Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de mayo de 2014

El Buen Pastor


El buen Pastor, 
por salvar a sus ovejas, 
soportó la pasión de la cruz. 

Y sus ovejas lo siguieron 
en la tribulación y la persecución, 
en el sonrojo y el hambre, 
en la debilidad y la tentación, 
y en todo lo demás; 

Por eso recibieron del Señor la vida sempiterna. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Para orar (VI): Instrumento de la paz de Dios

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.

Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto
ser consolado, cuanto consolar,

ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.


(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)


Enlaces relacionados:
Sumo, glorioso Dios...

Cántico de las criaturas
La Virgen María, una criatura como Eva



jueves, 21 de julio de 2011

Para orar (V): Cántico de las criaturas

Cántico de las criaturas

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.



(San Francisco, versión de Luis Felipe que se usa en la liturgia. De franciscanos.org)


Enlaces relacionados:
Jesús, ten compasión de mi
Milagros eucarísticos
Sumo, glorioso Dios...

jueves, 5 de febrero de 2009

Para orar (I)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón

y dame una fe recta, 
esperanza cierta 
y caridad perfecta, 
sentido y conocimiento, 
Señor, para que cumpla tu santo 

y verdadero mandamiento. Amén.

(Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián).

Desde que conozco esta oración me llama profundamente la atención el sentido espiritual de San Francisco al componerla. Habla de 'fe recta', 'esperanza cierta', 'caridad perfecta', las tres virtudes principales del cristiano en cuanto a que son otorgadas por Dios. Y continúa, de manera maravillosa, 'sentido y conocimiento'...


Cuánta razón tenía San Francisco de que debemos tener sentido de la fe y conocimiento de nuestro Dios. No se ama lo que no se conoce y con frecuencia perdemos el sentido de lo que hacemos como cristianos por entretenernos demasiado en cosas demasiado pequeñas y olvidarnos del precepto del amor.


San Francisco, intercede ante Dios para que nos conceda sentido y conocimiento del que es el sentido de nuestras vidas.


Enlaces relacionados:
Letanías de la humildad
Lo recibí todo
Orar con el P. Gracián de la Madre de Dios