sábado, 18 de abril de 2009

Pensamientos (XVII): Santa Faustina Kowalska


Han empezado ya los días grises, cotidianos. Han pasado los momentos solemnes de los votos perpetuos, pero en el alma ha quedado mucha gracia de Dios. Siento que soy toda de Dios, siento que soy su hija, siento que soy totalmente la propiedad de Dios.

Lo noto incluso física y sensiblemente. Estoy completamente tranquila por todo, porque sé que el deber del Esposo es pensar en mí.

Me he olvidado completamente de mí misma. Mi confianza está puesta sin límites en su misericordiosísimo Corazón.

Estoy continuamente unida a Él. Veo como si Jesús no pudiera ser feliz sin mí y yo sin Él.

Aunque entiendo bien que siendo Dios es feliz en Sí mismo, y para ser feliz no necesita absolutamente ninguna criatura, no obstante su voluntad lo fuerza a darse a las criaturas, y esto con una generosidad inconcebible.

Diario de Santa Faustina Kowalska, 244.

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