martes, 17 de mayo de 2016

44 preguntas sobre la vida de Jesús

El profesor de la Universidad de Navarra Don Francisco Varo publicó en 2006 en editorial Planeta un magnífico libro titulado "¿Sabes leer la Biblia?" de lectura recomendada para todo quien quiera introducirse en el conocimiento más profundo de las Sagradas Escrituras.

Él, junto con otros profesores, elaboraron hace unos años un canal de videos en Youtube con 44 preguntas y respuestas claras y breves sobre la vida de Jesús. En este artículo me he limitado a recoger los enlaces a dichos videos para facilitar su acceso. Todo lo bueno de los videos pertenece exclusivamente a sus autores. Cada vídeo tiene una duración de 3-4 minutos.

Tocan temas muy interesantes como quiénes eran los principales personajes que intervinieron en la Pasión de Cristo, así como circunstancias que rodearon a su muerte, como si verdaderamente resucitó o no.

1. ¿Fueron los milagros de Jesús trucos de magia?

2. ¿Por qué fue condenado Jesús a muerte?

3. ¿Tuvo hermanos Jesús?

4. ¿Qué relación hubo entre Jesús y la Magdalena?

5. ¿Qué relación hubo entre Pedro y María Magdalena?

6. ¿Qué ocurrió realmente en la Última Cena?

7. ¿Fue Jesús un revolucionario?

8. ¿Jesús resucitó realmente?

9. ¿Jesús era soltero o estuvo casado?

10. ¿Hay documentos históricos de Jesús fuera de la Biblia?
¿Qué es el Testimonium Flavianum?
11. El idioma en que hablaba Jesús, ¿era griego, latín, o cuál?

12. ¿Jesús fundó realmente la Iglesia o es una invención?

13. ¿Quién era Caifás?

14. ¿Qué era el Sanedrín?

15. ¿Cómo fue la muerte de Jesús?

16. ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea?

17. Fariseos, saduceos, esenios, celotes, ¿quiénes eran?

18. ¿Qué relación tuvo Jesús con Roma?

19. ¿Qué actitud mostraba Jesús ante las prácticas de penitencia?

20. ¿Quién fue José de Arimatea?
¿Qué es la unión hipostática?
21. ¿Quién fue el emperador Constantino?

22. ¿Qué fue el Edicto de Milán?

23. ¿Cuál es el estado de la investigación sobre Jesús?

24. ¿Qué es el evangelio de Judas?

25. ¿De qué trata el evangelio de María Magdalena?

26. ¿Quién fue María Magdalena?

27. ¿Quién fue Poncio Pilato?

28. ¿Qué se sabe realmente de Jesús?

29. ¿Qué es el Santo Grial?

30. ¿Dónde nació Jesús?
¿Qué significa IC XC NIKA?
31. ¿De qué manera se escribieron los evangelios canónicos?

32. ¿Qué diferencias hay entre evangelios canónicos y evangelios apócrifos?

33. ¿Qué fue la estrella de Belén?

34. ¿Fue un hecho histórico la matanza de los inocentes?

35. ¿Qué es la biblioteca de Nag Hammadi?

36. ¿Cuáles y cuántos son los evangelios canónicos y los apócrifos?

37. ¿Quiénes eran los apóstoles?

38. ¿Era normal que Jesús estuviera rodeado de tantas mujeres?

39. ¿Qué quiere decir la virginidad de María?

40. ¿Qué es el evangelio de Felipe?
La última oración de Jesús, el salmo 22
41. ¿Qué influencia tuvo San Juan Bautista sobre Jesús?

42. ¿Jesús nació en Belén o en Nazaret?

43. ¿Qué aportan los manuscritos de Qumrán?

44. ¿Estuvo casado San José por segunda vez?


Otros enlaces:
¿Tenemos que poner siempre la otra mejilla?
Jesús, el gran Ingeniero del mundo
Las 7 presencias de Cristo








domingo, 15 de mayo de 2016

El pelagianismo en 5 puntos


El pelagianismo es una herejia nacida en la Iglesia en el siglo V de nuestra era inspirada por un monje llamado Pelagio. Su doctrina equivocada fue rebatida intensamente por San Agustín, entre otros, y declarada herética por el Papa Zósimo en 418.

La repercusion que tenga para nosotros esta herejía se basa en que modernamente ciertos movimientos eclesiales y algunos autores estan contaminados de ella, sustentando su doctrina o la interpretacion que ellos hacen, por tanto, en afirmaciones falsas.

Sus errores son los siguientes:

1) El pelagianismo dice: Niega el estado primitivo del hombre en el paraiso, y el pecado original. El hombre no vive una situación de perfección en el paraiso, sino que la naturaleza humana ya es imperfecta. El pecado original, como pecado que se propaga al género humano, no existe, por lo que la humanidad carece de esa culpa. No es necesario el bautismo, por tanto.
La Iglesia dice:
Catecismo, 396 Dios creó al hombre a su imagen y lo estableció en su amistad. Criatura espiritual, el hombre no puede vivir esta amistad más que en la forma de libre sumisión a Dios. Esto es lo que expresa la prohibición hecha al hombre de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, "porque el día que comieres de él, morirás sin  remedio" (Gn 2,17)....
Catecismo, 397 El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador (cf. Gn 3,1-11) y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre (cf. Rm 5,19). En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad.
Catecismo, 402 Todos los hombres están implicados en el pecado de Adán. San Pablo lo afirma: "Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores" (Rm 5,19): "Como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron..." (Rm 5,12). A la universalidad del pecado y de la muerte, el apóstol opone la universalidad de la salvación en Cristo: "Como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida" (Rm 5,18).
2) Insiste en la naturalidad de la concupiscencia y la muerte del cuerpo. Es decir, la concupiscencia y la muerte son inherentes a la condición humana.
La concupiscencia es la propensión o tendencia a obrar el mal originada en el pecado original; por lo tanto no tiene un origen natural. La muerte del cuerpo procede también del pecado original, pues no estaba incluido en el plan de Dios.
3) Vincula la existencia y universalidad actual del pecado al mal ejemplo dado por Adán al cometer el primer pecado.
Como dice el Catecismo en el n. 418: "Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana quedó debilitada en sus fuerzas, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al dominio de la muerte, e inclinada al pecado (inclinación llamada 'concupiscencia')". Por tanto, no es el mal ejemplo de Adán la causa del pecado original, sino la naturaleza humana debilitada.
4) Considera la fuerza moral de la voluntad humana (libre albedrío), cuando está fortalecida por el ascetismo, como suficiente en sí misma para conseguir el noble ideal de la virtud. La gracia no es necesaria para concebir obras buenas que realizar, sino que basta con las aspiraciones positivas del ser humano para conseguir realizarlas.
Encontramos la doctrina católica sobre la preexistencia de la gracia a la iniciativa humana en el Catecismo, el n. 2001: La preparación del hombre para acoger la gracia es ya una obra de la gracia. Esta es necesaria para suscitar y sostener nuestra colaboración a la justificación mediante la fe y a la santificación mediante la caridad. Dios completa en nosotros lo que Él mismo comenzó, “porque él, por su acción, comienza haciendo que nosotros queramos; y termina cooperando con nuestra voluntad ya convertida” (San Agustín, De gratia et libero arbitrio, 17, 33):

    «Ciertamente nosotros trabajamos también, pero no hacemos más que trabajar con Dios que trabaja. Porque su misericordia se nos adelantó para que fuésemos curados; nos sigue todavía para que, una vez sanados, seamos vivificados; se nos adelanta para que seamos llamados, nos sigue para que seamos glorificados; se nos adelanta para que vivamos según la piedad, nos sigue para que vivamos por siempre con Dios, pues sin él no podemos hacer nada» (San Agustín, De natura et gratia, 31, 35).

5) Al no haber sido herida la humanidad entera por el pecado original, tampoco es necesaria ni tiene sentido la salvación de Jesucristo. La resurrección, por tanto, tampoco tiene sentido.La salvación se consigue por el mero ascetismo personal en el que la gracia no interviene. La acción salvífica de Jesucristo como Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado es un mero ejemplo positivo que contrarresta al ejemplo negativo dado por Adán.
Las conclusiones que se derivan de este punto 5º son tan demoledoras para la doctrina católica, que citar los documentos del magisterio en que se sostiene la doctrina correcta sería inacabable. El buen sentido y el conocimiento del amable lector seguro que se dará cuenta de las implicaciones que tendrían esas afirmaciones pelagianas para la fe.

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Si nos fijamos un poco, detrás de toda la doctrina pelagiana hay un trasfondo que viene a decir, en palabras mías: lo que está mal está mal y es imposible que alcance al Bien, ni siquiera como un ideal humano. Es una visión pesimista y resignada al pecado de manera que la obra de la gracia no existe. Las llamadas a la santidad de Cristo serán siempre un mero ejercicio dialéctico. Y es un bálsamo para las conciencias relajadas que buscan autojustificarse en su necedad.

Es suficiente una cita paulina para hacer ver como esta doctrina está equivocada de raiz: "Te basta mi gracia" (2 Cor 12, 9). Desde el estado de imperfeccion en que nos encontramos es suficiente la gracia divina para, dejándola obrar y cooperando con ella, alcanzar la santidad que nos es exigida.

Otros enlaces:
Pensamientos cristianos
10 consejos para perder la fe
10 consejos para afrontar la sequedad de espíritu

miércoles, 11 de mayo de 2016

Misericordia no es lo mismo que rebajas

La misericordia y el amor son dos caras de la misma moneda. Tiene misericordia quien ama. Y al revés. Dado que la esencia de Dios es la de ser amor, también es excelso en misericordia con nosotros.  Y por lo mismo nos pide que seamos misericordiosos con los demás porque tenemos que amar al prójimo.

Pero Dios ejerce su misericordia infinita con respeto absoluto por nuestra libertad. Dios está dispuesto siempre a perdonar si volvemos a Él arrepentidos y con propósito de cambiar de vida. La Parábola del Hijo Pródigo es el referente perfecto para ilustrar la misericordia de Dios. Si no hay arrepentimiento y cambio de vida, no puede haber misericordia. Dado que sin la libertad para retornar no puede haber amor auténtico.

El amor (la misericordia) no engaña ni devalúa la realidad. Si Dios me ama, no por eso El deja de ser Dios y yo dejo de ser criatura. Y como soy criatura, estoy sujeto a la norma moral puesta por El para mi bien.

Si Dios, buscando ser misericordioso, atenuara mi norma moral no estaría haciéndome un favor sino llevándome al precipicio. Por eso la misericordia divina no puede conducirme a una consecuencia de la que se derive que el pecado no es tal, o que camufle su identidad.

Yo tampoco puedo ser misericordioso y engañar al mismo tiempo. No puedo decirle a alguien que le perdono para a continuación cobrarme ese perdón en favores. Eso simplemente no es misericordia, es mero interés, do ut des.

Misericordia es que Dios conduzca suavemente mi vida desde que tengo uso de razón como el pastor que con su cayado empuja a la oveja delicadamente, sin que ella lo note, para que no se salga del aprisco. Y todo eso a pesar de mi condición de pecador recalcitrante.

Misericordia es que Dios guarde los pasos de mis hijos en este mundo tan lleno de vanidad.

Misericordia es que haya jóvenes de familias sin formación religiosa (incluso abiertamente en contra de la fe) que sientan en su corazón que es mejor usar el móvil para leer la Biblia que para perder el tiempo.

Misericordia es que el Señor se valga de personas aparentemente normales para inspirarme una vida religiosa a lo largo de mi caminar. Como ángeles que guardan mi camino.

Misericordia es que ante los problemas que el pecado nos presente en la vida, sea Dios el que nos inspire benévola y pacíficamente que la montaña de la santidad esta ahí para que la subamos, no para que la recortemos. La puerta de la salvación es estrecha, dijo el Señor y ancho el camino de la perdición.

Misericordia es poder abrazar y besar a un anciano que no tiene a nadie en la vida. Y no digo que yo haya tenido misericordia con él, sino que Dios la tiene conmigo cuando me guía para llevar ese consuelo.

Misericordia es que Dios ponga en tu camino a Juan Manuel. No lo conocías pero su apariencia te daba la sensación de ser una persona distante y fría. Y una vez creiste que te miro mal por algo. Pero al conocerlo te das cuenta que es una maravillosa persona y que su amistad es un regalo. Y que estabas equivocado.

Misericordia es cuando miras atrás en tu vida y te dan ganas de llorar de alegria porque no ves más que la mano de Dios obrando en ti a pesar de que eres una calamidad y lo has pasado mal.

Misericordia es que pierdas tu trabajo y experimentar esa amargura, para después entregarte a una tarea mejor que hacer y que nunca hubieras soñado.

Misericordia es que Dios nos dé la gracia para superar grandes obstáculos cuando no somos capaces de nada con nuestras propias fuerzas. Y sin embargo, a pesar de ese empuje, eso no resta nada a mi libertad de obrar puesto que soy yo el que tengo que cooperar a que esa gracia fructifique.

Misericordia es que descubras a Dios aunque te haya puesto al borde de tu existencia en una enfermedad. Y que haya sido todo para tu provecho.

Misericordia es que Dios me permita sumarme a su Redención a pesar de mis pecados. Pero me exige que reniegue de ellos.

Aprobar a un alumno que no lo merece no es misericordia, es autoengaño. Y el amor y la misericordia están siempre con la verdad, nunca con la mentira.

La condescendencia no es misericordia, es relajación que muchas veces conduce a situaciones peores, no mejores. Un padre misericordioso con su hijo es algo grande; un padre condescendiente es algo realmente ruinoso y propenso a empeorar lo que su hijo padezca.

Negar que es pecado un acto que ha enseñado el magisterio de la Iglesia como tal, es una inspiración diabólica. Mejor es seguir los consejos de Cristo en tu alma hacia la verdadera santidad que las inspiraciones del diablo que pretenden de ti lo peor.

Misericordia no es que yo me busque los caminos para hacer lo que me dé la gana y justificarme despues de alguna forma; misericordia es que Dios me corrija y me guíe por el camino de mi auténtica felicidad.

Misericordia no es ir tras el pecador para darle una palmada en la espalda de complacencia, sino para tirar de él, aunque le duela, y vuelva al camino correcto.

Misericordia no es entregarte un coche con las tuercas de las ruedas sin apretar por tal de que lo disfrutes: misericordia es decirte que vengas otro día a por él que hoy no está listo o que tienes que cambiar de coche si es eso lo que necesitas de verdad.

Otros enlaces:
El ayuno como gesto de amor
La santidad en nuestras vidas
El papel sanador del pecado en nuestras vidas

viernes, 6 de mayo de 2016

18 testimonios de que la Santa Misa ES sacrificio

Que la Santa Misa es un sacrificio por el que Cristo se inmola en cada una de ellas en rememoración del sacrificio del Calvario (diferente de él sólo en el modo), es algo que algunos se atreven a negar hoy día temerariamente.

Y digo esto porque los testimonios en favor del carácter sacrificial de la Misa son incesantes a lo largo del Magisterio de la Iglesia. Expongo los más importantes y dignos de mención desde los primeros momentos de la fe cristiana, a fines del siglo I en que aparece este carácter en la Didajé.

ca. año 70 dC, Didajé o Enseñanza de los Apóstoles:
14:1 En el día del Señor reunios y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.

14:2 Todo el que tenga disensión con su compañero, no se junte con vosotros hasta que no se hayan reconciliado, para que no sea profanado vuestro sacrificio.

14:3 Este es el sacrificio del que dijo el Señor: “En todo lugar y tiempo se me ofrece un sacrificio puro: porque yo soy el gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones”
Siglo IV, San Agustín, Sobre la ciudad de Dios: (hablando sobre Rm 12, 3ss). "Este es el sacrificio de los cristianos, formando nosotros, siendo muchos en número, un cuerpo en Jesucristo. Lo cual frecuenta la Iglesia en la celebración del Augusto Sacramento del altar que usan los fieles, en el cual se le demuestra que en la oblacion y sacrificio que ofrece, ella misma se ofrece."

Siglo IV, San Agustín, sermón 2 sobre el salmo 33: "... Porque allí estaba el sacrificio según el orden de Aaron y después el mismo instituyo con su cuerpo y sangre el sacrificio según el orden de Melquisedec."

Siglo IV, San Agustín, contra el adversario de la Ley y los profetas: "Este (el Israel según el espíritu) inmola a Dios un sacrificio de alabanza no según el orden de Aaron, sino según el orden de Melquisedec."

Siglo IV, Abad Casiano, sobre las instituciones cenobíticas: "sobre el salmo 140, pasaje en el que en un sentido más sagrado puede también entenderse aquel verdadero sacrificio vespertino que puede ser o el que es entregado en la cena por el Señor Salvador a los apóstoles al atardecer (cfr. Mt 26, 20) cuando daba comienzo a los misterios sacrosantos de la Iglesia..."

Siglo VI, monje Casiodoro, comentarios del salterio: "... A estos dice que no se ha de congregar con la sangre de los animales ni con la costumbre de inmolar víctimas, sino por la inmolación de su cuerpo y sangre, la cual, celebrada en todo el orbe, salvo al humano linaje."
"Sacrificio de la Santa Iglesia ha de entenderse no la oblacion de animales sino este rito que ahora se celebra con la inmolación solemne del cuerpo y de la sangre."
Siglo VII, San Isidoro de Sevilla, Tres libros de sentencias: "El orden, pues, de la Misa y de las oraciones, con las cuales se consagran los sacrificios ofrecidos a Dios, por primera vez fue establecido por San Pedro, y está celebración la realiza todo el orbe de la misma manera."

Siglo VII, San Gregorio Magno, Diálogos: "... Viviendo inmortal e incorruptible en sí mismo de nuevo se inmola por nosotros en este misterio de la oblacion sagrada. Pues allí se toma su cuerpo, se distribuye su carne para salvación del pueblo, se derrama su sangre no ya en manos de los incrédulos, sino en la boca de los creyentes."
"Porque ¿quien de los creyentes puede dudar de que en la misma hora del sacrificio se abren los cielos a la voz del sacerdote..."
"Pero es necesario que cuando hagamos el sacrificio eucaristico nos inmolemos a nosotros mismos a Dios en contricion de corazón porque los que celebramos los misterios de la Pasión del Señor debemos imitar lo que hacemos."
1562, Concilio de Trento, numerosas citas en la 22a. sesión (Denzinger 1739ss): "... Y porque en este divino sacrificio que en la Misa se  realiza, se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció El mismo cruentamente en el altar de la Cruz; enseña el Santo Concilio que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio ... Una sola y la misma es, en efecto, la víctima, y el que ahora se ofrece por Ministerio de los sacerdotes es el mismo que entonces se ofreció a si mismo en la Cruz, siendo sólo distinta la manera de ofrecerse".

1964, Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium número 28: "En ella (los sacerdotes) actuando en la persona de Cristo y proclamando su misterio, unen la ofrenda de los fieles al sacrificio de su Cabeza; actualizan y aplican en el sacrificio de la Misa hasta la venida del Señor el único sacrificio de la Nueva Alianza: el de Cristo..."

1964, Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Sacrosanctum Concilium número 7: " (Cristo) esta presente en el sacrificio de la Misa, no sólo en la persona del ministro, ... sino también sobre todo bajo las especies eucarísticas".

1968, Credo del Pueblo de Dios, por S.S. Pablo VI, con motivo de la clausura del Año Santo de la Fe en la conmemoración del XIX centenario del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, número 24:  "Nosotros  creemos  que  la  misa  que es celebrada por el sacerdote representando la persona  de  Cristo,  en  virtud  de  la  potestad recibida  por  el  sacramento  del  orden,  y  que  es ofrecida  por  él  en  nombre  de  Cristo  y  de  los miembros  de  su  Cuerpo  místico,  es  realmente el    sacrificio    del    Calvario,    que    se    hace sacramentalmente presente en nuestros altares."

Instrucción General del Misal Romano, número 27: "En la Misa, o Cena del Señor, el pueblo de Dios es convocado y reunido, bajo la presidencia del sacerdote, quien obra en la persona de Cristo (in persona Christi) para celebrar el memorial del Señor o sacrificio eucarístico... Pues en la celebración de la Misa, en la cual se perpetúa el sacrificio de la cruz..."

Otros enlaces:
Las 7 presencias de Cristo
Oración para una visita a Jesús Sacramentado, por San Juan Pablo II
El culto debido a Dios y a los Santos