jueves, 23 de junio de 2011

El curso Alpha

Los cursos Alpha han nacido para reintroducir en el amor a Cristo a ateos, agnósticos y personas con una fe débil o apagada.
El éxito ha sido muy importante, y aunque nació como una iniciativa dentro del mundo anglicano, hoy día muchas parroquias católicas ofrecen estos cursos. Están constituidos por sesiones breves con temas muy concretos en el que en un ambiente distendido, se tratan temas básicos de la fe y del compromiso cristiano: ¿Por qué murió Jesús?, ¿cómo nos guía Dios?, etc.
Si quieres informarte más sobre estos cursos, puedes acceder a este enlace donde encontrarás mucha información en español.

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miércoles, 22 de junio de 2011

¿Tiene sentido el sacrificio, la penitencia?

Hablar hoy día de sacrificio o de penitencia puede resultar algo pasado de moda, como si estos conceptos hubieran dejado de tener sentido, como si fueran cosa del pasado.

Sin embargo, la Iglesia católica nos sigue hablando del sacrificio como parte de nuestra vida para fecundar nuestra existencia cristiana. Pero, ¿tiene sentido esto?


Evidentemente, a nadie nos gusta sacrificarnos ni recibir dolor o daño de manera natural, pues nuestro sentido de autoprotección nos induce a alejarnos de todo aquello que nos cause mal.

Sin embargo, estamos acostumbrados a ver en nuestro entorno (y en nuestra propia vida) gestos y actitudes que en muchos momentos nos llevan a asumir cierto dolor o fatiga para evitar un mal a otra persona querida: los padres que se sacrifican por sus hijos, los profesionales que arriesgan su vida por salvar la de un desconocido, las incomodidades que soportamos por aliviar la soledad o la angustia de personas que sabemos que las padecen, etc.

Muchos de estos comportamientos los asumimos libre y directamente en nuestras vidas sin plantearnos graves problemas, como algo natural, porque forman parte del Amor que Cristo nos ha predicado y que queremos llevar a nuestra vida de cristianos.

¿Por qué, entonces, no aceptar sacrificios para expresar nuestro amor por aquella persona que se marchó a la casa del Padre y que puede necesitar nuestro alivio desde la otra vida, en el purgatorio?

¿Por qué no expresar nuestro amor por la persona que tenemos cercana a nosotros asumiendo las dificultades de la convivencia como un sacrificio?

¿Por qué no convertir en un gesto de amor aquella enfermedad que nos agobia, aquella soledad que nos oprime, antes que dejar que nos angustien hasta la desesperación, al estilo de Cristo?

El mejor sacrificio no es el que nos buscamos a nuestra medida (ésta o aquélla penitencia externa) sino el que asumimos en nuestro contacto con los demás como parte de nuestra existencia: sobrellevar las dificultades del día a día suele ser mucha mayor penitencia que los grandes gestos externos penitenciales.

Todos estas penalidades no son sino meros trasuntos del amor verdadero que debe presidir nuestro corazón, deben ser reflejo de él y la consecuencia ineludible de nuestra práctica de la caridad.


Por ello, el sacrificio, la penitencia, son consustanciales a la esencia del cristiano e inevitables en todo aquél que quiera vivir cada día más cerca del corazón de Cristo, es decir, de su Cruz y de su Amor.



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Las Clarisas de Lorca en ruinas

En Lorca (Murcia, España) en fechas recientes han vivido el drama de un terremoto de gran intensidad que ha provocado daños de consideración en muchas estructuras y viviendas de la localidad y sus alrededores.
Las Clarisas de esta localidad han sufrido en su convento los efectos del terremoto, hasta el punto de sufrir una situación de ruina que ha obligado a las hermanas más mayores a ser desplazadas a otros monasterios, mientras las más jóvenes han decidido quedarse en el convento ruinoso.
Para ayudarlas podemos enviar un mensaje sms al número 28099 indicando el texto "Ayuda Clarisas Lorca", por el que las monjas recibirán el importe de 1 euro y 20 céntimos, que será el coste del envío del mensaje.

(Si envías el sms desde el extranjero, consulta con tu operador el coste del mismo)

lunes, 20 de junio de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (II)

Hoy les propongo un texto ciertamente largo, pero enjundioso en los personajes que intervienen y en la historia que cuenta. Daniel, uno de los deportados de Judea, comparece ante Darío, rey de los persas, y sufre las consecuencias de sus leyes. Al final leeremos uno de los cantos más solemnes e inspirados en honor al Dios vivo de todo el Antiguo Testamento en boca de un pagano.

Daniel arrojado a los leones (Dn 6,12 - 29)

Entonces aquellos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. Luego se acercaron al rey y le hablaron sobre la prohibición:
- Majestad, ¿no has firmado un decreto que prohíbe durante treinta días hacer oración a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?
El rey contestó:
- El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.
Ellos le replicaron:
- Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a tí, majestad, ni acata el edicto que has firmado, sino que hace su oración tres veces al día.
Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar cómo salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol estuvo intentando librarlo. Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole:
- Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, todo decreto o edicto real son válidos e irrevocables.
Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. Y dijo a Daniel: ¡Que te salve tu Dios al que veneras fielmente!
Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, de manera que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel.
Luego el rey volvió a su palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir.
Por la mañana, al rayar el alba, el rey se levantó y fue corriendo al foso de los leones. Se acercó al foso y gritó a Daniel con voz angustiada. Le dijo a Daniel:
- ¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones tu Dios al que veneras fielmente?
Daniel le contestó:
¡Viva el rey eternamente! Mi Dios envió a su ángel a cerrar las fauces de los leones y no me han hecho ningún daño, porque ante él soy inocente; tampoco he hecho nada malo contra ti.
El rey se alegró mucho por eso y mandó que sacaran a Daniel del foso: al sacarlo del foso, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego el rey mandó traer a los hombres que habían calumniado a Daniel, y ordenó que los arrojasen al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo del foso y ya los leones los habían atrapado y despedazado. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que pueblan la tierra:

"¡Paz y bienestar! De mi parte queda establecido el siguiente decreto:

Que en todos los dominios de mi reino se respete y se tema al Dios de Daniel.
Él es el Dios vivo, que permanece siempre.
Su reino no será destruido, su imperio durará hasta el fin.
Él salva y libra, hace prodigios y signos en el cielo y en la tierra.
Él salvó a Daniel de los leones."

Citas Bíblicas (I): El susurro de Dios