lunes, 23 de julio de 2012

¿Qué hacer con los hijos cuando los padres se separan o se divorcian?

Me atrevería a decir que esta es una de las situaciones más estresantes y difíciles de superar para los hijos, debido también a la frecuencia con la que se dan estos casos en la vida de hoy.

Y también es una de las circunstancias que más les afectan y les repercute en su modo de enfrentarse a la vida y a su propio crecimiento.

Por ello, los padres que pasan por el trance de separarse o de divorciarse deben prestar extraordinario cuidado con la situación de sus hijos.

Conocemos muchos casos de este tipo y nos atrevemos a hacer unas reflexiones basándonos en lo que hemos visto, de manera reiterada, en la inmensa mayoría de ellos:

1.- Los hijos son la parte más vulnerable de una separación o un divorcio. En estas situaciones aparecen entre dos personas los argumentos y las circunstancias más afiladas y punzantes que pueda uno imaginar. No los vuelvas hacia ellos, no los utilices como arma arrojadiza en vuestros asuntos.

2.- Los niños necesitan sentirse queridos, este es un alimento esencial para el crecimiento sano. Esta es la tarea principal de ser padres, la de ser vehículos y transmisores del amor de Dios. Convierte esta tarea en el centro de tu nueva vida. No veas a tus hijos como parte de un pasado a superar.

3.- Me dices que tienes derecho a rehacer tu vida, a ser feliz, a empezar de nuevo. ¿Has pensado mejor esto?: tienes la obligación de "hacer" la vida de tus hijos; tienes la obligación de hacer felices a tus hijos; tienes la obligación de estar ahí cuando tus hijos "comiencen" sus vidas. Y todo esto por encima de tus necesidades particulares. Ánimo que no es difícil: son tus hijos, ¿no lo harás por ellos?.

4.- No conviertas a tus hijos en un pozo de contemplaciones sin fin. Es fundamental que vosotros, sus padres, trabajéis conjuntamente por su felicidad, no ofreciéndoles caprichos cada vez mayores, "los tuyos sobre los míos". Utilizar los regalos como una espiral de chantajes emocionales, las vacaciones, etc. conduce a un precipicio educativo.

5.- Los hijos de padres separados o divorciados (aunque no sólo ellos) pasan mucho tiempo solos en sus casas. Esto es terrible. La consecuencia inmediata es la ociosidad, las distracciones inoportunas e innecesarias, los vicios que las acompañan, la falta de aprovechamiento en los estudios, la relación indiscriminada con otros amigos por el mero hecho de estar aburridos. Piensa en cómo puedes mejorar o cambiar esto. La labor callada  de unos abuelos o de otras personas cercanas es impagable.

6.- Si te has separado o divorciado, eso no quiere decir que hayas renunciado a los valores fundamentales de la sociedad según Dios. Resiste la tentación de complacer a tus hijos en todos los errores de la vida moderna, pensando en que si lo haces, contribuirás a su felicidad (maltrecha por la separación): salidas sin límite, compras compulsivas, móviles que no necesitan, internet indiscriminado, relación con cualquier tipo de personas que se encuentren en las calles.

7.- No pretendas forzar su crecimiento porque a tí te convenga. Pasas por una situación difícil en tu vida y piensas que si tus hijos se hacen mayores pronto, todo mejorará. Pero esto perjudicará tremendamente a tus hijos, porque los habrás sometido a un desarrollo forzado para el que no van a estar preparados. No precipites las etapas de crecimiento.

8.- Imagínate que te obligaran a cambiar de piso cada semana y estuvieras constantemente de un lado para otro. O que te cambiaran de centro de trabajo continuamente, que tu entorno más próximo termine por ser algo lejano porque siempre está cambiando. ¿Por qué lo haces con tus hijos? Cuando la convivencia es imposible, tenemos que darle una solución, claro está. Pero siempre que se pueda, el niño debe mantener su rutina diaria como parte esencial de su vida. Si hoy no encuentras la manera de hacerlo, piensa en cómo lo puedes conseguir el día de mañana.

9.- "Manolo, estás siendo muy exigente conmigo y me pides unas cosas casi irrealizables. Parece que no conoces el mundo de hoy...".
Te contesto: estando vivo y feliz tu matrimonio, si tu hijo hubiera necesitado un riñón tuyo, ¿se lo habrías dado? Seguro que sí. ¿Y si hubiera necesitado tu vida para que él siguiera viviendo, se la habrías dado? Sin pensarlo...
Ahora él necesita otros sacrificios tuyos, ¿se los negarás?. No son cosas fáciles de hacer, como tampoco lo es renunciar a un riñón que puede servirte a tí. ¿Entonces ...?
Muchas personas tratan el tema de los hijos como un capítulo más de un largo documento de acuerdo matrimonial. Trabaja para que esto no sea así. Los hijos son algo central en vuestras vidas.

10.- Benedicto XVI nos ilumina siempre con su doctrina: los divorciados vueltos a casar no están marginados de la Iglesia, sino que pueden vivir su fe plenamente, aunque no puedan acercarse a recibir los sacramentos. Se participa en la Eucaristía si realmente se entra en comunión con el Cuerpo de Cristo. Si la Iglesia te acoge aún en esta situación tan difícil, no pienses que todo está perdido y lleva a tus hijos a Misa, porque Dios no os ha abandonado ni tú le has abandonado a Él.
Qué palabras tan consoladoras las de nuestro Santo Padre.

Cada pareja es un mundo. Es cierto. Y como todo esto depende de la voluntad de dos (no sólo de la mía), muchas de estas cosas son irrealizables porque la otra persona no está en sintonía mental y espiritual conmigo, con lo que yo pienso. Desgraciadamente, es así. ¿Qué puedo hacer?. 1) Haz lo que esté en tu mano, todo lo que puedas hacer. 2) Arrodíllate ante Dios y confía en Él. Sí, no basta la mera pasividad, creer que si yo hago lo que puedo, ya lo he hecho todo. No. Confía en Él, pon esto en sus manos, haz lo que puedas y lánzale la pelota al tejado de Dios, con humildad y amor. Él la recibirá con gusto, porque quiere ayudarte.

Enlaces relacionados:
¿Qué podemos hacer por nuestros hijos?
¿Qué podemos hacer por nuestros hijos cuando crecen?
¿Qué hacer cuando tenemos sequedad de espíritu?

sábado, 21 de julio de 2012

¿Creación o evolución?

Magnífico video con una explicación sencilla de los conceptos de Creación y Evolución según el recto entendimiento de la Iglesia.


Para más información puedes consultar el Catecismo de la Iglesia.



También pueden descargar esta presentación (pps, 5 MB) que nos muestra la misma afirmación con otras imágenes ilustrativas.


Enhorabuena a todos los jóvenes como estos que ponen su empeño en transmitir a todos las riquezas de la fe católica. Cuánto tendríamos que aprender de ellos muchos que vivimos una fe adormecida, acomodada y con falta de interés por profundizar en ella.

jueves, 19 de julio de 2012

El nombre de una calle

En mi ciudad, cerca de donde yo nací, hay una calle con un nombre muy especial. Hasta el s. XIX existió en esa calle un hospital con el mismo nombre y por el que hoy se llama así.


Nombres religiosos en nuestras calles no faltan: de Jesús, muchos con advocaciones de la Virgen María y otros muchos también con nombres de santos. Otros verdaderamente ridiculizan y denigran el callejero, pero en la Historia el balance creo es positivo para la fe.


A pesar de todos esos nombres que nos recuerdan constantemente los valores de nuestra fe católica, el nombre de la calle que traigo hoy a colación destaca entre todos ellos.


Cuando yo era pequeño para mí era un nombre más que repetía o mencionaba sin caer en la cuenta de lo que decía o significaba. Al hacerme mayor, tomé conciencia de ese nombre y cada vez que hoy paso por ella no dejo de evocar lo que el nombre en sí representa, el núcleo verdadero de nuestra existencia.


Probablemente en cada ciudad nuestra haya nombres de calles o lugares verdaderamente significativos para la fe, de los que os enorgullecéis y sentís contentos. Os invito a que los compartáis con nosotros en los comentarios de este artículo.


Incluso puede que haya otras calles u otros lugares con el mismo nombre.


Hoy le dedico esta reflexión para compartir con todos el mensaje que contiene. La calle, casi mi calle, se llama:


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¿Por qué ayunar?
¿Cómo amo?
Los regalos misteriosos de Dios