurdo, muchos religiosos y religiosas, alardeando de una acomodación a los tiempos, han adoptado formas de vestir sin hábito que tampoco cumplen con la mayoría de estos criterios, por lo que se deduce que han primado en ellos las modas y el mundo antes que los principios religiosos que deben presidir la vida de todo cristiano, no solo de los consagrados.

Muchos utilizan argumentos ingenuos como el de que "el hábito no hace al monje" o que "lo importante es la caridad", pero en la misma superficialidad de estos razonamientos encontramos su debilidad.

No se trata de que la apariencia externa tenga que hacer que nuestro interior cambie. Es justamente lo contrario: lo exterior debe ser signo y testimonio de lo interior; es la vida espiritual genuina y necesaria en los religiosos la que debería manifestarse en una forma de vestir modesta, pobre y testimonial, en definitiva, en el hábito religioso.

10 comentarios:

  1. estoy de acuerdo contigo. Soy una religiosa joven y la verdad el hábito me encata ya que es un signo visible de pobreza.

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  2. tiene toda la razon hna es signo visible de pobeza y de amor para con Dios y el mundo.. soy religioso y tambn me encanta usar siempre mi habito... animo "Solo Dios Basta"

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  3. tienen toda la razón siempre comparo el habito de los religiosos o el cleriman delos sacerdote es como si un esposo o esposa se quitaran el anillo,con motivo de vergüenza o de acercamiento a las personas , o es como si un policía decidiera quitarse el uniforme en su medio laboral. y otra cosa es que debemos tener un cambio tanto físico como espiritual y no unirnos a las modas para modernizarnos. es importante que en la calle alguien en cualquier momento puedan encontrar alguien a quien dirigirse en momento de angustia, accidente u otro

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  4. Es súper importante diferenciar a los Sacerdotes y Religios@s, porque para mi es signo de respeto, consagración y admiración, cuando los veo sé que están dedicados al servicio de Dios y de los hombres. Sin los distintivos pasarían a formar parte del grupo ordinario de hombres y pasan desapercibidos, sin saber que necesidad espiritual requiera un transeúnte cualquiera, porque tal vez nunca se den por enterados a cuantas personas dejaron de ayudar porque nadie les pudo identificar.

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  5. El hábito, además de un signo de consagración a nivel eclesial, de manera muy particular es una síntesis de la espiritualidad que cada orden religiosa aporta a la muy basta riqueza espiritual de la Iglesia. Y esta no debe limitarse solo a los consagrados o sacerdotes...también debe extenderse y ofrecerse a los laicos ára que la adapten a su vida y poder así amoldarla para su mejor provecho espiritual

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  6. Soy religiosa joven, y feliz de no usar el hábito! Es muchas veces utilizado como simbolo de jerarquia o de tratos especiales. ¿Por qué necesitamos tanto diferenciarnos? ¿Acaso queremos dar a entender a la sociedad que somos "más santos" o "menos pecadores" que ellos? Basta de la extorsiva clericalidad asfixiante que por tener unos trapos de más hace menguar la propia esencia de nuestro pueblo creyente y sencillo. Soy religiosa joven (tengo 30 años) y también soy científica social (Lic. en Antropología) y llamo a todos a la reflexión. No podemos seguir pensando como hace 200 años atrás. No nos quedemos en el umbral de la historia.Jesús dice en su evangelio: "Ustedes ven como los gobernantes de este mundo oprimen a las personas y les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes NO DEBE SER ASÍ" y termina diciendo que todos somos iguales y servidores de los demás. El hábito marca distancia y diferencia, hace sentir al pueblo desde la memoria histórica que tenemos autoridad, que los oprimimos. Desde una reminiscencia lleva a la época de la inquisición y de la opresión eclesiológica.
    Sé que muchos ultra defensores del hábito y perennes conservadores no van a estar de acuerdo conmigo. Y les aclaro que no busco su aprobación o su sumisión a mi reflexión, sólo espero que tomen este punto de vista como una realidad dentro de la iglesia: somos muchos los que vivimos nuestra vocación desde la vestimenta civil considerando que respondemos a los signos de los tiempos. Es una opinión y una reflexión distinta, una oportunidad para pensar diferente.
    Gracias.
    Hna. Gabriela Foschiatti, MSSpS

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    1. Las hermanas que aparecen en la foto, son las Hermanas de la Cruz, fundación sevillana de Santa Angela de la Cruz. Siempre han llevado hábito y son queridísimas y respetadísimas en Sevilla. Llevar el hábito testimonia la fe por donde quiera que pasan y no representa ningún tipo de jerarquía o trato especial.
      Lo que ocurre es que la pérdida del hábito ha venido unida en la Historia a la pérdida del sentido de lo que se hace. Tengo edad suficiente para haber visto este efecto en muchas congregaciones y religiosas.
      No es el criterio de los signos de los tiempos el que se haya de procurar. El hábito que conocemos, con toca, podemos decir que era la vestimenta habitual del siglo XVI y XVII de las mujeres, por lo que respondía a la forma de vestir de ellas de entonces. Sin embargo, la vestimenta de las mujeres entonces era mucho mucho más rica de lo que era un hábito religioso. Es decir, una mujer cuando entraba en un convento no se vestía igual que antes, era mucho más pobre y testimonial en su vestir.
      Mi experiencia me dice que las monjas que se quitan el hábito o continúan una vestimenta civil lo hacen con el mismo tipo que el que se encuentra en el mercado, por lo que terminan vistiendo igual que el resto de las mujeres y eso no responde a lo que ocurría en el siglo XVI donde se sitúa, de manea más próxima, el origen del hábito actual.
      ¿Monjas que van a la peluquería?
      ¿Monjas que basan su distintivo en una cruz? Oiga, que yo también llevo una cruz y no soy una monja.
      ¿Monjas que visten ropas de marca?
      Puedo darle detalles de todo esto, por desgracia.

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  7. SOY MUY IGNORANTE en muchos temas quiero hacer una pregunta...un laico consagrado puede usar habito? Por ejemplo franciscano...

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