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domingo, 2 de septiembre de 2018

San Pablo nos recuerda algo básico en nuestro mundo de hoy

San Pablo habla bastante claro. En este caso de temas de mucha actualidad: los que se fijan en las criaturas (defensores de la ecología) y olvidan a su Creador, y los que llevan una vida contraria a la naturaleza.

Rm 1, 19ss

Porque todo cuanto de se puede conocer acerca de Dios está patente ante ellos: Dios mismo se lo dio a conocer, ya que sus atributos invisibles –su poder eterno y su divinidad– se hacen visibles a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus obras. 

Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa.

En efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como corresponde. 

Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad.
 

Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles.
 

Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén.

Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza.


Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío.


Y como no se preocuparon por reconocer a Dios, él los entregó a su mente depravada para que hicieran lo que no se debe.


Están llenos de toda clase de injusticia, iniquidad, ambición y maldad; colmados de envidia, crímenes, peleas, engaños, depravación, difamaciones.


Son detractores, enemigos de Dios, insolentes, arrogantes, vanidosos, hábiles para el mal, rebeldes con sus padres, insensatos, desleales, insensibles, despiadados.


Y a pesar de que conocen el decreto de Dios, que declara dignos de muerte a los que hacen estas cosas, no sólo las practican, sino que también aprueban a los que las hacen.

jueves, 14 de abril de 2016

¿Tenemos que poner siempre la otra mejilla?

El Señor es muy claro en su enseñanza: "Si alguien te golpea en una mejilla, pon la otra" (Mt 5, 38-41).

Pero tenemos que reflexionar sobre este mandato de Jesús, puesto que podemos olvidar el destinatario al que está dirigido ni el contexto en el que está dicho.

Comenzando por el contexto, dicha frase se pone en relación con la ley del Talión del Antiguo Testamento, ojo por ojo y diente por diente. La caridad instaurada por Jesús no es esa, sino la de saber perdonar al que nos ofende.

En cuanto al destinatario de esta ley promulgada por Jesús no hay que olvidar que la defensa a la que Él alude puede darse en dos situaciones bien diferenciadas:

- Una ofensa o ataque dirigido a mí personalmente, en el ámbito puramente individual. Evidentemente si alguien se dirige a mí ofensivamente, la mejor opción que tengo, propuesta por Jesús, es poner la otra mejilla por lo que todo mi esfuerzo tiene que ir encaminado a que esa sea mi respuesta como cristiano. La caridad cristiana exige de mí el perdón, si quiero ser perdonado.

- Una ofensa o ataque dirigido a una colectividad a la que represento o a la que tengo la obligación de defender. En este caso, el bien dañado no es exactamente mi persona o mis ideas, sino una pluralidad de personas o un ente superior que espera de mí su defensa.

Por ejemplo, podíamos pensar en un atacante que entra en mi casa y pretende causar daño a mi familia; o un país fronterizo que pretende invadir el nuestro por la fuerza; o cualquier pueblo que pretenda imponer coactivamente sus ideas o religión en mi espacio vital (ciudad, región, país) de manera que yo quede desplazado.

En este caso último, el precepto de Jesús no puede ser aplicable, simplemente porque el bien que ha sido dañado no me pertenece personalmente, sino que existe un deber por mi parte de protegerlo, y otras personas (mi familia, mis compatriotas, mis conciudadanos que coinciden en mi manera de pensar o sentir) esperan de mí que yo cumpla ese deber.

En tal caso, ejercer la caridad por mi parte (pongo la otra mejilla) siendo otro el que es abofeteado o herido (mi casa usurpada, mi país invadido) puede llegar a ser una farsa. Para mí no existe tal caridad, pues la caridad (=amor) nos obliga precisamente a no consentir dicho daño.

De hecho, el no cumplir ese deber (el de proteger a mi familia o a mi patria, o a mi religión) se puede convertir en una falta si gracias a mi inacción, otra persona sufre un menoscabo.

El ejemplo perfecto lo tenemos de la mano del mismo Jesús. ¿Qué es la Pasión sino poner la otra mejilla a toda clase de insultos y vejaciones injustas recibidas por Él, Santo entre los Santos? Pero el mismo Jesús que puso su mejilla de forma tan nítida y sin retener nada para sí, es el que nos muestra este otro pasaje:

"Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá" (Jn 2, 13-17).

En este pasaje Jesús invoca el derecho que está protegiendo expulsando a todos aquellos del Templo: "... no hagan de la casa de mi Padre ..."

Jesús lo dice claro: cuando la ofensa se dirige al respeto que debía tenerse en la ley antigua al Templo como casa de oración y adoración al Padre, entonces no hace uso de su precepto de poner la otra mejilla, sino que activamente protege ese bien dañado.

El Catecismo de la Iglesia lo dice claramente en el número 2240: "La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho a voto, la defensa del país".

Nadie en su sano juicio invoca el precepto de Jesús para justificar que no cierre la puerta por la noche al acostarse como un medio de acogida a cualquiera que pueda querer entrar; o lo invoca para no dañar al invasor que invade nuestra casa o nuestro país.

No podemos olvidar los casos de la Historia en la que mediante el uso de la fuerza, otras religiones impusieron su presencia coactivamente en territorios fuertemente romanizados y cristianizados (Norte de África) y que esto supuso la práctica desaparición de la cultura cristiana antigua de esas zonas.

No pensemos que Europa es inmune a estas mismas circunstancias históricas. Más bien la amenaza es cierta y abierta. La defensa es un deber y una obligación, no un pecado. Hoy los ataques a occidente no vendrán por invasiones masivas como en otros tiempos, sino por la infiltración lenta y taimada, pero cierta. Y si no nos acordamos de cerrar la puerta por la noche, ocurrirá lo que no queremos.

jueves, 11 de octubre de 2012

Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (XI)


Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente.

¡Ojalá fuera frío o caliente!. Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca.


Porque dices: "Yo soy rico, me he enriquecido y no tengo necesidad de nada"; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo.


Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas.


Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete.


Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.


Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.

Apocalipsis 3, 15-21

Él nos lo dice: a los que ama, los corrige. ¿Estamos dispuestos a recibir la corrección del Señor?

¿Nos rebelamos ante la menor adversidad?

Jesús espera a la puerta. ¿Le abriremos?

lunes, 20 de agosto de 2012

Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (X): en mi casa, serviremos al Señor

Israel elige al Señor

Pues bien: 
temed al Señor, 
servidle con toda sinceridad; 
quitad de en medio los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del Río, y en Egipto; 
y servid al Señor.

Pero si os resulta duro servir al Señor, 

elegid hoy a quién queréis servir: 
si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del Río, 
o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis;

que yo y mi casa serviremos al Señor.


Josué 24, 14-15


Que esta declaración de Josué, en nombre propio y en el de su casa, pueda iluminar nuestras vidas siempre:

Que yo opte en mi vida por el Señor, que lo convierta en el centro de mi existencia.

Pero que también lo haga el centro de la vida de mi casa. 



martes, 14 de agosto de 2012

La Virgen María y los árboles del Paraiso

Según el libro del Génesis, sabemos que en el Paraiso creado por Dios para el hombre, existían dos árboles: el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal (Gn 2, 9).

El primer mandato de Dios al hombre fue claro y tajante:

"Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día que comas de él, tendrás que morir".
Gn 2, 16

El texto está claro: el hombre podía comer del árbol de la vida (veremos más adelante qué significa esto) pero no debía comer del árbol del conocimiento del bien y el mal.

En el capítulo 3 del Génesis se narra la caída del hombre y de la mujer y hacia el final de este capítulo, podemos leer:

"He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva para siempre"
Gn 3, 22

Comer del árbol de la vida significa vivir eternamente. El ser humano en el Paraiso estaba llamado a la eternidad, pero tenía prohibido expresamente el discernir lo bueno de lo malo, pues eso es sólo atributo de Dios. Él es el que nos conoce a la perfección y sabe lo que es bueno y malo para nosotros, y si nosotros usurpamos ese papel divino, no somos merecedores del Paraiso prometido.

Este era el hombre perfecto, según lo ideado por Dios: con vida eterna y sometido a la voluntad de Dios.

Adán y Eva frustraron, por su voluntad, los planes de Dios, pero el mismo Dios para preservar a su Hijo de todo contacto con el mal, libró a su Madre, la Virgen María, de todo pecado, es decir, la hizo igual que la Eva del Génesis.

A diferencia de aquella Eva, la Virgen María sí perseveró hasta el final. Fue concebida sin pecado original y preservada de él por una gracia especial, pero si Jesús se sometió a la tentación, debemos pensar que ella también fue tentada a lo largo de su vida (como lo fueron Adán y Eva, y pecaron).

La Virgen María, perseverante hasta el final, cumplió el plan de Dios para con el ser humano, vida eterna y sometimiento a su voluntad:

- Vida eterna: es la fiesta que celebramos hoy, la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos. Así, por esta gracia, Dios cumplió su propia voluntad: que comiéramos del árbol de la vida, que era lo que Él quería para nosotros.

- Sometimiento a la voluntad de Dios: es decir, ¿quiso la Virgen María discernir el bien del mal, constituirse en dios para establecer lo que es bueno y lo malo?. Tenemos muy pocas palabras de la Virgen en el Evangelio, pero una de ellas nos habla con claridad:

       "Haced lo que Él os diga"
Jn 2, 5

No caben palabras más claras que nos hablan de cómo la Virgen nos enseña el camino para ser hombres y mujeres según el plan de Dios: es Él el que sabe lo que nos conviene, y nosotros no somos los que debemos determinar nuestra norma moral.

Así se cumple la voluntad de Dios para el hombre en el Paraiso: poder comer de cualquier árbol, menos el del conocimiento del bien y el mal.

Esta es la promesa de Jesús:

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día"
Jn 6, 54

La vida eterna nos es prometida por Él, autor de la vida, siempre que comamos de su carne y bebamos de su sangre, y por lo tanto, cumplamos su voluntad de no querer ser como Dios, supremo y único autor de la norma moral.

Este es el gran pecado de nuestro tiempo, convertirnos en dioses, querer ser como dios, cambiar la norma moral a mi antojo, creer que lo que me conviene es lo que yo decida, en definitiva, olvidarme de Dios. Pecado tan antiguo y tan nuevo.


Enlaces relacionados:
Índice de artículos bíblicos
A la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción
La gebirá en el Antiguo Testamento
La Virgen María, la nueva Eva



domingo, 12 de agosto de 2012

Índice de artículos bíblicos

Los diversos artículos sobre temas bíblicos que ya se han publicado, os los ofrezco aquí en modo de índice para facilitar el acceso a los mismos:

Sobre la Biblia:
- ¿Sabemos leer la Biblia?

- Cronología Bíblica (I).
- Cronología Bíblica (II).

- ¿Quién es Beato de Liébana?

- Principales ediciones de la Biblia a lo largo de la Historia (I).
- Principales ediciones de la Biblia a lo largo de la Historia (II).
Nueva edición de la Biblia en español.

Originalidad del Dios bíblico.


Los manuscritos de Qumrán.
¿Qué es el papiro 7Q5? (I).
¿Qué es el papiro 7Q5? (II).


El Nombre de Dios:
- ¿Quiénes eran los masoretas?
- ¿Yahvéh o Jehová?
- Carta del Cardenal Arinze sobre el nombre de Dios en la liturgia.
Sobre el nombre de Dios en los LXX.

El Antiguo Testamento:
La última oración de Jesús, el salmo 22.
Salmo 23: el Señor es mi pastor.
Sobre el salmo 24 (video).

El Nuevo Testamento:

- Para saber sobre San Marcos.
- Para saber sobre San Mateo.
¿Existió Pilatos?

Los tres criterios de credibilidad de los evangelios.
Veracidad de los cuatro evangelios, por Frank Morera (videos).

Sobre el camino de Emaús.
- Los tres libros imprescindibles del católico.

La Gebirá:
- La gebirá en el Antiguo Testamento.
- La gebirá en el Nuevo Testamento: La Virgen María.

Reflexiones basadas en un programa de Marcus Grodi:
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (I).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (II).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (III).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (IV).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (V).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (VI).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (VII).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (VIII).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (IX).
- Citas bíblicas que deberían leer los protestantes (y X).

Textos de la Biblia para recordar siempre:
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (I): la teofanía en el Horeb.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (II): loa del Dios de Israel en la boca del rey Darío.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (III): cuarto cántico del Siervo Sufriente.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (IV): confesiones de Jeremías.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (V): conclusión del evangelio de San Juan.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (VI): la ofrenda de Melquisedec.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (VII): cosas para no avergonzarse.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (VIII): cosas para avergonzarnos.
- Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (IX): la bendición de los hijos de Israel.


miércoles, 19 de octubre de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (IX)

La bendición de los hijos de Israel (Nm 6, 22-26)


El Señor habló a Moisés: "Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:


"El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre su rostro
y te conceda la paz".


Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré".


La bendición por antonomasia del Antiguo Testamento. La bendición del Dios de Israel. El rostro de Dios, su favor, la paz ... qué mejores dones para invocar del que todo lo puede.


Enlaces relacionados:
Conclusión del evangelio de San Juan

martes, 4 de octubre de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (VIII)

Avergüénzate de ciertas cosas, viene a decirnos el texto bíblico de hoy. Leamos este fragmento que data de unos 2500 años de antigüedad:


Cosas de las que tienes que avergonzarte (Eclo 41, 14-27)


Así pues, os voy a decir de qué tenéis que avergonzaros:
porque no está bien avergonzarse de cualquier cosa,
aunque no todos aprecian por igual las mismas cosas.


Avergüénzate ante tus padres de una conducta inmoral;
ante el jefe y el poderoso, de la mentira;
ante el juez y el magistrado, del delito;
ante la asamblea y el pueblo, de la iniquidad;
ante el compañero y el amigo, de la deslealtad;
ante los vecinos, del robo;


y ante la verdad de Dios y la alianza,
de poner los codos sobre los panes,
de despreciar lo que recibes y lo que das,
de no contestar a quienes te saludan,
de mirar a una prostituta,
de dar la espalda a tu pariente,
de apropiarte de la parte de otro o de su regalo,
de poner los ojos en una mujer casada,
de tener intimidades con la criada
-¡no te acerques a su cama!-,
de insultar a los amigos,
-¡no les eches en cara lo que les has dado!-,
de repetir lo que oyes a los demás
y de revelar secretos.


Así serás verdaderamente respetable,
y hallarás el favor de todos.


Enlaces relacionados:
La ofrenda de Melquisedec
Cosas de las que no hay que avergonzarse
Conclusión del evangelio de San Juan

jueves, 22 de septiembre de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (VII)

El Antiguo Testamento nos brinda algunas joyas de la sensatez y la cordura que no perecen con el paso del tiempo. Y además tenemos garantizado el sello que le imprime el ser Palabra de Dios.
Claro está, siempre que lo interpretemos a la luz del mandamiento de Cristo: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Esta es la clave de interpretación que no falla.


Cosas de las que no hay que avergonzarse (Eclo 42, 1-8)


Pero no te avergüences de lo siguiente,
ni peques por respeto humano:


de la Ley del Altísimo y de su Alianza, 
del juicio que justifica a los impíos,
de arreglar cuentas con el compañero de viaje,
de compartir tu herencia con otros,
de usar balanzas y pesas exactas,
de obtener grandes o pequeñas ganancias,
de obtener beneficios en el comercio,
de corregir con rigor a los hijos,
de tundir los lomos a un mal siervo.


Donde hay mujer malvada bueno es usar la cerradura,
y donde hay muchas manos poner las cosas bajo llave.
Lo que dejes en depósito, cuéntalo y pésalo,
el haber y el debe, vaya todo por escrito.


No te avergüences de corregir al necio y al insensato,
ni al viejo decrépito que litiga como un joven.
Así serás verdaderamente educado
y apreciado por todos.


Enlaces relacionados:
El salmo 24
El nombre de Dios en los LXX
¿Existió Pilatos?
Cosas de las que hay que avergonzarse

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (VI)

El Antiguo Testamento está sembrado de momentos que nos recuerdan la futura venida del Mesías. Así lo entendió la Iglesia primitiva cuando interpretó el texto de Melquisedec. Veámoslo:


Ofrenda de Melquisedec (Gn 14, 17-20)


Cuando Abrán volvía de derrotar a Quedarlaomer y a los reyes aliados, salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, o sea el valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y le bendijo diciendo:
"Bendito sea Abrán por el Dios altísimo,
creador de cielo y tierra;
bendito sea el Dios altísimo,
que te ha entregado sus enemigos".


Melquisedec recibe a Abrán con una ofrenda de pan y vino, único caso de este tipo de ofrenda en el Antiguo Testamento, precursor del sacrificio eucarístico.


Enlaces relacionados:
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El Señor es mi pastor
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miércoles, 17 de agosto de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (V)

De Jesús conocemos por los evangelios y por el testimonio de muchos que lo vieron y lo escucharon, como la Iglesia católica afirma.  Y ¿cómo sabemos hoy esto? Hoy traigo a esta sección un texto que nos aporta luz en este sentido:


Conclusión del evangelio de Juan (Jn 21, 25)

Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.


El propio evangelista es consciente que sobre Jesús hemos conocido muchas más cosas que las que relatan los evangelios. Y lo expresa de esa forma tan peculiarmente exagerada propia del que ama sin límites.


Enlaces relacionados:
Por qué el evangelio es creíble
Para saber sobre el evangelio de San Mateo
Los manuscritos de Qumrán

miércoles, 27 de julio de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (IV): Jeremías

Dios es más fuerte en su poder de atracción que cualquier desorden, depresión o angustia en la que estemos. Para quien ama al Señor, su fuego no se apaga, aunque intentemos sofocarlo. Esto es lo que expresa el profeta:


Confesiones de Jeremías V (Jr 20, 7-9)


Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreir,
todo el mundo se burlaba de mí.


Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.


Pensé en olvidarme del asunto y dije:
"No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre";
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía.


Enlaces relacionados:
Los masoretas
Sólo Dios

miércoles, 6 de julio de 2011

Citas bíblicas que deberíamos leer los católicos (III)

La figura del Siervo Sufriente del libro de Isaías tiene unas claras connotaciones que nos hacen pensar en Jesús. Así lo creyeron ya los primeros autores sagrados cristianos como en Mt 8,17; 12, 18-21; Lc 22,37; Hch 8,32 ss entre otros.
Leamos el cuarto cántico del Siervo y contemplemos la descripción que hace Isaías del varón de dolores, que se discute si tiene una entidad personal o colectiva, es decir, si para el profeta es una persona o es el propio Israel. Aquí ya el sufrimiento adquiere una entidad como camino hacia Dios, no sólo válido en cuanto a la propia persona que sufre, sino con significado y extensión hacia los demás.


Cuarto Cántico del Siervo (Is 52,13-53,12)


Mirad, mi siervo tendrá éxito,
subirá y crecerá mucho.
Como muchos se espantaron de él
porque desfigurado no parecía hombre,
ni tenía aspecto humano,
así asombrará a muchos pueblos,
ante él los reyes cerrarán la boca,
al ver algo inenarrable
y comprender algo inaudito.


¿Quién creyó nuestro anuncio?;
¿a quién se reveló el brazo del Señor?
Creció en su presencia como brote,
como raíz en tierra árida,
sin figura, sin belleza.


Lo vimos sin aspecto atrayente,
despreciado y evitado de los hombres,
como un hombre de dolores,
acostumbrado a sufrimientos,
ante el cual se ocultaban los rostros,
despreciado y desestimado.


Él soportó nuestros sufrimientos
y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo estimamos leproso,
herido de Dios y humillado;
pero él fue traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes.
Nuestro castigo saludable cayó sobre él,
sus cicatrices nos curaron.


Todos errábamos como ovejas,
cada uno siguiendo su camino;
y el Señor cargó sobre él
todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba
y no abría la boca:
como cordero llevado al matadero,
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron,
¿quién se preocupará de su estirpe?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
Le dieron sepultura con los malvados
y una tumba con los malhechores,
aunque no había cometido crímenes
ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
y entregar su vida como expiación:
verá sus descendencia, prolongará sus años,
lo que el Señor quiere prosperará por su mano.


Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.


Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.
Le daré una multitud como parte,
y tendrá como despojo una muchedumbre.


Porque expuso su vida a la muerte
y fue contado entre los pecadores,
él tomó el pecado de muchos
e intercedió por los pecadores.
Enlaces relacionados:
El susurro de Dios
Dios salvó a Daniel de los leones
¿Yahvéh o Jehová?

martes, 5 de julio de 2011

Salmo 23 - El Señor es mi pastor

Los salmos son oración para el cristiano. Acerquémonos a estos tesoros de la Biblia y nuestra vida espiritual.


El salmo 23 nos introduce de la manera más dulce y serena en el Amor y la confianza en Dios nuestro Padre. Él nos da todo lo que necesitamos, y aun cuando las cosas parezcan que van mal, Él nos acompaña siempre. 


En momentos de dificultad, de pesar, de angustia, de miedo, de depresión, mira a tu lado y encontrarás a Cristo llevando la cruz contigo. Confía en Dios y Él no te abandonará.



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Levanta los portones y deja entrar a Dios en tu vida
Fernando y Lissette Casanova dan un testimonio de conversión
Dios es brisa en el rostro

lunes, 27 de junio de 2011

Video sobre el Salmo 24

Jesús nos espera siempre con los brazos abiertos dispuesto a darnos su perdón. Nosotros tenemos que confiar en Él, abrir nuestros brazos con filial devoción y entregarnos sin condiciones.


Sólo tenemos que poner todo de nuestra parte para quitar los obstáculos que hemos creado en nuestras vidas a la Gracia.


En este video recordamos esto.


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Catequesis sobre la Eucaristía, por Frank Morera (de extraordinaria calidad)
Congreso Católico, por la hermana Gabriela y el Padre Antonio Lootens
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lunes, 20 de junio de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (II)

Hoy les propongo un texto ciertamente largo, pero enjundioso en los personajes que intervienen y en la historia que cuenta. Daniel, uno de los deportados de Judea, comparece ante Darío, rey de los persas, y sufre las consecuencias de sus leyes. Al final leeremos uno de los cantos más solemnes e inspirados en honor al Dios vivo de todo el Antiguo Testamento en boca de un pagano.

Daniel arrojado a los leones (Dn 6,12 - 29)

Entonces aquellos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. Luego se acercaron al rey y le hablaron sobre la prohibición:
- Majestad, ¿no has firmado un decreto que prohíbe durante treinta días hacer oración a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?
El rey contestó:
- El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.
Ellos le replicaron:
- Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a tí, majestad, ni acata el edicto que has firmado, sino que hace su oración tres veces al día.
Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar cómo salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol estuvo intentando librarlo. Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole:
- Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, todo decreto o edicto real son válidos e irrevocables.
Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. Y dijo a Daniel: ¡Que te salve tu Dios al que veneras fielmente!
Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, de manera que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel.
Luego el rey volvió a su palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir.
Por la mañana, al rayar el alba, el rey se levantó y fue corriendo al foso de los leones. Se acercó al foso y gritó a Daniel con voz angustiada. Le dijo a Daniel:
- ¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones tu Dios al que veneras fielmente?
Daniel le contestó:
¡Viva el rey eternamente! Mi Dios envió a su ángel a cerrar las fauces de los leones y no me han hecho ningún daño, porque ante él soy inocente; tampoco he hecho nada malo contra ti.
El rey se alegró mucho por eso y mandó que sacaran a Daniel del foso: al sacarlo del foso, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego el rey mandó traer a los hombres que habían calumniado a Daniel, y ordenó que los arrojasen al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo del foso y ya los leones los habían atrapado y despedazado. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que pueblan la tierra:

"¡Paz y bienestar! De mi parte queda establecido el siguiente decreto:

Que en todos los dominios de mi reino se respete y se tema al Dios de Daniel.
Él es el Dios vivo, que permanece siempre.
Su reino no será destruido, su imperio durará hasta el fin.
Él salva y libra, hace prodigios y signos en el cielo y en la tierra.
Él salvó a Daniel de los leones."

Citas Bíblicas (I): El susurro de Dios

viernes, 17 de junio de 2011

Citas Bíblicas que deberíamos leer los católicos (I)

En esta nueva serie pretendo aportar citas de textos bíblicos que por su especial significado y por su valor para el crecimiento espiritual de los católicos, deberíamos tener presentes en nuestra vida cotidiana.
Toda la Biblia es fuente para el conocimiento de Dios, y para eso está. Con esta selección no pretendo establecer un orden jerárquico en la importancia de los textos, sino comenzar o continuar el camino de profundización en el conocimiento y cercanía con las Sagradas Escrituras.
El incluir aquí las citas no deben agotar el texto que les proporciono, sino servir como el mejor pretexto para acercarnos a la Biblia que tenemos en nuestros hogares, sentirla en nuestras manos, colocarla en un lugar honor y privilegio de nuestras casas y releer estos pasajes en su contexto, aportándolos a nuestra oración personal o familiar.

La Teofanía en el Horeb (1 Re 19, 9-13)

Allí se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor preguntando: ¿Qué haces aquí Elías? Y él respondió: "Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela".
Le dijo:"Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor".
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor.
Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor.
Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del fuego el susurro de una brisa suave.
Al oirlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.

En este bellísimo pasaje, Elías permanece a la espera del Señor a la entrada de la cueva. Pero ante los vaivenes que recibe sólo reconoce al Señor en la brisa suave y entonces se oculta el rostro.
Pidamos al Señor la gracia de reconocerlo en la brisa suave que nos proporciona en cada rincón de nuestras vidas, y no sólo en los momentos de desgracia o de zozobra. El Señor es brisa fresca, viento que no reseca, aire que no destruye, sino que nos vivifica y nos impulsa a continuar nuestra vida.

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Nueva edición de la Biblia

En recientes fechas en España hemos recibido la noticia que ya se encuentra a la venta la nueva edición de la Biblia patrocinada por la Conferencia Episcopal y editada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
Dicha traducción será la única oficial para usar en los leccionarios y el oficio de la horas, por lo que por fin podemos gozar de una traducción de la Biblia en plena sincronía con los textos litúrgicos.
Creo que es una buena noticia para todos, de la que nos alegramos, dado que la calidad de las traducciones es muy apreciable y el esfuerzo realizado por conseguir un precio muy asequible es grande.



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Principales ediciones de la Biblia I  y  II
¿Yahveh o Jehova?
Para saber sobre San Marcos

jueves, 2 de abril de 2009

La última oración de Jesús, el salmo 22


Gracias al relato evangélico del calvario sabemos que una de las últimas palabras de Jesús fue: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 44; Mc 15, 34).

Sabiendo que Jesús era un judío que conocía sus tradiciones y que el salmo 22 comienza por las mismas palabras, es una hipótesis que no hay que rechazar que este salmo fuera la última oración con la que Jesús invocara al Padre durante su vida, dado que el pueblo judío ha orado siempre con los salmos.

Posiblemente Jesús, en esos momentos, no tuviera ya fuerzas para recitar verbalmente el salmo completo, pero la invocación del versículo inicial pudo venir a sus labios con la mente puesta en él.

Sigamos a Jesús en sus últimos momentos con este salmo y meditemos con Él.


SALMO 22


Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?

Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados.

Pero yo soy un gusano, no un hombre;
la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;
los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».

Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Me rodea una manada de novillos,
me acorralan toros de Basán;
abren sus fauces contra mí
como leones rapaces y rugientes.

Soy como agua que se derrama
y todos mis huesos están dislocados;
mi corazón se ha vuelto como cera
y se derrite en mi interior;
mi garganta está seca como una teja
y la lengua se me pega al paladar.

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies
y me hunden en el polvo de la muerte.

Yo puedo contar todos mis huesos;
ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Libra mi cuello de la espada
y mi vida de las garras del perro.

Sálvame de la boca del león,
salva a este pobre de los toros salvajes.
Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.

Porque él no ha mirado con desdén
ni ha despreciado la miseria del pobre:
no le ocultó su rostro
y lo escuchó cuando pidió auxilio»

Por eso te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;
todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.

Porque sólo el Señor es rey
y él gobierna a las naciones.

Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,
y los que no tienen vida
glorificarán su poder.

Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia a los que nacerán después,
porque ésta es la obra del Señor.


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Índice de artículos Bíblicos
El Salmo 23: El Señor es mi pastor
Los tres criterios de credibilidad de los evangelios
Video sobre el salmo 24


sábado, 14 de febrero de 2009

Originalidad del Dios bíblico

El concepto fundamental de toda la Biblia que define la relación entre Dios y los hombres es el de Alianza.

Los dioses de otros pueblos (egipcios, asirios, babilonios, griegos, romanos) no tenían un carácter personal, eran más figuras decorativas que dioses a los que interpelar y sentirse interpelados por ellos. Sus fieles se sitúan en una posición de subordinación absoluta respecto a ellos. Dios está arriba y el hombre está abajo; no hay interpretación ni alternativa posible. El hombre debe cumplir con los ritos establecidos para evitar caer en la maldición divina. Esos dioses no conocen la misericordia. Comparten su poder con otros dioses, por lo que no son omnipotentes; la figura de un dios limitado es el fiel reflejo de que sus fieles no los ven como verdaderamente dioses.

A diferencia de esos otros dioses contemporáneos al de Israel, el Dios Bíblico al manifestarse a los hombres desde el primer momento (vocación de Abraham: "Sal de tu pueblo y de la casa de tu padre que yo te daré una tierra donde mana leche y miel") quiere definir su relación con los hombres como una Alianza, es decir, en un término que a mi juicio define mejor el sentido de dicha palabra, un Pacto (en hebreo, la palabra berit designa un contrato, un pacto entre amigos, una alianza entre naciones, etc.).

Antes de analizar las características de la Alianza Bíblica, es importante, a mi juicio, detenernos a reflexionar en las características de este modo de relación:

a) Pacto, relación entre iguales: un pacto se celebra siempre entre dos iguales. Un rey y un vasallo no celebran un pacto para establecer sus relaciones personales a no ser que el rey sea condescendiente y generoso. El rey impondrá su ley o su voluntad y el siervo obedecerá o sufrirá el castigo previsto. Sin embargo, un rey sí puede celebrar un pacto con otro rey y, del mismo modo, un vasallo podrá celebrar un pacto con otro vasallo.

b) Pacto, implica un reconocimiento del carácter personal del otro: no se celebra un pacto entre una persona y una cosa: el pacto siempre se celebrará entre dos personas. Incluso cuando, modernamente, celebramos pactos o contratos entre una persona y una entidad (un contrato laboral o una cuenta corriente en un Banco), esa entidad ha debido recibir previamente una forma societaria con una personalidad jurídica.

c) Pacto, implica un reconocimiento de la libertad y voluntad soberana entre las partes: no cabría en nuestra cabeza que celebráramos un contrato con una persona disminuida en su capacidad de obrar ni que obligáramos por la fuerza a alguien a hacer lo que no quiere hacer. Un pacto implica siempre libertad propia y respeto a la voluntad ajena.

Dios, a la hora de configurar su relación con los hombres, lo hace mediante una Alianza. Además esta Alianza se configura de un modo especial a lo largo de la historia bíblica del pueblo de Israel según las escuelas que transmitieron los distintos textos:

Así tenemos:

1) Dios establece una Alianza unilateral con el hombre (escuela sacerdotal); hay tres ejemplos: la alianza con Noé de carácter universal (el arco iris); la alianza con Abrahám (circuncisión); la alianza con Moisés (el sábado). En todos estos casos, el hombre acepta la alianza como una promesa de Dios.

2) Dios establece una Alianza bilateral con el hombre (escuela deuteronomista); Dios se compromete libremente con el hombre y el hombre acepta libremente ese compromiso. La fórmula típica de este pacto es: "vosotros sois mi pueblo, yo soy vuestro Dios". Es la alianza sinaítica (Ex 19 y 24). La caracteristica principal de la actitud del hombre debe ser la fidelidad; Dios no admite otros dioses.

3) Dios establece una Nueva Alianza con el hombre en Jesús; ante el fracaso de la Alianza sinaítica pues el pueblo ha sido infiel en múltiples ocasiones, en el pueblo comienza a reinar el pensamiento de una Nueva Alianza mesiánica (Jr 31, 31-34; 33, 14-22). La Nueva Alianza vendrá de la mano de un Mesías que salvará definitivamente al pueblo de sus pecados pues cargará con ellos. Para nosotros, éste es Jesús. Dios ha quedado impregnado de la naturaleza humana por su Resurrección y el hombre ha sido bañado del Espíritu Divino.

Ya no cabe una Alianza más próxima que, no obstante, respeta siempre la libertad humana.

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